Mi?rcoles, 04 de abril de 2012

LUISA PICCARRETA VISIONARIA Y ALMA VÍCTIMA

Hoy os traemos una vida interesante e importante, la de la Sierva de Dios, Luisa Piccarreta, que fue visionaria y alma víctima, vamos a hablar sin mas preámbulos sobre esta interesante figura de nuestro tiempo.

La Sierva de Dios, Luisa Piccarreta nació en la ciudad de Corato en la provincia de Bari, Italia, en la mañana del 23 de abril de 1865,  (actual fiesta de la Divina Misericordia), y el mismo día fue bautizada; vivió siempre ahí y murió en concepto de santidad el 4 de marzo de 1947. Nació de la señora Rosa Tarantino y del señor Vito Nicola Piccarreta, trabajador de una hacienda de la familia Mastrorilli.  

 

La pequeña Luisa, la cuarta de cinco hijas, era de temperamento tímido, temeroso; no obstante, era también vivaz y alegre.

Ella cuenta que desde niña era vergonzosa y miedosa, al punto de no saber estar sola. El motivo eran las frecuentes pesadillas, en que soñaba al demonio. Por eso, desde los tres o cuatro años empezó a rezar continuamente, invocando a todos los Santos para que la defendieran, y sobre todo siete Avemarías a la Virgen Dolorosa, por lo cual no tomaba parte en los juegos de las otras niñas y de sus hermanitas (Luisa era la cuarta de cinco hermanas).

 

El Domingo de 1874, a los nueve años, recibió la Primera Comunión y el mismo día el Sacramento de la Confirmación, a los nueve años; empezó desde entonces a sentir en el corazón una voz que le dió mucho ánimo y paz, por lo que superó el miedo. Empezó a experimentar la presencia y protección de Jesús, de la Stma. Virgen y del Angel de la guarda. A los once años se hizo “hija de María”.

 

Recibía sus mensajes del propio Jesús  acerca de las virtudes, de su Amor, de la Cruz, etc. Pasaba horas y horas en contemplación del Señor, y Él mismo le instruía.

 

Fue lo que nosotros llamamos un alma víctima, es decir un alma que oraba y padecía por los demás, para suplir en lo posible el pecado de los demás que no rezaban y no rogaban al Señor, para que el Señor tuviera misericordia de ellos. Sin saberlo estas almas recibían dones y gracias del Señor, mediante el sufrimiento y dedicación de Luisa tenía para con el Señor.

 

 

A los 13 años de edad tuvo inesperadamente la primera visión de Jesús con la Cruz a cuestas, a partir de la cual y para siempre, se encendió en Luisa un grandísimo deseo de compartir el padecimiento de Jesús por amor a El.

 

A los 16 años el asalto de los demonios le hizo perder  el conocimiento, quedándose rígida, pero tuvo la visión de Jesús coronado de espinas y horriblemente abofeteado por los pecados de los hombres. Y Luisa, movida interiormente por la gracia, consintió plenamente a la Voluntad de Dios, aceptando el estado de Víctima, al que Jesús y la Santísima Virgen la llamaban.

 

Muchos la consideraban una “santa”, pero algunos la juzgaban como una impostora, que merecía palos, o que estaba endemoniada; en ocasiones la dejaron en ese estado de petrificación por 10, 18, y hasta 25 días y la madre de Luisa, que no sabía qué hacer, recurrió finalmente al Arzobispo, quien empezó a interesarse y dio disposiciones para que los sacerdotes fueran a “despertarla”.

 

En estos estados es cuando solía recibir visitas frecuentes de Jesús y de la Santísima Virgen, como la llamaba Luisa, y cuando Jesús la llevaba por el Cielo, Infierno, Purgatorio, y por todo el universo, y le decía muchas cosas bellas que nos quedó escritas Luisa en sus 36 volúmenes, desde el año 1899, en el que su confesor por 24 años, Don Gennaro di Gennaro, se lo exigió.

 

Cuando Luisa perdía los sentidos y quedaba petrificada por la visión de Jesús. Luisa salía de su cuerpo, siguiendo a Jesús por todas partes. Ese fenómeno empezó a causa de los sufrimientos de la Pasión, cada vez más acentuados. Es lo que llama “su habitual estado”.

 

Entraba en un modo especial de extasís, hasta que un sacerdote –normalmente su Confesor– venía a llamarla de aquel estado de muerte mediante su bendición y por santa obediencia. Ese fue el verdadero motivo por el que Luisa vivió en cama cerca de 64 años, sin tener nunca una llaga de decúbito o alguna otra cosa; no a causa de enfermedad, sino por su participación física y mística a la Pasión de Jesús.

 

Además de sentir interiormente la voz de Jesús, Luisa tenía trece años cuando, desde el balcón de su casa tuvo la primera visión de Jesús, que, llevando la cruz, levantó los ojos hacia ella, pidiéndole ayuda.

Empezaron entonces para ella los primeros sufrimientos físicos, si bien ocultos, de la Pasión del Señor, además de tantas penas indecibles espirituales (sentirse privada de Jesús) y morales (el hecho de que sus padecimientos fueron descubiertos por su familia, que pensó tratarse de una enfermedad, de ahí que tantos otros lo supieron, u, por último, las incomprensiones y hostilidades por parte de los sacerdotes, de quienes sin embargo ella se dió cuenta de que dependía totalmente).

 

Luisa Piccarreta escribió dos libritos “La Vida de la Santísima Virgen” y “Las Horas de la Pasión”, y luego presentó 36 manuscritos numerados, en los que ella elaboró lo que le fue revelado en oración acerca de “la vida en la Voluntad de Dios”.

 

Ella escribió estos textos en los dialectos regionales italianos, en vez del Italiano estándar, un hecho que complicó la traducción correcta del sentido de sus escritos. Algunos de los primeros volúmenes fueron revisados y publicados por San Annibale de Francia (ca. 1927) en su capacidad como confesor y censor diocesano.

 

Esta actividad se suspendió en el año 1938 cuando tres de sus obras, anotadas por otra persona, fueron ingresadas en el Índice de Libros Prohibidos. El resto de sus escritos fueron tomados bajo la custodia del Santo Oficio (ahora denominado la Congregación para la Doctrina de la Fe), donde se quedaron retirados hasta el año 1994.

 

En ese año, la Santa Sede autorizó la Causa de Beatificación de Luisa Piccarreta, ahora llamada “Sierva de Dios”, al concederle el nihil obstat.

 

Incorporamos aquí el enlace desde donde se pueden bajar algunas de sus obras, que en principio solo fuerón publicadas para sacerdotes, religiosos y obispos, pero que podeís leer y desde el blog In Nomine Patris os animamos a hacerlo:

 

 

DIVINA VOLUNTAD-LIBRO DE CIELO.Obispos-LUISA PICCARRETA.pdf (8.77 MB)

 

http://www.filefactory.com/file/1zi4f32uzcpb/n/DIVINA_VOLUNTAD-LIBRO_DE_CIELO_Obispos-LUISA_PICCARRETA_pdf

 

 

 

 

 

Fuentes Consultadas: Diversas fuentes incluyendo archivos religiosos.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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