Viernes, 04 de marzo de 2011

EVANGELIO DE SANTO TOMAS - REDACCI?N GRIEGA - TEXTO AP?CRIFO

Bueno os transcribimos una nueva redacci?n del evangelio que habla sobre la infancia de Jes?s, si bien no son textos aprobados por la Iglesia, si que tienen una importante connotaci?n, y pueden nutrirnos de conocimiento. EL AUTOR DEL BLOG.

Pre?mbulo

I 1.Yo, Tom?s Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozc?is, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Se?or Jesucristo, cumplidos por ?l despu?s de su nacimiento en nuestro pa?s.
2.Y he aqu? cu?l fue su comienzo.

Gorriones hechos con barro

II 1.El ni?o Jes?s, de cinco a?os de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y tra?a las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba.
2. Y, amasando barro, form? doce gorriones, e hizo esto un d?a de s?bado. Y hab?a all? otros muchos ni?os, que jugaban con ?l.
3. Y un jud?o, que hab?a notado lo que hac?a Jes?s, fue acto seguido, a comunic?rselo a su padre Jos?, dici?ndole: He aqu? que tu hijo est? cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con ?l doce gorriones, y ha profanado el s?bado.
4. Y Jos? se dirigi? al lugar que estaba Jes?s, lo vio, y le grit?: ?Por qu? haces, en d?a de s?bado, lo que no est? permitido hacer? Pero Jes?s, dando una palmada, y dirigi?ndose a los gorriones, exclam?: Volad. Y los p?jaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.
5.Y los jud?os quedaron at?nitos ante este espect?culo, y fueron a contar a sus jefes lo que hab?an visto hacer a Jes?s.

Muerte del hijo de An?s

III 1.Y el hijo de An?s el escriba se encontraba all?, y, con una rama de sauce, dispersaba las aguas que Jes?s hab?a reunido.
2. Y Jes?s, viendo lo que ocurr?a, se encoleriz?, y le dijo: Insensato, injusto e imp?o, ?qu? mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aqu? que ahora te secar?s como un ?rbol, y no tendr?s ni ra?z, ni hojas, ni fruto.
3. E inmediatamente aquel ni?o se sec? por entero. Y Jes?s se fue de all?, y volvi? a la casa de Jos?. Pero los padres del muchacho muerto lo tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a Jos?, a quien reprocharon tener un hijo que hac?a tales cosas.

Castigo infligido por Jes?s a un ni?o

IV 1.Otra vez, Jes?s atravesaba la aldea, y un ni?o que corr?a, choc? en su espalda. Y Jes?s, irritado, exclam?: No continuar?s tu camino. Y, acto seguido, el ni?o cay? muerto. Y algunas personas, que hab?an visto lo ocurrido, se preguntaron: ?De d?nde procede este ni?o, que cada una de sus palabras se realiza tan pronto?
2. Y los padres del ni?o muerto fueron a encontrar a Jos?, y se le quejaron, diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde debes ense?arle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos.

Jos? reprende a Jes?s

V 1.Y Jos? tom? a su hijo aparte, y lo reprendi?, diciendo: ?Por qu? obras as?? Estas gentes sufren, y nos odian, y nos persiguen. Y Jes?s respondi?: S? que las palabras que pronuncias no son tuyas. Sin embargo, me callar? a causa de ti. Pero ellos sufrir?n su castigo. Y, sin demora, los que lo acusaban, quedaron ciegos.
2. Y los que vieron esto, vacilantes y at?nitos, dec?an de Jes?s que toda palabra que pronunciaba, buena o mala, se cumpl?a, y produc?a un milagro. Y, cuando hubieron visto que Jes?s hac?a cosas semejantes, Jos? se levant?, lo agarr? por la oreja, y se la estir? con fuerza.
3. Pero el ni?o se enfad?, y le dijo: Bien f?cil te es buscar sin encontrar, y acabas de obrar como un insensato. ?Ignoras que te pertenezco? No me hagas da?o.

Exposici?n del alfabeto

VI 1. Y un maestro de escuela, llamado Zaqueo, que se encontraba all?, oy? a Jes?s hablar as? a su padre, y lo sorprendi? mucho que un ni?o se expresase de aquella manera.
2. Y, algunos d?as despu?s, se acerc? a Jos?, y le dijo: Tienes un hijo dotado de buen sentido e inteligencia. Conf?alo a mi cuidado, para que aprenda las letras, y, con las letras, le ense?ar? toda ciencia. Y tambi?n le ense?ar? a saludar a los mayores, a honrarlos como antepasados, a respetarlos como padres, y a amar a los de su edad.
3. Y le escribi? todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta Omega muy puntualmente y con toda claridad. Mas Jes?s, mirando a Zaqueo, le dijo: T?, que no conoces la naturaleza del Alpha, ?c?mo quieres ense?ar a los dem?s la Beta? Hip?crita, ense?a primero el Alpha, si sabes, y despu?s te creeremos respecto a la Beta. Luego se puso a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo no pudo contestarle.
4. Y, en presencia de muchas personas, el ni?o dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la disposici?n de la primera letra, y nota c?mo hay l?neas y un rasgo mediano que atraviesa las l?neas que t? ves comunes y reunidas, y c?mo la parte superior avanza y las re?ne de nuevo, triples y homog?neas, principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las l?neas del Alpha.

Perplejidad de Zaqueo

VII 1. Y, cuando Zaqueo, el maestro de escuela, oy? al ni?o exponer las alegor?as tan numerosas y tan grandes de la primera letra, qued? perplejo ante tal respuesta y ante tal ense?anza, y dijo a los asistentes: ?Desventurado de m?, a qu? extremo me veo reducido! Me he cubierto de verg?enza, al traer a mi escuela a este muchacho.
2. As?, pues, hermano Jos?, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra en modo alguno. Este ni?o no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el fuego mismo, y quiz? ha sido engendrado antes de la creaci?n del mundo. ?Qu? vientre lo ha llevado? ?Qu? pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. ?Ay, amigo m?o, tu hijo me pone fuera de m?, y no puedo seguir su pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quer?a tener en ?l un disc?pulo, y me he encontrado con que tengo en ?l un maestro.
3. Me doy cuenta de mi oprobio, amigos m?os, porque yo, que soy un viejo, he sido vencido por un ni?o. Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la muerte, a causa de este ni?o, ya que no puedo, en este momento, mirarlo cara a cara. ?Qu? responder?, cuando digan todos que he sido derrotado por un peque?uelo? ?Y qu? podr? explicar acerca de lo que ?l me ha dicho de las l?neas de la primera raya? No lo s?, amigos m?os, por cuanto no conozco, ni el comienzo, ni el fin, de este ni?o.
4. As?, pues, hermano Jos?, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda: un dios, un ?ngel o algo parecido.

Conclusi?n de la historia de Zaqueo

VIII 1. Y, mientras los jud?os daban consejos a Zaqueo, el ni?o rompi? a re?r, y dijo: Ahora que tu aventura produce sus frutos, y que los ciegos de coraz?n ven, he aqu? que yo vengo de lo alto para maldecirlos, y para llamarlos a lo alto, como me lo orden? el que me ha enviado a causa de vosotros.
2. Y, cuando el ni?o hubo acabado de hablar, pronto todos los que hab?an ca?do antes bajo su maldici?n, quedaron curados. Y nadie, desde entonces, se atrevi? a provocar nunca su c?lera, por miedo a que los maldijese, y los hiriese de enfermedad.

Ni?o ca?do de una terraza

IX 1. Algunos d?as despu?s, Jes?s jugaba en una terraza, sobre lo alto de una casa, y uno de los ni?os que jugaba con ?l, cay? de la terraza, y muri?. Y, Viendo esto, los dem?s ni?os huyeron, y Jes?s qued? solo.
2. Y, habiendo llegado los padres del ni?o muerto, acusaron a Jes?s de haberlo hecho caer. (Jes?s les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas contra ?l.
3. Mas Jes?s se tir? de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del ni?o ca?do, y grit? a gran voz, diciendo: Zen?n (porque tal era su nombre), lev?ntate, y dime: ?Soy yo quien te hizo caer? Y, habi?ndose levantado inmediatamente, el ni?o repuso: No, Se?or, t? no me has hecho caer, sino que me has resucitado. Y los espectadores del lance quedaron conmovidos de asombro. Y los padres del ni?o glorificaron a Dios por el milagro cumplido, y adoraron a Jes?s.

Resurrecci?n de un joven

X 1.Pasados otros cuantos d?as, un joven cortaba le?a en las proximidades del pueblo. Y he aqu? que su hacha le hendi? la planta del pie, y muri?, por haber perdido toda su sangre.
2. Y, como ello produjera una aglomeraci?n y un tumulto de gentes, el ni?o Jes?s corri? tambi?n all?, y, haci?ndose sitio, atraves? la multitud, y tom? el pie herido del joven, que en seguida qued? curado. Y dijo al joven: Lev?ntate, sigue cortando le?a, y acu?rdate de m?. Y la multitud, al ver lo que hab?a pasado, ador? al ni?o, diciendo: Verdaderamente, el esp?ritu de Dios reside en ti.

Jes?s en la fuente

XI 1.Y, cuando ten?a seis a?os, su madre le dio un c?ntaro, y lo envi? a tomar agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el ni?o con la multitud, el c?ntaro se rompi?.
2. Entonces Jes?s, extendiendo la t?nica que lo cubr?a, la llen? de agua, y la llev? a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo abraz?, y guard? en su coraz?n los misterios que ve?a cumplidos.

Milagro del grano de trigo

XII 1.Otra vez, en la ?poca de la siembra, el ni?o sali? con su padre para sembrar trigo en su campo, y, mientras su padre sembraba, el ni?o Jes?s sembr? tambi?n un grano de trigo.
2. Y, una vez lo hubo recolectado y molido, obtuvo cien medidas y, llamando a la granja a todos los pobres de la aldea, les distribuy? el trigo, y Jos? se qued? con lo que a?n restaba. Y Jes?s ten?a ocho a?os cuando hizo este milagro.

Milagro de las dos piezas de un lecho

XIII 1. Y su padre era carpintero, y hac?a en aquel tiempo carretas y yugos. Y un hombre rico le encarg? que le hiciese un lecho. Mas, habiendo cortado una de las piezas m?s peque?a que la otra, no sab?a qu? partido tomar. Entonces el ni?o Jes?s dijo a su padre Jos?: Pon las dos piezas en el suelo, e igu?lalas por tu lado.
2. Y Jos? procedi? como el ni?o le hab?a indicado. Y Jes?s se puso al otro lado, tir? de la pieza m?s corta, y la tom? igual a la otra. Y su padre Jos?, viendo tal, qued? admirado, y abraz? a Jes?s, diciendo: Felicitarme puedo de que Dios me haya dado este ni?o.

Relaciones con un segundo maestro

XIV 1.Viendo Jos? que el ni?o crec?a en edad y en inteligencia, y no queriendo que permaneciese iletrado, lo llev? a un segundo maestro. Y este maestro dijo a Jos?: Le ense?ar? primero las letras griegas, y luego las hebraicas. Porque el maestro conoc?a la inteligencia del ni?o. Sin embargo, despu?s de haber escrito el alfabeto, se ocup? largamente de ?l, y Jes?s no le respondi?, hasta que le advirti?:
2. Si eres verdaderamente un maestro, y conoces bien el alfabeto, dime primero el valor de Alpha y yo te dir? luego el de Beta. Pero el maestro, irritado, le peg? en la cabeza. Y el ni?o, en su dolor, lo maldijo, y aqu?l cay? ex?nime, con la faz contra tierra.
3. Y el ni?o volvi? a casa de Jos?, que qued? muy afligido, y recomend? a su madre: No le dejes pasar la puerta, porque cuantos lo encolerizan, quedan heridos de muerte.

Jes?s confunde a un tercer maestro

XV 1.Y, alg?n tiempo despu?s, otro maestro que era pariente y amigo de Jos?, le dijo: Tr?eme al ni?o a la escuela, que quiz? podr? por la dulzura ense?arle las letras. Y Jos? le contest?: Si tienes valor, hermano, ll?valo contigo. Y lo llev? con temor y repugnancia, y el ni?o iba con placer.
2. Y, entrando decididamente en la escuela, encontr? un libro sobre un pupitre, y, tom?ndolo, no le?a los caracteres que en ?l se encontraban, sino que, abriendo la boca, hablaba conforme a la inspiraci?n del Esp?ritu Santo. Y ense?? la Ley a los presentes. Y, junt?ndose una gran multitud, lo rodeaba, lo escuchaba, y se admiraba de la belleza de sus descripciones, de lo justo de sus discursos, y de que un ni?o como ?l se expresase de tal manera.
3. Al o?r esto, Jos?, espantado, fue a la escuela, temiendo por la salud del profesor. Y el maestro dijo a Jos?: Sabe, hermano, que yo he tomado al ni?o por disc?pulo, pero est? lleno de sabidur?a y de gracia. Cond?celo, yo te lo ruego, a tu domicilio.
4. Y, cuando el ni?o hubo o?do estas palabras, sonri?. y le dijo: Puesto que has hablado bien, y has dado un buen testimonio, sea por tu causa curado quien fue herido. Y en seguida el otro maestro fue curado. Y Jos? volvi? con el ni?o a su casa.

