Mi?rcoles, 04 de abril de 2012

REVELACIONES DIVINAS: EL MISTERIO DE LA REDENCIÓN

7 de Noviembre de 1977

 EL MISTERIO DE LA REDENCIÓN

Centro y sostén de la historia de la humanidad

 Hijo mío, escribe,

Soy el Unigénito Hijo del Padre, en la plenitud de los tiempos hecho Carne en el Seno de Aquella que, bendita entre todas las mujeres, Conmigo Redentor se hizo Corredentora de la humanidad entera librándola así de la tiranía del infierno y de Satanás que la había hecho suya, con el engaño y la mentira, en el paraíso terrenal, despojándola de la vida sobrenatural de la Gracia, don estupendo de Dios, gratuito e incomparable.

En el terrestre paraíso de los progenitores, con la com­plicidad de Satanás, fue destruida la vida divina de la Gracia; en la cumbre del Calvario, presente y copartícipe Mi Madre, Yo obré el triunfo de la vida sobre la muerte, realizando así el designio del Padre que quiso hacer de Mí, Su Verbo hecho carne, en íntima unión con Mi Madre, el Corazón propulsor de toda la creación, el Cristo cósmico, epicentro del universo entero.

Satanás, en su invencible odio, busca en Adán y Eva su revancha sobre la humanidad entera sometiéndola a él con el pecado original; en el Calvario Yo, Cristo, nuevo Adán, en unión misteriosa con la Virgen Santísima, Madre Mía y vuestra, con mi sacrificio, obro la Redención; con la nueva creación reconcilio en Mí a la humanidad con El Padre, restituyéndola a Él, Alfa y Ome­ga de todos.

¿Por qué hijo mío, vuelvo yo con gran insistencia sobre un asunto del que ya tanto te he hablado y sobre el cual tanto se ha escrito?

Porque debe quedar bien claro y por todos comprendido que el Misterio de la Redención obrado por Mí, repito con la participación misteriosa de mi Madre, es el centro y fulcro de toda la historia del género humano, hoy puesto en duda en su naturaleza y consecuentemente en sus efectos por muchos sacerdotes, Obispos y teólogos.

Hijo, negando la realidad demoníaca se niega el pecado original, se niega la Redención en su naturaleza y sus efectos sobrenaturales.

Hijo, negando esto se niega la centralidad del Misterio de la Cruz como punto de apoyo de la historia humana, y como exaltación y glorificación misma de la humanidad perdida y desheredada.

Con la Redención se difunde sobre la humanidad una luz nueva.

Yo soy la Luz venida a este mundo, pero hoy esta Luz se quiere apagada y lo que es verdaderamente monstruoso es que las potencias oscuras del infierno hayan encontrado aliados y celosos colaboradores en Pastores, sacerdotes y en tantos teólogos presuntuosos en su obra demoledora; ¿hasta cuándo podré, hijo mío, tolerar una tal abominación?

Sepan pastores, ministros y teólogos de la nueva Iglesia que ningún hombre debe ignorar (porque ignorando compromete su salvación eterna) la doctrina en la cual y por la cual los preceptos divinos hunden sus raíces.

Será actividad fundamental y esencial para la pastoral de la Iglesia regenerada enseñar todo lo que ha sido revelado acerca de la creación, tentación y caída de los primeros padres, con la consiguiente Redención.

Ninguna moral sana es posible sin el conocimiento de la verdad en la que la moral tiene sus raíces. La pastoral en general, salvo pocas excepciones, es actualmente como eje desplazado de su centro, ella mira a las cosas marginales dejando en la oscuridad la parte central; por esta razón las almas están desorientadas con daño grandísimo y peligro de perderse.

 

Su finalidad: arrancar las almas a Satanás

 La finalidad de la Redención fue, es y será volver a arrancar las almas a Satanás homicida para devolverlas a Dios Creador, Salvador y Santificador. La razón por la cual hoy (aun en el dinamismo febril de la herejía de la acción) se ha venido a menos en relación con este fin principal de la pastoral, está en la soberbia, siempre la única raíz de todos los males.

La soberbia genera en el hombre el disgusto, la náusea de las cosas de Dios, de la oración, y en particular paraliza todo desarrollo de la vida interior de la Gracia, oscurece la mente, debilita la voluntad facilitando así el extravío del alma que poco a poco se hunde en un creciente y ruinoso desapego de Dios con un simultáneo apego a los bienes del mundo y a los placeres de la carne, y al fin aquí la tienes envuelta como en una mordaza tre­menda en la concepción típicamente mate­rialista de la vida.

