Viernes, 11 de febrero de 2011

CARTA DEL INFIERNO ENCONTRADA EN UN CONVENTO DE ALEM?NIA

Os transcribimos aqui un relato que lejos de que podamos -- creer -- de que sea lo que la carta pretende si parece tener conotaciones de ense?anda y por tanto las vemos bien exponerla, juzga tu visitante del Blog In Nomine Patris. EL AUTOR DEL BLOG.

En mi juventud tuve una amiga, Anne, quien viv?a cerca de mi casa.? Es decir, ?ramos compa?eras y trabaj?bamos en la misma oficina.? Dej? de ver a Anne cuando ella se cas?.? Nunca tuvimos lo que se llama una verdadera amistad, sino m?s bien, una relaci?n amigable.? Por esta raz?n, cuando ella se cas? con un hombre que ten?a dinero, y se pas? a vivir a un barrio mejor lejos de mi casa, no me hizo mucha falta.

A mediados de septiembre de 1937, yo estaba de vacaciones en el Lago Garda cuando mi madre me escribi? cont?ndome este chisme: ?Imag?nate que Anne N. muri?.? Ella perdi? su vida en un accidente automovil?stico.?? La sepultaron ayer en el cementerio M.?

Yo estaba muy sorprendida por la noticia.? Yo sab?a que Anne nunca hab?a sido muy religiosa.? ?Estar?a ella preparada cuando Dios la llam? repentinamente de este mundo?? Al d?a siguiente asist? a Misa en la capilla de la casa de hu?spedes donde yo me alojaba.? Rec? fervientemente por el descanso eterno de su alma y ofrec? mi Santa Comuni?n por esa intenci?n.

Me sent? mal durante el d?a y esa noche escasamente pude dormir.? Una vez despert? repentinamente, y escuch? algo como si una puerta se estuviera abriendo.? Asustada, prend? la luz y vi que el reloj de mi mesa de noche marcada diez minutos despu?s de la medianoche.? La casa estaba en silencio y nada aparec?a fuera de lo normal.? El ?nico sonido preven?a de las olas del Lago Garda cuando pegaban mon?tonamente contra la pared del jard?n.? No hab?a viento.? No obstante, pens? que escuch? algo despu?s de o?r la puerta traquetear, un ruido silbante como si algo se cayese.? Me record? las veces cuando el anterior gerente de la oficina estaba de mal humor y dejaba caer algunos papeles sobre mi escritorio para que yo los resolviera.

?Deb?a de levantarme y dar un vistazo? me preguntaba.? Pero como todo permaneci? en silencio, no parec?a necesario.? Seguramente era mi imaginaci?n, algo perturbada por la noticia de la muerte de mi amiga.? Di vuelta, rec? siete Padres Nuestros para las Almas del Purgatorio, y me volv? a dormir.? Luego so?? que me hab?a levantado a las seis de la ma?ana para ir a Misa en la capilla.

Cuando abr? la puerta de mi cuarto, me par? sobre un paquete que conten?a hojas de una carta.? Lo levant? y reconoc? la letra de Anne.? Grit? de la impresi?n.? Mis dedos temblaban, y mi mente estaba tan perturbada que ni se me ocurri? rezar un Padre Nuestro.? Sent? que me estaba sofocando y que necesitaba aire para poder espirar.? Apuradamente termin? de arreglarme, coloqu? la carta en mi cartera y sal? apresuradamente de la casa.

Una vez afuera, segu? un camino a trav?s de las Colinas, pasado los ?rboles de olivos y laurel y las fincas vecinas, y luego m?s all? de la famosa carretera Gardesana.? El d?a estaba amaneciendo con la brillante luz del sol de la ma?ana.? Durante los siguientes d?as, me detendr?a cada cien pasos para admirar la magn?fica vista del lago de la bella isla de Garda.? Me encantaban los brillantes tonos de azul del agua, y como una ni?a viendo con admiraci?n a su abuelo, yo miraba fijamente al Monte Baldo, de color cenizo, que se levantaba unos 7,200 pies por arriba del lado opuesto del lago.

Esta ma?ana, sin embargo, no estaba conciente de nada a mi alrededor.? Despu?s de caminar un cuarto de hora, me sent? autom?ticamente en el suelo del borde del r?o entre dos ?rboles cipreses donde el d?a anterior yo hab?a estado alegremente leyendo una novela, la Se?ora Teresa.? Por primera vez mir? a los cipreses conciente de ellos como s?mbolos de la muerte, algo que no hab?a notada antes, ya que estos ?rboles son bastante comunes aqu? en el sur.

Saqu? la carta de mi cartera.? No ten?a una firma, pero era ? sin duda alguna ? la escritura de Anne.? No hab?a equivocaci?n al ver las grandes, fluidas letras de la S o la T francesas que ella siempre escrib?a para irritar al Sr. G en la oficina.? No estaba escrita, sin embargo, en el estilo usual en que ella hablaba, ya que ella hablaba muy amigable y encantadoramente, como era ella, con aquellos ojos azules y una nariz elegante.? Era solamente cuando habl?bamos de temas religiosos, que ella se volv?a sarc?stica y adquir?a un tono grosero y un ritmo agitado de la carta.? Ahora comenc? a leer.

Aqu? est? La Carta del M?s All? de Anne V, palabra por palabra, como la le? en el sue?o.

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Carta del M?s All?

Claire

?No reces por m?, estoy condenada... en el infierno.? No pienses que te estoy contando esto y ciertas circunstancias y detalles de mi condenaci?n como se?ales de amistad.? Aqu? ya no amamos a nadie.? Lo hago como parte de ?aquel poder que siempre quiere el mal y... siempre hace el bien.?

En verdad, quisiera verte llegar a este lugar a ti tambi?n, donde yo me quedar? para siempre.

(1) Santo Tom?s de Aquino, Summa Theol?gica, Suppl., Q. 98, art. 4:? "Por tanto, ellos [los condenados] desear?n que todos los buenas estuviesen condenados."?