Jacobo, curado de una mordedura de v?bora

XVI 1.Y Jos? envi? a su hijo Jacobo a cortar madera, el ni?o Jes?s lo segu?a. Y, mientras Jacobo trabajaba, una v?bora le mordi? en la mano.
2. Y, como sufr?a y parec?a herido de muerte, Jes?s se aproxim?, y le sopl? en la mordedura, y en seguida ces? el dolor, y muri? el reptil, y, al instante, Jacobo qued? sano y salvo.

Resurrecci?n de un ni?o

XVII 1.M?s tarde, muri? un ni?o en la vecindad, y su madre lloraba mucho. Y Jes?s oy? el clamor de su gran pena y se apresur? a acudir. Y, hallando al ni?o muerto, le toc? el pecho, y dijo: Yo te mando, ni?o, que no mueras, sino que vivas, y que te quedes con tu madre. Y en seguida el ni?o abri? los ojos, y sonri?. Y Jes?s dijo a la mujer: T?malo, y dale leche, y acu?rdate de m?.
2. Y, viendo esto, la gente se llen? de admiraci?n, y dec?a: En verdad, este ni?o es un Dios o un ?ngel de Dios, porque toda palabra suya se convierte en un hecho. Y Jes?s se fue a jugar con los dem?s ni?os.

Resurrecci?n de un hombre

XVIII 1. Alg?n tiempo m?s tarde, habi?ndose producido en una casa que se constru?a un gran tumulto, Jes?s se levant?, y acudi? al lugar. Y, viendo a un hombre que yac?a sin vida, le tom? la mano y dijo: Lev?ntate, hombre, y contin?a laborando en tu obra, pues yo te lo ordeno. Y el hombre se levant?, y lo ador?.
2. Viendo lo cual, qued? la gente admirada, y dec?a: Este ni?o viene del cielo, porque ha salvado almas de la muerte, y las salvar? durante toda su vida.

Jes?s en medio de los doctores

XIX 1.Cuando tuvo la edad de doce a?os, sus padres, siguiendo la costumbre, fueron a Jerusal?n por las fiestas de Pascua con otros compa?eros de viaje, y, despu?s de las fiestas, regresaron a su morada. Y, mientras ellos volv?an, el ni?o Jes?s qued? en Jerusal?n, y sus padres pensaron que estaba entre sus compa?eros de viaje.
2. Mas, tras una jornada de camino, buscaron entre sus deudos, y, no hall?ndolo, se afligieron, y tomaron a la ciudad para buscarlo. Y, tres d?as despu?s, lo hallaron en el templo, sentado entre los doctores, escuch?ndolos e interrog?ndolos. Y todos estaban atentos y sorprendidos de que un ni?o redujese al silencio a los ancianos del templo y a los doctores del pueblo, explicando los puntos principales de la Ley y las par?bolas de los profetas.
3. Y su madre Mar?a, aproxim?ndose, le dijo: ?Por qu? nos has hecho esto, hijo m?o? He aqu? que est?bamos afligidos, y que te busc?bamos. Pero Jes?s les dijo: ?Por qu? me buscabais? ?No sab?is que es preciso que yo atienda a las cosas que afectan a mi Padre?
4. Y los escribas y los fariseos dijeron a Mar?a: ?T? eres madre de este ni?o? Ella respondi?: Lo soy. Y ellos dijeron: Feliz eres entre las mujeres, porque Dios ha bendecido el fruto de tus entra?as. Nunca hemos visto ni o?do tanta gloria, tanta virtud, tanta sabidur?a.
5. Y Jes?s, levant?ndose, sigui? a su madre, y estaba sometido a su familia. Y su madre guardaba estas cosas en su coraz?n. Y Jes?s crec?a en sabidur?a, en edad y en gracia. Gloria a ?l por los siglos de los siglos. Am?n.

Fuente: Edmundo Gonz?lez Blanco.
Transcrito: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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