Viernes, 04 de marzo de 2011

ORACI?N PARA PEDIR FORTALEZA ANTE LAS BAJADAS DE ?NIMO

Siento profundo cansancio, Se?or, y cunde en m? el desaliento por el fracaso de mi vida, que es tambi?n tuya. Me hiciste semejante a ti, Se?or, y me asociaste a tus obras, que as? son todas ellas imperfectas y menesterosas de ayuda ajena. Todo se ha malogrado por debilidades y, en pocas y contadas ocasiones, por deliberaciones.

Fue prop?sito tuyo que nosotros conserv?ramos tu creaci?n, y la cultiv?semos, y la llev?semos a buen fin. Y flacos han sido el servicio y el uso de este poder, que la hemos mutilado y, en nuestro desatino, estamos a punto de destruirla. No es creador y s? destructor nuestro poder, una de las cosas m?s corruptoras del hombre.

No es m?s halag?e?a nuestra historia, que, en su ra?z, es libertad. No es toda ella mala, que siempre hubo hombres hacendosos empe?ados en darle cumplimiento. Muy espaciadamente acaece esto, y es fuerza reconocer que hemos carecido, por lo com?n, de energ?a y nos hemos doblegado a la flaqueza. ?Tan quebradizos somos, Se?or! Y tambi?n t?, Se?or, has sido v?ctima de nuestra historia. No nos dejaste abandonados a nuestro destino, fruto de nuestra indolencia. Viniste al mundo para ense?arnos que todo puede enderezarse con tu apoyo.

Noble es mi agradecimiento por tu gesto comprensivo y bondadoso. No me negaste tu confianza y pusiste en mis manos tu redenci?n, y, en m?, est? que fracase o logre cumplido acabamiento. T?, Se?or, pudiste obrar solo y sin extra?as colaboraciones; mas preferiste que yo fuese mi propio redentor y tomase parte en tu sublime empresa que rebasa mis fuerzas. Y me propusiste, para animarme, la gloria de la resurrecci?n, que es superaci?n de toda flaqueza. Y yo, y los dem?s humanos, tambi?n hijos tuyos, la mirarnos cansinamente, si no protestamos por estos tus levantados ideales, a los que nunca pudieron alzarse ni la imaginaci?n ni el pensamiento. Y todo por flaqueza.

Es para m? de gran confortamiento que nunca tuvieras, en tu vida, reproches por descaecimientos y s? por presunciones. Y yo, humildemente, te agradezco el gesto humano de tenderme tu mano, y de ayudarme a levantar, y s?lo aconsejarme que no volviera a pecar. Quebradizo soy, Se?or, y h?me aqu?, de nuevo, ca?do, arrastrado por la gravitaci?n de mi endeblez. Y es diaria lucha contigo mi vida: yo tiro abajo, y t?, Se?or, te empe?as en levantarme. Y es mi historia esta contienda, y la de tantos humanos, que te amamos, y que somos endebles. Abrigo en m? la firme esperanza de que seas t? m?s fuerte que yo, y m?s paciente, y, al fin, con tu constancia, triunfes de mi humana flaqueza.

Por muchas cosas te doy gracias, Se?or, y de especial manera, por tus palabras que me dices en momentos de abatimiento: "venid a m?, vosotros, que est?is fatigados, que yo soy de coraz?n manso y humilde". Gracias, Se?or, porque hoy, como siempre, me tiendes, de nuevo, tu mano y, en mi ca?da, me levantas. ?Gracias, Se?or!. Am?n.

Autor: Gabriel Ferrer Aloy, o.p.
Transcrito: Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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