No te enfades por esta mi expresi?n.? Aqu? todos pensamos de igual manera.? Nuestra voluntad est? endurecida por el mal ? en lo que ustedes llaman ?mal?.? Tambi?n, cuando nosotros hacemos algo ?bueno,? como ahora yo, abri?ndote los ojos acerca del Infierno, no lo hago con buenas intenciones.(2)

(2) En respuesta a la pregunta de si cada acto de la voluntad en la condenaci?n es malo, Santo Tom?s distingue la voluntad deliberada y la voluntad natural:? ?Su voluntad natural es suya no de ellos mismos sino del Autor de la naturaleza, Quien le dio a esta naturaleza la inclinaci?n que nosotros llamamos la voluntad libre.? Por lo tanto, ya que naturaleza permanece en ellos, subsigue que la voluntad natural en ellos no puede ser buena.
?Pero su voluntad deliberada es suya de s? mismos, en cuanto a que est? en su poder estar inclinados por sus afectos a esto o a aquello.? Esta voluntad en ellos siempre es de maldad: y esto porque est?n completamente alejados del fin ultimo de una buena voluntad, y tampoco puede una voluntad ser buena excepto si est? dirigida al mismo fin.? Por tanto a?n cuando ellos desean alg?n bien, ellos no lo desean de manera correcta, as? que uno no puede llamar su voluntad buena por esa cuenta.? Ibid., Q. 98, a. 1.

?Se acuerda de cuando trabaj?bamos juntas durante cuatro a?os en M?? Usted ten?a 23 a?os ya hab?a trabajado en la oficina medio a?o cuando yo llegu?.? Usted me ayud? muchas veces, y a menudo me daba buenos consejos mientras me estaba entrenando.? Pero ?qu? significa ese t?rmino de ?bueno??? En aquellos tiempos yo admiraba su ?caridad?.? ?Cu?n rid?culo!? Usted me ayudaba para complacer su propia vanidad, sospechaba yo en ese tiempo.? ?Aqu? no le reconocemos el bien en nadie!

Usted me conoci? en mi juventud, pero voy a darle ciertos detalles.? Seg?n los planes de mis padres, yo no ten?a que haber nacido.? La desgracia de mi concepci?n fue debido a su descuido.? Cuando yo nac? mis hermanos ya ten?an 14 y 15 a?os de edad.? ?C?mo desear?a nunca haber nacido!? ?Deseo poder anihilarme en este momento para evitar estos tormentos!? Con qu? placer dejar?a yo mi existencia, como un vestido de batiza que se pierde en la nada.? (3) Pero, yo; yo? debo existir as?.? As?, como yo misma me hice, soportando la culpa completa por la manera como llegu? a mi fin.

(3) Ibid., Q 98, a. 3, r. ib. Ad. 3:? "A pesar que ?el no ser? es muy malo en cuanto a que remueve la existencia, es muy bueno en cuanto a que remueve la infelicidad, el cual es el m?s grande de los males, y por lo tanto es preferible que el ?no ser.?"

Antes de que mis padres se casaran, ellos se trasladaron del campo a la ciudad; ambos hab?an perdido el contacto con la Iglesia, y esto fue mejor pues simpatizaron con gente que no estaba ligada con la Iglesia.? Se hab?an conocido en un sal?n de baile, y a los seis meses tuvieron que casarse.? Unas pocas gotas de agua bendita cayeron sobre ellos durante la ceremonia nupcial, solo lo suficiente para que mi madre acudiera a Misa los domingos unas cuantas veces al a?o.? Ella nunca me ense?? a rezar como deb?a.? Ella se agotaba en los cuidados cotidianos de la vida, para que nuestra situaci?n econ?mica no fuese mala.

Es con la m?s grande repugnancia e indescriptible disgusto que escribo palabras como rezar, Misa, agua bendita, e iglesia.? Aborrezco todo eso, como odio con todas mis fuerzas a los que van a la Iglesia, y en general a todos los hombres y a todas las cosas.? En efecto, de todo nos viene tormento.? Todo conocimiento recibido en el trance de la muerte, todos recuerdo de cosas vividas y sabidas, es para nosotros una llama punzante. (4)

(4) Ibid., Q 98, a. 7, r.: "Por consiguiente, en los condenados ellos tendr?n consideraci?n verdadera de las cosas que ellos hasta entonces conoc?an como asuntos de tristeza, pero no como una causa de placer.? Porque ellos considerar?n tanto lo mal que han hecho, y por lo cual fueron condenados, y los bienes de placer que ellos han perdidos, y por ambas cuentas sufrir?n tormentos."

Todos los acontecimientos descuella la gracia que nosotros hemos despreciado.? ?Qu? tormento espantoso!? No comemos, no dormimos, no estamos quietos.? Espiritualmente encadenados miramos nuestra vida con lloros y estridor de dientes, como se ha ido en humo, odiando entre tormentos.

?Lo oyes?? Nosotros aqu? tragamos el odio como agua; tambi?n el uno contra el otro... (5)? Y sobre todo, nosotros odiamos a Dios.? Quiero que t? lo comprendas.

Los bienaventurados en el Cielo deben amarlo, porque ellos Lo ven sin velos, en Su belleza deslumbradora, lo cual los hace de tal manera dichosa que no s? explicar.? Nosotros sabemos esto, y ese conocimiento nos vuelve rabiosos. (6)

(5) Ibid., Q. 98, a. 4, r.:? "As? como entre los benditos en el Cielo habr? la m?s perfecta caridad, as? entre los malditos habr? el m?s perfecto odio.?
(6) Ibid., Q. 98, a. 9, r.:? ?Los condenados, antes del d?a del juicio, ver?n a los benditos en la Gloria, de tal manera que no sabr?n c?mo es la gloria, sino solo que ellos est?n en un estado de gloria que sobrepasar? todo pensamiento.? Esto los molestar?, tanto porque de esta manera ellos a trav?s de la envidia, lamentar?n la felicidad de los benditos, y porque ellos han perdido esa gloria."

Sobre la tierra, el hombre conoce a Dios a trav?s de la Creaci?n y la Revelaci?n y pueden amarlo, pero no est?n obligados a hacerlo.? El creyente ? digo esto? desbordante de furia ? quien contempla y medita sobre Cristo tendido sobre la Cruz, Lo amar?.

Pero cuando Dios se acerca como el Vengador y Juez, el alma quien Lo rechaz?, Lo detestar?, como nosotros Lo detestamos. (7) Esa alma Lo odia con toda la fuerza de su perversa voluntad.? Lo odia eternamente, por virtud de su virtud en su resoluci?n deliberada para rechazar a Dios con el cual termin? su vida terrenal.? Este acto perverso de la voluntad nunca podr? ser revocado, ni desear?amos hacerlo.

(7) Ibid., Q. 98, a. 8, sf 1, iba 5, r:? "Los condenados no odian a Dios con excepci?n a que ?l castiga y proh?be lo que es agradable a sus voluntadas malignas [el mal que ellos a?n desean hacer]: y en consecuencia, ellos s?lo piensan de ?l como castigador y quien proh?be."?

Estoy forzada a agregar que a?n ahora Dios todav?a es misericordioso con nosotros.? Digo ?forzada? porque aunque escribo esta carta voluntariamente, no puedo mentir como quisiera hacerlo.? Mucho de lo escribo sobre este papel lo escribo contra mi voluntad.? Tambi?n tengo que tragarme el torrente de insultos que quisiera verter sobre usted y sobre todo.

Dios es misericordioso a?n con nosotros aqu? en que ?l no nos permiti? hacer todo el mal que dese?bamos hacer sobre la tierra.? Si ?l nos hubiese permitido hacerlo, hubi?semos agregado grandemente a nuestra culpa y castigo.? ?l permiti? que algunos muri?ramos temprano ? como en mi caso ? y permiti? circunstancias atenuantes en otros.? Todav?a ahora ?l nos muestra misericordia, ya que no nos obliga a acercarnos a ?l.? ?l nos coloc? en este lugar distante del Infierno, as? disminuyendo nuestro tormento.(8)? Cada paso m?s cerca de Dios aumentar?a mi sufrimiento, m?s que cualquier paso que usted tomar?a al acercarse a un fuego.

(8) Ibid., Part I, Q. 21, a. 4, ad. 1:? "A?n en la condenaci?n del reprobado se ve la misericordia, el cual, aunque no perdona completamente, de una manera alivia al castigar menos de lo merecido."? En otra nota, el santo Doctor de la Iglesia dice que este es el caso sobre todo con los que en este mundo tuvieron misericordia para con otros (Q. 99, a. 5, ad. 1).

Usted se asombr? cuando le dije lo que mi padre me dijo unos d?as antes de mi Primera Comuni?n.? ?Aseg?rese, Anne, de conseguir un vestido lindo,? dijo ?l, ?Todo lo dem?s es una farsa.?

Casi me avergonc? en ese momento por haberla horrorizada tanto, pero ahora me r?o de ello.? La mejor parte de esta farsa es que la Comuni?n no era permitido antes de los 12 a?os de edad.? Para entonces, yo hab?a probado suficientes placeres del mundo, as? que no tom? la Comuni?n en serio.

La nueva costumbre de permitir que los ni?os reciban la Santa Comuni?n a los siete a?os de edad nos enfurece.? Tratamos de todas las maneras posibles de frustrar esto, de hacer creer a las personas que el ni?o es demasiado joven para comprender correctamente lo que es la Comuni?n, o de pensar que los ni?os tienen que cometer pecados serios antes de recibir (la Comuni?n).? La hostia ?blanca? [es decir, la Sagrada Hostia] ser?, entonces, menos da?ina a que si se recibiera con fe, esperanza y amor ? los frutos del Bautismo - ?yo escupo sobre todo esto! ? que todav?a est?n vivos en los corazones de los ni?os.? ?Se acuerda que yo ya ten?a ese punto de vista sobre la tierra?

Regreso ahora a mi padre.? ?l pele? mucho con mi madre.? No habl? a menudo de esto con usted porque me avergonzaba.? Pero, ?qu? es la verg?enza?? ?Algo rid?culo!? No nos hace la menor diferencia aqu?.?

Despu?s de un tiempo, mis padres ya no dorm?an en el mismo cuarto.? Yo dorm?a con mi madre y mi padre dorm?a en el cuarto a la par, al cual entraba a toda hora de la noche.? Beb?a mucho y gastaba todo lo que ten?amos.? Mis hermanas ten?an empleos pero necesitaban su dinero para vivir, o as? dec?an.? As? que mi madre se puso a trabajar.? En el ?ltimo a?o de su amarga vida, mi padre le pegaba mucho a mam?, cada vez que no le daba dinero para sus bebidas.? Sin embargo, ?l conmigo siempre fue muy bueno.

Yo le cont? todo esto un d?a y usted se escandaliz? de mi actitud caprichosa - ?pero qu? hab?a de m? que no la escandalizara? ? como cuando devolv? un par de zapatos nuevos dos veces en un d?a porque el estilo del tac?n no era lo suficientemente moderno para mi gusto.

La noche en que mi padre tuvo un ataque de apoplej?a mortal sucedi? algo que yo, por temor de una interpretaci?n desagradable nunca me atrev? a manifest?rtelo.? Pero ahora estoy obligada a dec?rtelo.? Es importante por esto: que entonces, por vez primera fui acometida por el esp?ritu atormentador que ahora tengo.

Dorm?a yo en el cuarto de mam?; la respiraci?n regular me dec?a que su sue?o era profundo.? Repentinamente, escuch? a alguien pronunciar mi nombre.? Una voz desconocida me susurr?, ??Qu? ser? si tu padre muere??

Yo ya no amaba a mi padre desde que se portaba tan villanamente con mam?.? Mejor dicho, yo ya no amaba absolutamente a nadie, y tan s?lo ten?a alguna afici?n con las personas que eran almas que est?n en estado de gracia, y ?yo no estaba en gracia!

?Estoy segura que ?l se est? muriendo,? le contest? al misterioso interlocutor.? Despu?s de un breve intervalo, escuch? la misma pregunta.? Sin preocuparme por su procedencia, contest?, ?No importa.? ?l no se est? muriendo.?

Vino la pregunta por tercera vez: ??Qu? suceder?a si su padre se muriera?? Como un rel?mpago varias escenas me pasaron por la mente: cuando mi padre llegaba a casa borracho, sus rega?os y los pleitos con mi madre, c?mo ?l nos avergonzaba enfrente de los vecinos y conocidos.

Obstinadamente grit?: ?Est? bien, es lo que se merece.? ?Que se muera!?