Hijo, la purificación en acto desalojará este materialismo del que Mi Iglesia y el mundo entero están tan terriblemente contagiados.

En Mi Iglesia regenerada se deberá tener presente que la verdad conocida y amada orien­ta al alma a la humildad, encaminándola al puerto de la salvación eterna.

Los Obispos deberán considerar la enseñanza catequística como un fundamental deber suyo por lo que cuidarán de la apertura de escuelas para catequistas, confiadas a expertos y santos sacerdotes que deberán tomar el agua de las fuentes límpidas de la Revelación, acordándose que siempre Uno solo es el Maestro eterno e infalible cuyas enseñanzas no mudan ni mudarán jamás porque son divinas.

La Iglesia brotada de Mi Corazón abierto, maestra de verdad, porque es depositaria y custodia del patrimonio de la revelación, tomará su puesto de guía de los pueblos, fuerte por mi divino mandato.

La ignorancia de las verdades eternas, la manipula­ción y negación de la historia del misterio de la salvación ha sido y es el arma formidable con la que el enemigo ha traído el caos y la anarquía a la Iglesia y al mundo.

Pero ¡no prevalecerá!

Ya los retoños de la prenunciada primavera despuntan por todas partes, y el advenimiento de mi reino y la victoria del Corazón Inmaculado de Mi Madre están a las puertas.

Te bendigo, ámame.

 

MI  IGLESIA

Bella, pura, revestida de candor y de amor, es así como la quiero, y así será

 Escribe hijo mío,

soy Yo, Jesús, que te pido volver a tomar la pluma en tu mano; lo que está sucediendo en mi Iglesia, en la que por otra parte no faltan almas estupendas, es verdaderamente abominable.

En mensajes precedentes tuve bastantes veces ocasión de decirte que si te hubiese hecho ver lo que está tras la fachada de mi Iglesia habrías muerto al instante: un infame connubio, una nauseabunda intriga de mis ministros, de mis fieles y hasta de Obispos con las fuerzas oscuras del mal, es sólo un trágico aspecto de esta desoladora realidad, es la desolación de la desolación, desolación grande que requiere una enérgica intervención y una anticipación de los tiempos.

Hijo, soy el Esposo consumido por el deseo de encontrarse con la Esposa en el día de las bodas, soy el Esposo que arde en el deseo de sacar a su Esposa del fango en el que ha sido arrojada, para recuperarla bella, pura, revestida de amor y de candor; es así como la quiero y así es como será mi Esposa del mañana, ay de aquellos que atentaren contra su candor; soy celoso de ella y no permitiré que sea ulteriormente ultrajada.

 

Es cosa verdaderamente paradójica y absurda

 Mi Iglesia regenerada no deberá ya someterse a la vejación de la soberbia de hombres vueltos esclavos de las potencias oscuras del mal; hijo mío, la lucha conducida por el Príncipe de las tinieblas sirviéndose de la concepción materialista de la vida, ha puesto a la iglesia, y no sólo a la Iglesia, sino a la humanidad entera, en un callejón sin salida, que no puede sino desembocar en la más tremenda tragedia de la historia del género humano, tragedia sin precedentes, te afirmo de nuevo, es cosa verdaderamente paradójica y absurda, que la humanidad camine con tanta ligereza hacia una catástrofe tan inmensa.

La exaltación de la materia, en todos sus varios aspectos y sectores; la glorificación de la fuerza bruta, la divinización de todo lo que es corruptible, el desprecio de todos los valores del espíritu inmortal, que no perece y nunca perecerá, el desprecio de las conquistas del espíritu, razón y finalidad  de la Primera y de la Segunda Creación, son consecuencias lógicas del precipicio en el que la Iglesia y pueblos de la tierra están por abalanzarse.

En mi Iglesia regenerada, la vida individual, familiar y social de los hombres deberá ser desbrozada de todos esos falsos y engañosos bienes por los que los hombres y los pueblos se fatigan, luchan y mueren, cosechando la triste realidad del pecado, es decir, la condenación eterna; esto, hijo mío, es locura, como loco es también quien ha llevado esta locura a la tierra, la vida del género humano en la tierra será redimensionada, sea en el número, sea en la insaciable sed de siempre nuevas exigencias.

TU SABES QUE TE AMO

Confidencias de Jesús a un Sacerdote

Revelación privada a Monseñor Ottavio Michelini

Fuente: http://www.diosjesustehabla.com/MonsMichelini/home_MMichelini_.htm

Transcrito: Cristobal Aguilar.


Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti