Lunes, 30 de mayo de 2011

LAS PETICIONES QUE LA V?RGEN HACE EN LAS APARICIONES DE MEDJUGORJE

De acuerdo con el testimonio un?nime de los chicos, al aparecerse, la Virgen dio una serie de mensajes, que han de darse a la gente. Aunque son muchos, sin embargo se pueden resumir en cinco temas, ya que todos los mensajes, b?sicamente, subrayan o conducen a esos cinco.

Paz:
Ya en el tercer d?a, la Virgen hizo hincapi? en la paz, como el primero de sus mensajes: "?Paz, paz, paz y ?nicamente paz!"; despu?s de lo cual, dijo un par de veces: "La paz debe reinar entre Dios y el hombre, y entre la gente". Teniendo en cuenta que, cuando la Virgen dio ese mensaje, Marija pudo ver una cruz, la conclusi?n obvia es que esta paz viene de Dios. ?l, que a trav?s de la Virgen, en Cristo, llega a ser nuestra paz (Efesios 2, 14); "ya que ?l es la paz entre nosotros"...
Esta paz, "el mundo no la puede dar" (Juan 14, 27) y por ello Cristo mand? a sus ap?stoles que la dieran al mundo (Mateo 10, 13) para que toda persona pudiera llegar a ser "hijo de la paz" (Lucas 10, 6). Por eso la Virgen, como "Reina de los Ap?stoles", en Medjugorje se present? a s? misma como la "Reina de la Paz". Qui?n mejor que ella, puede convencer con m?s ?xito al mundo de hoy, enfrentado con la amenaza de la destrucci?n, cuan grandiosa y necesaria es la paz.

Fe:
El segundo de los mensajes de la Virgen es la fe. Ya en el cuarto, quinto y sexto d?a de las apariciones, la Virgen exhort? a los que estaban all? a tener una fe m?s fuerte. Compasiva, repiti? este mensaje muchas veces. ?Sin la fe no podemos llegar a la paz! Adem?s la fe es por s? misma la respuesta a la Palabra de Dios, que El no solamente proclama, sino que de hecho nos la da. Al creer, aceptamos la Palabra de Dios que, en Cristo, se hace "nuestra paz" (Efesios 2, 14).
Al aceptar esto, la persona se convierte en una nueva criatura, con una nueva vida, la de Cristo, dentro de ella, y comparte la naturaleza de Dios (1Pedro 1, 4.23; Efesios 2, 18). Es as? como la persona se asegura la paz con Dios y con los dem?s. Una vez m?s, no hay nadie que pueda entender mejor la necesidad y la eficacia de la fe que la Virgen. Por eso lo acentu? en cada ocasi?n y encarg? a los chicos que llevasen la luz de la fe a los dem?s.
?La Virgen present? la fe como una respuesta a todo, sin importar qu? cosa la gente estuviera buscando. La present? como el requisito previo para toda oraci?n, deseo o petici?n, y la relaciona con la salud, integridad y cualquier otra necesidad humana.

Conversi?n:
?La conversi?n fue otro de los frecuentes mensajes de la Virgen. Esto presupone que advirti? tanto un debilitamiento cuanto una ausencia de fe en la humanidad en el d?a de hoy. Y sin la conversi?n es imposible conseguir la paz. Toda verdadera conversi?n comporta la purificaci?n o limpieza del coraz?n (Jerem?as 4, 14), ya que un coraz?n corrupto o deteriorado es la base de unas relaciones deficientes, que a su vez conducen a un desorden social, leyes injustas, constituciones infames, etc.
Sin un cambio radical del coraz?n, sin la conversi?n del coraz?n, no hay paz. Por ello, la Virgen sugiere continuamente la confesi?n frecuente. Esta petici?n es para todos, sin diferencia, pues "no hay ni siquiera un justo"... "todos andan extraviados, todos est?n pervertidos" (Romanos 3, 10.12).

Oraci?n:
?Casi a diario, a partir del quinto d?a de las apariciones, la Virgen recomienda la oraci?n. Ruega a cada uno que "rece sin cesar" como Cristo mismo ense?? (Marcos 9, 29; Mateo 9, 38; Lucas 11, 5-13).
As? pues, la oraci?n estimula y fortalece nuestra fe, sin la que nuestra relaci?n con Dios se desordena; as? como la relaci?n con cada otra persona. La oraci?n nos recuerda incluso cu?n cerca de nosotros est? Dios incluso en nuestra vida diaria. Al orar, le reconocemos, le damos gracias por sus dones hacia cada uno de nosotros, y nos llenamos con una esperanzada expectaci?n de lo que necesitamos, en particular de nuestra redenci?n. La oraci?n estabiliza el equilibrio del uno mismo, y nos ayuda en nuestra "ordenada relaci?n con Dios", sin la cual es imposible mantener la paz ni con Dios ni con quienes est?n en nuestro alrededor. La Palabra de Dios advierte de ella a toda persona humana, y est? esperando una respuesta de esa humanidad. Es precisamente esto lo que proporciona a la oraci?n su "justificaci?n".
Nuestra respuesta debiera ser "fe hablada", u "oraci?n". En ?sta, la fe anima, renueva, fortalece y sostiene a s? misma. A m?s, la oraci?n del hombre verdaderamente conduce a dar testimonio del Evangelio, y de la existencia de Dios, y de este modo, provoca una respuesta de fe en las dem?s personas.