Despu?s, todo se puso silencioso.? A la ma?ana siguiente, cuando mi madre subi? las escaleras, fue directamente al cuarto de mi padre.? Ella encontr? la puerta con llave.? Alrededor de medio d?a, forzaron la puerta.? Ah? estaba mi padre ? medio vestido sobre su cama ? muerto, un cad?ver.? Seguramente se resfri? mientras buscaba cerveza en el s?tano.? Hab?a estado enfermo por mucho tiempo.? [?Podr?a haber sido que Dios dependi? de la voluntad de un ni?o, a quien este hombre le hab?a mostrado algo de bondad, para otorgarle m?s tiempo y una oportunidad para convertirse?]

Marta K. y usted me hicieron enrolarme en una asociaci?n de mujeres j?venes.? Nunca le cont? cu?n absurda sent?a las instrucciones de los dos directores, aunque los juegos eran simp?ticos.? Como usted sabe, r?pidamente llegu? a jugar un papel preponderante en ellos, lo cual me halagaba.? Tambi?n me gustaban las excursiones.? Hasta me permit? a veces ir a Confesi?n y recibir la Santa Comuni?n.? Realmente que no ten?a nada que confesar, ya que nunca hice caso a rendir cuentas por mis pensamientos y sentimientos.? Y todav?a no estaba lista para cosas peores.

Un d?a usted me rega??: ?Anne, estar? perdida si no reza m?s.?? En verdad, yo rezaba muy poco, y siempre con renuencia y fastidio.? Usted ten?a toda la raz?n.? Todos los que se queman en el Infierno o no rezaban o no rezaban lo suficiente.? La oraci?n es el primer paso hacia Dios.? Siempre es decisivo, especialmente la oraci?n para quien es la Madre de Dios, cuyo nombre no es l?cito pronunciar.? La devoci?n hacia Ella atrae a muchas de las almas del demonio - almas quienes por sus pecados de otra manera estar?n destinadas a caer en las garras del demonio.

Continuo, pero con furia, estando obligada a hacerlo.? Rezar es la cosa m?s f?cil que uno puede hacer sobre la tierra.? Dios justamente uni? la salvaci?n a este m?s simple de actos.? Para los que perseveran en la oraci?n, Dios les otorga, poco a poco, tanta Luz y fuerza que hasta el pecador que se est? ahogando, puede ser levantado y salvado, aunque ?l est? inmerso en lodo hasta su pecho.? De hecho, en los ?ltimos a?os de mi vida, yo ya no rezaba del todo, y de esa manera me priv? a mi misma de las gracias sin las cuales uno no se puede salvar.

Aqu? ya nosotros no recibimos gracia alguna.? A?n si las recibi?ramos, las rechazar?amos con desd?n.? Todas las vacilaciones de la vida terrenal llegan a un fin en el m?s all?.? En la vida terrenal, el hombre puede pasar del estado del pecado al estado de gracia.? De la gracia ?l puede caer al pecado.? Frecuentemente, yo ca?a por debilidad, rara vez por maldad.? Pero con la muerte, esta fluctuaci?n del ?s? al ?no,? este sube y baja, llega a un fin.? Con la muerte, cada individuo entra en su estado final, fijado e inalterable.

A medida que uno envejece, los subes y bajas son menos frecuentes.? Es cierto que hasta la muerte uno puede o convertirse o voltearle la espalda a Dios.? Al morir, sin embargo, el hombre toma su decisi?n con los ?ltimos temblores de su voluntad, mec?nicamente, de la misma manera como lo hizo durante su vida.? Un habito bueno o malo se convierte en segunda naturaleza, y esto es lo que empuja, de un lado a otro, a una persona en sus momentos finales.? As? fue conmigo.? Durante a?os yo hab?a vivido apartada de Dios.? Por lo tanto, cuando recib? ese ?ltimo llamado de gracia, tom? la decisi?n en contra de ?l.? Fue fatal, no porque hab?a pecado tanto, sino m?s bien porque hab?a rehusado tan a menudo enmendar mi vida.

Usted me rega?aba repetidamente para que yo escuchara los sermones y leyera libros piadosos, pero siempre ten?a excusas y dec?a que no ten?a tiempo.? ?Qu? m?s hubiera podido hacer para aumentar mi incertidumbre interna?

Para cuando llegu? a este punto cr?tico, que fue poco tiempo antes de dejar la asociaci?n para mujeres j?venes, ya hubiera sido dif?cil para m? el haber seguido otro camino.? Me sent? insegura e infeliz.? Yo hab?a construido una enorme pared que imped?a mi conversi?n, aunque usted aparentemente no se dio cuenta.? Usted seguramente pens? que yo pod?a convertirme f?cilmente cuando una vez me dijo: ?Anne, haga una buena confesi?n y todo saldr? bien.?? Yo sospech? que lo que me dijo era cierto, pero el mundo, la carne y el demonio ya me hab?an tomado en sus garras.

Yo nunca cre? en la acci?n del demonio, pero ahora doy testimonio que el demonio ejerce una influencia poderosa sobre las personas que son como era yo en ese tiempo.(9) Solamente muchas oraciones por parte de otros y m?as, junto con sacrificios y sufrimientos, hubieran logrado arrancarme del demonio.? Y solamente lentamente.

(9) Diablos y demonios son los nombres dados a los esp?ritus malignos que ejercen esta influencia.? Para prueba de su existencia, basta citar dos textos de las Santas Escrituras: ?Sed sobrios, y estad en continua vela; porque vuestro enemigo el diablo anda girando como le?n rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar." (I Pedro 5RollEyes.
"Revestios de toda la armadura de Dios, para poder contrarrestar a las asechanzas del diablo.? Porque no es nuestra pelea solamente contra hombres de carne y sangre, sino contra los pr?ncipes y potestades, contra los adalides de estas tinieblas del mudo, contra los esp?ritus malignos esparcidos en los aires." (Efesios 6:11-12).
Hay muy pocas personas quienes verdaderamente est?n pose?dos por el demonio, pero hay muchos quienes est?n pose?dos interiormente.? El demonio no puede tomar la voluntad libre de quienes se entregan a s? mismos a su influencia.? Sin embargo, como un castigo de la casi apostas?a total de uno de Dios, ?l permite que esa persona sea dominada por el ?mal?.?

