Jueves, 08 de septiembre de 2011

MENSAJE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL PARA ESTOS DÍAS

Os transcribimos una serie de mensajes que sin pretender afirmar nada, si rogamos tenerlos en cuenta, y ser prudentes como las vírgenes del Evangelio, no sea que un día, nos hallemos que no hemos escuchado al Señor. No olvidemos el místicismo que siempre ha tenido nuestra Fé. El Espíritu sopla donde quiere y no sabes ni de donde viene ni a donde va. EL AUTOR DEL BLOG.

LLAMADO DE SAN MIGUEL Y LA MILICIA CELESTIAL A LOS HIJOS DE DIOS

Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios.

Que la paz del Dios Altísimo esté con vosotros, pueblo de mi Padre.

Hermanos, soy vuestro hermano Miguel, Príncipe de los Ejércitos de mi Padre, y hoy me encuentro en compañía de mis hermanos los Arcángeles y Ángeles de la Milicia Celestial. Hermanos, quiero deciros que estéis listos y preparados para el combate espiritual; colocaos la Armadura y permaneced en gracia de Dios, para que os podáis unir a los ejércitos celestiales.

Hermanos, nosotros los Arcángeles y Ángeles de la Milicia Celestial, os decimos, que ya estamos listos para el combate espiritual en vuestro mundo; sólo esperamos que nuestro Padre os envíe su misericordia a través del Aviso y Milagro, para hacer sonar las trompetas que darán comienzo a vuestra libertad.

No temáis hermanos, vosotros lo único que debéis hacer es orar y orar, uniendo vuestra oración al Corazón Inmaculado de nuestra Señora y Reina María y las legiones de Arcángeles y Ángeles, que yo Miguel, por la gracia de mi Padre dirijo; orad con el rosario de nuestra Señora; haced mi exorcismo dado al papa León XIII, cubríos con la preciosa Sangre del Redentor y revestíos con la Armadura Espiritual. Mi Padre me ha encomendado la misión de protegeros y combatir por vosotros a las fuerzas del mal.

Cada vez que oréis decid así: Me uno en oración al Corazón Inmaculado de nuestra Señora y Reina María, y a la Milicia Celestial de Arcángeles y Ángeles, dirigidas por San Miguel Arcángel, para repeler toda maldad de los demonios, sus agentes terrenales y huestes del mal. Hago extensiva esta oración a mis familiares: Padres, hermanos, esposa(o), hijos, parientes, amigos, vecinos y en general al mundo entero. Jesús, María y José, salvad las almas y llevadlas a la gloria del cielo. La victoria es de nuestro Dios escrito está.

Bienaventurado San Miguel Arcángel, no nos desamparéis ni de noche, ni de día, protégenos en todos nuestros caminos de los ataques de los espíritus malignos y sus agentes del mal; guíanos por el buen sendero, ven en nuestro auxilio cuando nos sientas desfallecer; prepáranos e instrúyenos en el combate espiritual y ayúdanos a no desviarnos del camino del bien y a permanecer unidos en oración a nuestra Señora y Reina María, para que todos juntos como una sola familia esperemos el regreso triunfal de nuestro salvador.
Amén.

Hermanos, nosotros los Arcángeles y Ángeles de la Milicia Celestial, os decimos: No descuidéis la oración, alimentaos lo más que podáis del Cuerpo y la Sangre de nuestro amado hermano Jesús, para que permanezcáis fortalecidos en el cuerpo, alma y espíritu; aferraos a Dios y sed muy prudentes en estos tiempos de tanta oscuridad; acordaos que el lobo anda suelto y disfrazado de oveja, por lo tanto, sé muy reservados en el hablar y no descubráis vuestro corazón a cualquiera. Los tiempos que estáis viviendo son difíciles y debéis de permanecer alerta y vigilantes como buenos soldados.

Hermanos, yo Miguel, os digo: Por muy dura que os parezca la prueba, permaneced siempre firmes y fieles a la voluntad de mi Padre; poned vuestra confianza y esperanza en Él, mi Padre es amor y sabe cuán débiles y frágiles sois; no os dejéis pues robar la paz. En vuestra mente se librarán las más grandes batallas por vuestra libertad. Sellad vuestra mente, potencias y sentidos, con la gloriosa Sangre del Redentor; atad espíritu de engaño mental, bien sabéis que el adversario os conoce y sabe cuál es vuestra debilidad; leed la palabra de Dios que es espada del Espíritu, para que podáis derrumbar toda fortaleza mental y todo engaño. Estad pues preparados ejército militante de mi Padre, porque la batalla por vuestra libertad está a punto de comenzar.

Bendito, Bendito, Bendito, es el nombre de Dios de generación en generación. Te Alabamos, Te Adoramos, Te Bendecimos, Eterno Padre, Eterna Sabiduría, Eterno Amor. Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios. Somos vuestros hermanos: Miguel Arcángel y los Arcángeles y Ángeles de la Milicia Celestial.

Dad hermanos conocer éste mensaje a toda la Humanidad.

Fuente: Enoch www.mensajesdelbuenpastorenoc.org

Transcrito: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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