Ayuno:
Ya en el sexto d?a de las apariciones, la Virgen recomend? ayunar, puesto que ayuda a la fe. Esto es, la pr?ctica del ayuno ayuda y asegura control sobre uno mismo. Tan solo la persona que puede dominar a s? misma es verdaderamente libre, y es capaz de abandonarse a Dios y a su pr?jimo, como pide la fe.
El ayuno le garantiza que su abandono a la fe es seguro y sincero. Le ayuda a liberarse de toda esclavitud, y especialmente de la del pecado. Quien no est? en posesi?n de s? mismo, de alguna manera est? esclavizado. As? pues, el ayuno socorre a la persona para refrenarse de buscar placeres desordenados, lo que a su vez la conduce a una vida f?til e in?til, a menudo despilfarradora de los mismos bienes, que son necesarios a los dem?s ?nicamente para la supervivencia b?sica.
Con el ayuno recuperamos tambi?n en nosotros el don de poder vivificar en nuestro interior el amor real para los pobres y despose?dos, lo cual, hasta un cierto punto, modera la diferencia entre ricos y pobres. Por una parte alivia las necesidades de los pobres y tambi?n cura los excesos y s?per-indulgencia de otros.
Y a su peculiar manera, proporciona una dimensi?n de paz que hoy, de forma especial, est? amenazada por la diferencia de ritmo de vida entre ricos y pobres (ej: Norte y Sur).

Para sintetizar, podemos decir que los mensajes de la Virgen subrayan que la paz es el mayor de los bienes, y que la fe, la conversi?n, la oraci?n y el ayuno son los ?nicos medios para poder alcanzarla. Mensajes Especiales

Adem?s de los cinco mensajes que, como hemos dicho, son los importantes, y que la Virgen inmediatamente dio al mundo entero, a partir del primero de marzo de 1984 empez?, cada jueves, principalmente a trav?s de? Marija Pavlovic, a dar mensajes especiales a la parroquia de Medjugorje y a los peregrinos que ven?an.
As?, la Virgen, adem?s de los seis chicos, escoge la parroquia de Medjugorje junto con los peregrinos que acuden aqu?, para ser sus colaboradores y testigos. Ello es evidente desde los primeros mensajes de los jueves, cuando dijo: "Estoy escogiendo esta parroquia de forma especial y quiero guiarla". Insisti? otra vez en ello cuando dijo: " Elijo esta parroquia especialmente, ya que me es m?s querida que otras, y es donde vine gozosamente cuando el Todopoderoso me envi?." (25 de marzo de 1985). Y da otra raz?n m?s para su elecci?n, diciendo:
?"Convert?os en la parroquia, ese es mi segundo deseo. As?, todos aquellos que vengan aqu?, se convertir?n." (8 de marzo de 1984). "Os estoy pidiendo, especialmente a los parroquianos, que viv?is mis mensajes" (16 de agosto de 1984). Lo primero de todo, los parroquianos y los peregrinos deben llegar a ser testimonio de sus apariciones, y sus mensajes, y as? poderse unir con ella y los chicos en la realizaci?n de su plan de conversi?n del mundo y de reconciliaci?n con Dios. La Virgen conoce bien la debilidad por naturaleza de los parroquianos y peregrinos con los que desea colaborar en la salvaci?n del mundo. Es consciente de la necesidad de la fuerza sobrenatural. Por ello, les conduce a la fuente de tal fuerza.
Que es, antes que nada, la oraci?n. Ardiente y continuamente nos exhorta a rezar. De toda la oraci?n, acent?a especialmente la santa Misa (7 de marzo de 1985, 16 de mayo de 1985), y recomienda continuamente la devoci?n al Sant?simo Sacramento (15 de marzo de l984). Tambi?n anima hacia la devoci?n del Esp?ritu Santo (2 de junio de 1984, 9 de junio de 1984, 11 de abril de 1985, 23 de mayo de 1988, etc.) y la lectura de la Sagrada Escritura (8 de septiembre de 1984, 14 de febrero de 1985). Con estos mensajes especiales a la parroquia y a sus peregrinos, la Virgen desea que los primeros mensajes, que al principio fueron dirigidos al mundo entero, sean profundizados, hechos m?s aceptables y comprensibles a los dem?s. Desde el 25 de enero de 1987, la Virgen empez? a dar el mensaje el d?a 25 de cada mes, en lugar de cada jueves, a trav?s de Maria Pavlovic. Esto contin?a hoy...?

Fuente: http://www.medjugorje.es/mariapide.php.
Transcrito: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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