Yo detesto al demonio, y sin embargo, me gusta porque ?l y sus secuaces, los ?ngeles que cayeron con ?l en el comienzo de los tiempos, luchan por hacerlos a ustedes perder sus almas.? Hay innumerables demonios.? Un innumero de ellos vagan por el mundo como enjambres de moscas, su presencia ni siquiera sospechada.? Las almas condenadas como nosotras somos las que los tentamos a ustedes; esto es dejado a los esp?ritus ca?dos. (10)? Nuestros tormentos aumentan cada vez que ellos trae otra alma al Infierno, pero todav?a queremos ver a todos en el mundo condenados.? ?El odio es capaz de cualquier cosa! (11)

(10) Summa Theologica, Suppl., Q. 98, a. 6, ad. 2:? "Los hombres quienes est?n condenados no est?n ocupados en halar a otros hacia la condenaci?n, como lo est?n los demonios."
(11) Ibid., Q. 98, a. 4, ad. 3:? ?Aunque un aumento en el n?mero de los condenados resulta en un aumento del castigo de cada uno, tanto m?s aumentar? su odio y envidia que ellos preferir?n ser atormentados con muchos, en lugar de estar solos y menos atormentados."

Aunque trat? de evitar a Dios, ?l me busc?.? Yo prepar? el camino para la gracia con los trabajos de caridad natural que a menudo hac?a, siguiendo la inclinaci?n natural de mi naturaleza.? A veces, tambi?n, Dios me atrajo a ir a una iglesia.? Cuando cuid? de mi madre enferma despu?s de un duro d?a de trabajo en la oficina, lo que no era un peque?o sacrificio para m?, yo sent?a estas fuertes atracciones hacia la gracia de Dios.

Una vez, en la capilla del hospital donde usted me llevaba durante nuestro tiempo libre a medio d?a, yo me sent?a tan atra?do que me encontraba a solo un paso de la conversi?n.? Llor?.

Los placeres del mundo, sin embargo, prontamente me envolvieron en un torrente y me ahogaron fuera de esta gracia.? Las espinas ahorcaron el trigo.? El argumento que yo escuchaba en la oficina ? haciendo la racionalizaci?n que la religi?n era sentimentalismo, yo desech? esta gracia, como muchas otras.

Una vez usted me rega?? porque en lugar de hacer la genuflexi?n en la iglesia, yo solo hab?a inclinado levemente la cabeza.? Usted pens? que era por pereza, sin sospechar que yo ya no cre?a en la presencia de Cristo en el Sant?simo Sacramento.? Ahora lo creo, aunque solamente naturalmente, como uno cree en una tormenta al percibir sus signos y efectos.

Mientras tanto, yo me hab?a encontrado una religi?n.? La opini?n general en la oficina, que despu?s de la muerte el alma regresar?a a este mundo como otro ser, con una sucesi?n sin fin de morir y regresar, me complaci?.? Con esto, yo dej? afuera el problema que me aflig?a del m?s all? al punto que ya me imaginaba que no me molestaba.

?Por qu? usted no me record? de la par?bola del hombre rico y el pobre L?zaro, en que el narrador envi? a uno al Infierno y el otro al Para?so despu?s de que murieron?? Pero ?de qu? me hubiera servido ese recordatorio?? Yo lo hubiera considerado solamente otro m?s de sus consejos piadosos.

Poco a poco yo dispuse un dios, uno suficientemente privilegiado para ser llamado un dios, y al mismo tiempo suficientemente distante que yo no ten?a que lidiar con ?l.? Yo hice lo suficientemente confuso para permitirme transformarlo, seg?n mi voluntad y sin la necesidad de cambiar de religiones, a un dios pante?stico, y hasta permitirme convertirme en una orgullosa de?sta.

Este ?dios? no ten?a ni un cielo para consolarme ni un infierno para atemorizarme.? Yo lo dejaba en paz.? En esto consisti? mi adoraci?n de ?l.? Uno f?cilmente cree en lo que uno ama.? Con el pasar de los a?os, llegu? a convencerme suficientemente de mi religi?n.? Viv?a en paz con ella, sin que me causara ninguna inconveniencia.

Solamente una cosa me hubiera podido traer de regreso a mis sentidos: un profundo y prolongado sufrimiento.? Pero nunca lleg? ese sufrimiento.? ?Ahora puede usted comprender ese dicho, ?A quien Dios ama, ?l castiga??

Un d?a de verano en Julio, la asociaci?n de mujeres j?venes organiz? una excursi?n.? S?, me gustaban esas salidas, ?pero no las piadosas biatas que iban en ellas!?? Yo hab?a colocado una imagen muy diferente del de Nuestra Se?ora de Gracia sobre el altar de mi coraz?n.? Fue esa magnifica figura muy masculina de Max N. de la oficina cercana.? Hab?amos conversado varias veces.? En esta ocasi?n, ?l me invit? a salir el mismo domingo de la excursi?n de la asociaci?n.? Una mujer con quien ?l estaba saliendo estaba en el hospital.

?l se hab?a dado cuenta, claro est?, que mis ojos estaban puestos sobre ?l, pero yo nunca pens? en casarme con ?l.? ?l ten?a dinero, pero, en mi opini?n, era demasiado amistoso con todas las j?venes.? Hasta ese momento yo hab?a deseado un hombre quien me pertenecer?a exclusivamente a m?, y yo a ?l completamente.? Por lo tanto, yo siempre hab?a mantenido una cierta distancia entre nosotros.?

(Esto es cierto.? Hab?a algo noble acerca de Anne, no obstante sus indiferencias religiosas.? Me asombra que personas ?sinceras? como ella pueden caer en el Infierno si ellas son lo suficientemente insinceras para huir de enfrentarse a Dios.)

Max comenz? a derrocharme con atenciones desde el d?a de la salida.? Nuestra conversaci?n, por supuesto, era bastante diferente a la de las mujeres piadosas.? Al d?a siguiente, en la oficina, usted me rega?? por no haber ido con usted.? Yo le cont? de mi diversi?n dominical.

Su primer pregunta fue: ??Fue a Misa?? ?Qu? rid?culo!? ?C?mo pod?a haber ido a Misa si acordamos salir a las seis de la ma?ana?? Se acuerda que yo le dije acaloradamente, ??El buen Dios no es tan ingrato como sus peque?os sacerdotes!?? Ahora estoy obligada a confesarle que, no obstante Su bondad infinita, Dios toma todo mucho m?s en serio que cualquier sacerdote.

