Viernes, 18 de febrero de 2011

LAS CREENCIAS Y DOCTRINAS DEL JUDA?SMO

El juda?smo no exige tener fe en creencias reveladas, ni mucho menos en un sistema de dogmas. Se trata de una ortopraxis, es decir, de una legislaci?n revelada que compromete al jud?o piadoso a la observancia de la Ley codificada en la Biblia y en las ense?anzas de los antiguos maestros, una observancia cuyo objetivo es hacer cumplir la justicia de Dios en este mundo. Se configura, pues, como un sistema de preceptos y de normas, m?s o menos r?gidas, que regulan toda la vida del jud?o, tanto privada como p?blica. La funci?n que en el juda?smo antiguo desempe?aban el templo, los sacerdotes y el culto sacrificial, en el juda?smo rab?nico lo desempe?an por una parte la Tor? (escrita u oral), y por otra parte todos los fieles, que practican el culto personal de respetar las ense?anzas de la Ley, estudiando la Biblia e interpretando correctamente sus mandatos. As?, a diferencia del cristianismo y concretamente del catolicismo, que ha conservado la funci?n mediadora del clero, en el juda?smo ha desaparecido toda distinci?n entre lo sagrado y lo profano, entre lo ?religioso? y lo ?laico?.

A diferencia del catolicismo, el juda?smo carece de dogmas, es decir, de doctrinas cuyo contenido, fijado por la tradici?n, deba ser cre?do por el cuerpo de los fieles. Ocupan su lugar una serie de principios, que fueron fij?ndose en la Edad Media por influencia de la filosof?a ?rabe y, a trav?s de ella, de la filosof?a greco-helen?stica. Aunque estos principios gozan del consenso de la mayor?a de los expertos, no son rigurosamente vinculantes para el jud?o piadoso, sino que permiten interpretaciones personales y divergencias en aquellas materias sobre las que la Biblia y la tradici?n no se han pronunciado de manera expresa o clara.

En este sentido, el credo m?s amplio y difundido es el que elabor? el gran pensador medieval Maim?nides (1138-1204). Los trece art?culos de su credo obligan a creer: 1) en la existencia de un Creador y de una Providencia; 2) en su unidad; 3) en su incorporeidad; 4) en su eternidad; 5) en su adoraci?n exclusiva; 6) en las palabras de los profetas; 7) en Mois?s, el m?s grande de todos los profetas; 8) en la revelaci?n de la Ley a Mois?s en el Sina?; 9) en la inmutabilidad de la Ley revelada; 10) en la omnisciencia de Dios; 11) en el juicio y en la recompensa en este mundo y en el futuro; 12) en la llegada del Mes?as; 13) en la resurrecci?n de los muertos.

Dos siglos m?s tarde, Jafud? Cresques (que vivi? en Barcelona y muri? en Zaragoza en 1412), el ?ltimo gran fil?sofo del juda?smo medieval, insatisfecho con el credo de Maim?nides, present? una nueva elaboraci?n del credo m?s articulada, en la que distingu?a entre ?principios fundamentales? (como el amor y temor de Dios) que condicionan la existencia misma del juda?smo, ?creencias? (como la resurrecci?n, la inmortalidad, el juicio final, la eternidad de la Ley, la superioridad de Mois?s, la venida del Mes?as) cuyo rechazo, aunque constituye una grave herej?a, no compromete la existencia del juda?smo, y, por ?ltimo, ?opiniones? (como el car?cter incognoscible de la esencia divina, la ubicaci?n espacial del infierno y del para?so, la existencia de los demonios), cuya aceptaci?n est? reservada a cada individuo, aunque forman parte del patrimonio jud?o tradicional.

El contenido de estos principios es aceptado hoy en d?a por todos los jud?os piadosos, pero m?s como punto de partida para posteriores profundizaciones que como principios definitivos. De hecho, existen notables divergencias, por ejemplo acerca de la naturaleza del premio y del castigo, entre quienes sostienen que Dios recompensa directamente en esta vida a los que cumplen con la Ley y castiga tambi?n en esta vida a los que no la cumplen, y quienes sostienen, en cambio, que la observancia contiene en s? misma el premio, mientras que a la inobservancia le sigue inmediatamente el castigo. Tambi?n existen divergencias de opini?n sobre los principios de la resurrecci?n de los muertos y de la inmortalidad del alma, puesto que en la Biblia jud?a las referencias a la vida del M?s All? son muy vagas. En general, existen muchas opiniones discordantes acerca del principio de la inmortalidad del alma que suponga la continuaci?n de la existencia de toda la personalidad humana en el M?s All?. Tambi?n hay discrepancias en torno a la llegada y a la figura del Mes?as, el ungido o consagrado por Dios.

Seg?n la Biblia, este mundo ser? perfeccionado un d?a, las guerras ser?n eliminadas, se establecer? el reino de Dios sobre la tierra y todos los hombres reconocer?n y adorar?n al verdadero Dios. Algunos creen que todo esto ser? realizado por una persona no divina sino humana, precisamente el Mes?as, dotado de un gran poder y descendiente de la casa de David. Otros, en cambio, sobre todo a partir del siglo xix, no piensan en el Mes?as como en una persona, sino como en una era en la reinar?n la justicia y la paz y en la que todos los hombres reconocer?n al verdadero Dios.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 0:07  | Otras Religiones
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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