Despu?s de esta primera salida con Max, yo regres? solamente una vez m?s a las reuniones de la asociaci?n.? Me atra?a algunas de las solemnidades de la Nochebuena, pero yo ya me hab?a desasociado de usted internamente.? Lo que m?s me interesaba eran las pel?culas, bailes y excursiones.? A veces Max y yo pele?bamos pero yo sab?a c?mo mantenerlo interesado en m?.

Cuado mi rival sali? del hospital, estaba furiosa conmigo, y yo la encontr? bastante desagradable.? Sin embargo, su enojo trabaj? a mi favor, porque mi discreta tranquilidad impresion? a Max y finalmente lo llev? a escogerme a m? sobre ella.? Yo sab?a exactamente c?mo menospreciarla.? Yo hablaba calmadamente, aparentando ser completamente objetiva, pero escupiendo veneno desde adentro.? Insinuaciones y acciones como ?stas r?pidamente lo pueden llevar a uno al Infierno.? Ellas son diab?licas, en el verdadero sentido de la palabra.?

?Por qu? le estoy contando esto? Para demostrarle c?mo llegu? a separarme definitivamente de Dios.? Para alejarme tanto, ni siquiera era necesario ser muy ?ntima con Max.? Yo sab?a que si me rebaja a m? mismo a eso demasiado pronto, ?l pensar?a mal de m?.? As? que me abstuve y rehus?.? En verdad,? yo estaba lista para hacer cualquier cosa que yo pensaba me alcanzar?a mi meta.? No me detendr?a en nada para ganar a Max.

Gradualmente nos enamoramos, ya que ambos pose?amos ciertas cualidades admirables que mutuamente apreci?bamos.? Yo era talentosa y una buena conversadora, y eventualmente ten?a a Max en mis manos, segura de que ?l me pertenec?a solamente a m?, por lo menos en esos primeros meses despu?s de nuestra boda.

Eso es lo que constituy? mi apostas?a de Dios: el convertir a una simple criatura en mi dios.? La manera en que esto puede llegar a ser m?s f?cilmente es entre dos personas del sexo opuesto, si solamente tienen amor material.? Porque esto llega a ser la atracci?n, el piquete y el veneno.? La ?adoraci?n? que le rend? a Max se convirti? en una religi?n ardiente para m?.

En este per?odo de mi vida, a veces todav?a sal?a hip?critamente corriendo de la oficina a la hora del almuerzo para ir a una iglesia, para escuchar a los tontos sacerdotes, a rezar el Rosario y otras tonteras similares.

Usted se esforz?, con mucha o poca inteligencia, para estimularme a tales pr?cticas, pero aparentemente sin sospechar que, en el an?lisis final, yo ya no cre?a en ninguna de esas cosas.? Yo solamente buscaba tranquilizar mi conciencia ? todav?a necesitaba eso ? para justificar mi apostas?a.? En lo profundo de mi alma yo viv?a en rebeli?n con Dios.? Usted no percibi? eso.? Usted siempre pens? que yo a?n era Cat?lica.? Yo quer?a aparentar serlo, y hasta di algunas contribuciones a la iglesia, pensando que un poco de ?seguro? no me caer?a mal.

Con la misma seguridad que usted ten?a con sus respuestas, estas me resbalaban.? Yo estaba segura que usted no pod?a tener la raz?n.? Esto caus? tensi?n en nuestra relaci?n, y cuando mi matrimonio nos distanci? un poco, el pesar de nuestra separaci?n fue poco.? Antes de mi matrimonio, fui a confesarme y a comulgar una vez m?s, pero era una simple formalidad.? Mi marido pensaba de la misma manera que yo.? Llevamos a cabo esta formalidad como cualquier otra.? Usted llamar?a esto ?indigno?.? Pero despu?s de esa ?indigna? Comuni?n, yo ten?a m?s tranquilidad de mente.? Fue la ?ltima vez de mi vida.

Nuestra vida de casados era generalmente harmoniosa.? Compart?amos la misma opini?n acerca de todo.? Eso incluy? nuestra opini?n con respecto a hijos.? No quer?amos tener la carga.? En el fondo mi marido deseaba un hijo, pero solamente uno.? Yo pude quitarle esta noci?n de la mente.? Prefer?a buena ropa y muebles, tomar el t? con las se?oras, paseos en carro, y tales otras diversiones.? Y as? pas? un a?o de placeres mundanos desde el d?a de nuestro matrimonio hasta mi muerte repentina.

Todos los domingos ?bamos de paseo o visit?bamos los parientes de mi marido.? Yo ten?a verg?enza de mi madre en ese tiempo.? Los parientes de mi marido, como nosotros, nadaban bien sobre la superficie de la vida.? Por dentro, sin embargo, nunca me sent? verdaderamente feliz.? Algo siempre remord?a mi alma.? Yo deseaba que la muerte, que definitivamente estaba muy en el futuro, pudiera poner fin a ese sentimiento.

Cuando yo era una ni?a, una vez escuch? un serm?n de que Dios premia lo bueno que uno hace.? Si ?l no premia al alma en la vida futura, lo har?a sobre la tierra.? Sin que yo lo esperara, recib? una herencia [de mi t?a L].? Mi marido, al mismo tiempo, recibi? un aumento considerable en su sueldo.? Con esto, pudimos amueblar nuestra casa muy bien.

Cualquier v?nculo a la religi?n que pudiera tener casi se hab?a ido, como el ultimo rayo de luz en el horizonte distante.? Los bares y caf?s de la ciudad y los restaurantes donde cen?bamos cuando viaj?bamos, no nos acercaban a Dios.? Todos quienes los frecuentaban viv?an como nosotros, preocupados con todo lo externo, y no con los asuntos del alma.

Una vez durante uno de nuestros viajes, visitamos una catedral famosa, pero solo para apreciar el valor art?stico de sus obras maestras.? Yo sab?a c?mo neutralizar el ambiente religioso de la Edad Media que radiaban, y aprovechaba cada oportunidad para ridiculizar.? Me burlaba del hermano laico quien nos guiaba; critiqu? a los monjes piadosos por su negocio de hacer y vender licor; menospreciaba el sonido eterno de las campanas que llamaban a las personas a las iglesias como ruegos solo de dinero.? As? rechac? toda gracia que tocaba a mi puerta.

Especialmente, dej? que mi sarcasmo fluyera profusamente con cada representaci?n del Infierno que ve?a en los libros, los cementerios y en otros lugares donde uno puede encontrar al demonio asando a las almas en fuegos rojos y amarillos, mientras sus secuaces con sus largas colas, continuaban trayendo a m?s v?ctimas.

El Infierno, Claire, puede ser pobremente dibujado, pero nunca puede ser exagerado.?

Ante todo, yo siempre me burlaba del fuego del Infierno.? ?Recuerda nuestra conversaci?n acerca del fuego del Infierno cuando yo, en broma, puse un f?sforo encendido debajo de su nariz y pregunt?, ??Huele como esto??? Usted r?pidamente apag? el f?sforo, pero aqu? nadie puede extinguir el fuego.? Perm?teme decirle otra cosa ? el fuego del que habla la Biblia no es s?lo el tormento de la conciencia.? El fuego significa fuego.? Eso es exactamente lo que quer?a decir cuando dijo, ?Al?jese de M?, maldito, a los fuegos eternos.?? Literalmente.

??C?mo puede el esp?ritu ser afectado por el fuego material? Usted preguntar?.? ?C?mo pude, entonces, sufrir su alma sobre la tierra cuando usted se quema un dedo?? Su alma, en s?, no se quema, ?sino que el hombre entero sufre!

En la misma manera, aqu? nosotros estamos prisioneros en un fuego de nuestro ser y nuestras facultades.? Nuestras almas est?n despojadas de sus movimientos naturales.? No podemos pensar ni desear lo que antes dese?bamos. (12)? Ni siquiera trate de comprender un misterio que va en contra de las leyes de la naturaleza material:? el fuego del Infierno quema sin consumir.

Nuestro tormento m?s grande consiste en saber con certeza que nunca veremos a Dios.? ?Cu?nto nos tortura eso que ve?amos con indiferencia sobre la tierra!? Cuando el cuchillo est? sobre la mesa, nos deja fr?os.? Usted puede ver su filo, pero no lo siente.? Pero el momento en que entra en la carne, uno grita del dolor.? Antes nosotros solo ve?amos la p?rdida de Dios; ahora lo sentimos.(13)

(12) Ibid., Suppl., Q. 70, a. 3, r.:? "Por consiguiente, nosotros debemos unir todos los modos arriba mencionados de un solo, con tal de entender perfectamente c?mo el alma sufre desde un fuego corp?reo: para decir que el fuego de su naturaleza puede tener un esp?ritu incorp?reo unido a ?l como una cosa colocada es unida a un lugar; que como el instrumento de la Justicia Divina puede retenerlo encadenado como si fuese, y en ese respecto este fuego es realmente doloroso para el esp?ritu, y as? el alma ve al fuego como algo doloroso para ?l, es atormentado por el fuego."
(13) San Agust?n dijo, ?La separaci?n de Dios es un tormento tan grande como Dios." Cf. Houdry, Bibliotheca concionatorum (Venice, 1786), vol 2, ?Infernus,? No. 4, p. 427.

No todas las almas sufren de igual manera.? Entre m?s fr?volo, malicioso y firme estaba uno en el pecado, m?s grande pesa la p?rdida de Dios sobre el alma y m?s tortura siente por la criatura abusada.

Los Cat?licos que est?n condenados sufren m?s que los de otras creencias porque, en general, ellos recibieron m?s Luz y gracias sin haber tomado ventaja de ellas.? Los que sab?an m?s sufren m?s que los que ten?an menos conocimiento.? Los que sufrieron por maldad sufren m?s que los que sufren por haber ca?do por debilidad.? Nadie, sin embargo, sufre m?s de lo que se merece.? Que no fuese esto cierto, ?para que yo tuviera m?s raz?n por odiar!

Una vez usted me dijo que nadie se va al Infierno sin saberlo.? Esto fue revelado a un santo.? Yo me re? de eso, pero la idea se me qued? en la mente.? Si este fuese el caso, entonces habr?a en m? suficiente tiempo para convertirme ? as? pensaba yo en mi coraz?n.

Lo que usted dijo es cierto.? Antes de mi triste fin, yo tuve la idea de c?mo realmente era el Infierno.? Ning?n ser humano lo sabe.? Pero yo no tuve ninguna duda acerca de esto: si muero, entrar?a en un estado de rebeli?n en contra de Dios, y yo sufrir?a las consecuencias.? Como ya le he dicho, no cambia mi curso sino que continu? sobre el mismo camino, impulsada por h?bito, as? como las personas act?an con m?s deliberaci?n y regularidad a medida que envejecen.

Ahora le contar? c?mo ocurri? mi muerte.

Hace una semana ? hablo en los t?rminos en que usted mide el tiempo, porque al juzgar por el dolor que he aguantado, yo podr?a haber estado quem?ndome en el Infierno por diez a?os.? Por lo tanto, un domingo hace una semana, mi marido y yo fuimos a dar un paseo.? Fue el ?ltimo para m?.

El d?a estaba radiante y bello.? Yo me sent?a bien y en paz, como raramente lo hac?a.? Un presentimiento de mal ag?ero, sin embargo, me embargo a medida que manej?bamos.? Camino a casa esa noche, las luces de un carro que r?pidamente ven?a hacia nosotros en direcci?n opuesta, nos ceg? a mi marido y a m?.? Mi marido perdi? el control de nuestro carro.

??Jes?s!? grit?, no como una oraci?n sino como un grito.? Sent? un dolor abrumador ? insignificante en comparaci?n a mi actual tormento.? Luego perd? el conocimiento.? ?Qu? extra?o!? Esa misma ma?ana me hab?a venido repentinamente el pensamiento que yo pod?a, despu?s de todo, ir a Misa otra vez.? Entr? en mi mente casi como una s?plica.? Mi ??No!? ? fuerte y con determinaci?n ? cercior? la idea en su principio.? Debo de terminar con eso de una vez por todas, pens?, y asum? todas las consecuencias.? Y ahora las debo de aguantar.

Usted sabe lo que sucedi? despu?s de mi muerte.? El pesar de mi marido y de mi madre, mi cuerpo tendido, y el entierro.? Usted sabe todo esto hasta el ultimo detalle, como lo s? yo por medio de una intuici?n natural que tenemos aqu?.? Nosotros tenemos solamente un conocimiento confuso de lo que transpira en el mundo, pero sabemos algo de lo que nos concierne a nosotros.? As?, entonces conozco su paradero actual. (14)

(14) S. Th. Suppl., Q. 98, a 7,? ?Por consiguiente, en los condenados hay una consideraci?n actual de las cosas que ellos conoc?an en tiempos pasados como asuntos de dolor, pero no como una causa de placer.??

En el momento de mi muerte, despert? de una oscuridad.? Me encontr? a m? misma repentinamente envuelta en una luz brillante.? Estaba en el mismo lugar donde reposaba mi cuerpo.? Parec?a casi como un teatro, cuando las luces repentinamente se apagan, se abre ruidosamente la cortina, y una escena tr?gicamente iluminada aparece: la escena de mi vida.

Vi mi alma como en un espejo.? Vi las gracias que yo hab?a pisado desde cuando era joven hasta ese ?ltimo ??No!? que le di a Dios.? Me sent? como una asesina llevada a un juicio ante su v?ctima inanimada.? ?Arrepentimiento?? ?Jam?s! (15) ?Sent? verg?enza por mis acciones?? ?Para nada!

(15) Ibid., Q. 98, a. 2, r.:? "Por consiguiente, los malvados no se arrepentir?n de sus pecados directamente [es decir, por el odio hacia el pecado], porque el consentimiento en la maldad del pecado permanecer? en ellos; pero ellos se arrepentir?n indirectamente, ya que ellos sufrir?n por el castigo impuesto sobre ellos por el pecado.??

No obstante, era imposible para m? permanecer en la presencia del Dios que yo hab?a negado y rechazado.? Solamente me quedaba una cosa: huir.? As? como Ca?n huy? del cuerpo de Abel, as? mi alma busc? huir de la terrible vista.

Ese fue mi juicio privada.? El Juez invisible habl?: ??Alejaos de M?!? y mi alma r?pidamente cay?, como una sombra sulf?rica, ?dentro del lugar de eterno tormento! (16)

(16) Es una certeza que el Infierno es un lugar determinado.? Pero ad?nde est? localizado este lugar, nadie sabe.? Que el castigo del Infierno es eterno es un dogma, ciertamente el m?s terrible de todos, arraigado en la Santa Escritura: "Al mismo tiempo dir? a los que estar?n en la izquierda: Apartaos de m?, malditos: id al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ?ngeles, o ministros...? Y en consecuencia, ir?n ?stos al eterno suplicio, y los justos a la vida eternal." (Mateo. 25:41, 46).
Ver tambi?n II Tesalonicenses. 1:9, Judas 1:13; Apoc. 14:11, 20:10.? Todos son textos irrefutables, en que la palabra ?eternamente? no puede ser mal comprendida o interpretada por ?un largo tiempo.?

Si fuese inapropiado ilustrar este dogma, entonces Nuestro Se?or mismo no lo hubiera hecho en la par?bola del hombre rico y L?zaro.? ?l describi? el Infierno de la misma manera que fue descrito aqu? ? ?l mostr? que s? exist?a y que uno no debe caer dentro de ?l.? El prop?sito de la par?bola no fue para excitar a los sentidos, sino el mismo que ocasion? esta publicaci?n.? El prop?sito de este panfleto encuentra expresi?n en estas palabras, ?Pensemos en el Infierno mientras todav?a estemos con vida, para que no caigamos en ?l despu?s de nuestra muerte.? Ese consejo no es sino el parafrasear el Salmo 54: ?Descendat in infernum viventes, videlicet, ne descendant morientes,? el cual se encuentra en una declaraci?n (equivocadamente) atribuida a San Bernardo (Migne, Patr. Lat., vol. 184, Col. 314 b).

?

Unas palabras de cierre de Claire


As? termin? la carta de Anne acerca del Infierno.? Las ?ltimas letras estaban tan retorcidas que eran casi ilegibles.? Cuando yo termin? de leer la ?ltima palabra, la carta entera se convirti? en cenizas.

?Qu? estaba yo escuchando?? Despu?s de esas notas duras de las l?neas que yo me imaginaba estaba leyendo, lo que vino a mis o?dos fue la dulce realidad de campanas sonando.? Despert? repentinamente y me encontr? a?n en mi cama.? La luz de la ma?ana entraba al cuarto.? El sonido de las campanas cantando el ?ngelus ven?a de la iglesia parroquial.

?Hab?a tenido solo un sue?o?? Nunca hab?a sentido tal consolaci?n al rezar la Salutaci?n Ang?lical como despu?s de este sue?o.? Rec? las tres Aves Mar?as.? Y mientras las rezaba, me vino este pensamiento muy claramente: Uno debe de estar cerca siempre a Nuestra Madre Sant?sima y venerarla fielmente si uno no quiere sufrir el mismo destino que me fue relatado ? no obstante en un sue?o ? por una alma que nunca ver? a Dios.

Todav?a con susto y perturbada por la revelaci?n de la noche, me levant? y me vest? r?pidamente.? Sal? corriendo a la capilla del convento.? Mi coraz?n palpitaba violentamente y arr?tmicamente.? Los hu?spedes que estaban arrodillados cercanos a m? me miraban con preocupaci?n.? Quiz? pensaban que yo estaba sin aliento y enrojecida por haber bajado las escaleras.

Una se?ora amable de Budapest, fr?gil como un ni?o y miope, y muy sufrida pero animada de esp?ritu y ferviente en el servicio de Dios, me habl? esa tarde en el jard?n.? ?Mi querida hija,? me dijo, ?Nuestro Se?or no quiere que se Le sirva con tanta rapidez.?

Pero entonces ella percibi? que era debido a otra cosa lo que me ten?a sobresaltada.? Agreg? amablemente: ?No deje que cosa alguna la moleste.? Usted conoce el consejo de Santa Teresita ? no deje que cosa alguna la alarme.? Todas las cosas pasan.? El que posee a Dios no carece de nada.? Dios en S? Mismo basta.?

Mientras ella humildemente me consolaba con estas palabras, sin un tono de estar d?ndome un serm?n, parec?a que ella me le?a mi alma.

?Dios en S? Mismo basta.?? S?, Dios tiene que saciarme ? en esta vida y en la pr?xima.? Yo deseo poseerlo all? alg?n d?a para toda la eternidad no importa cu?ntos sacrificios debo de hacer para triunfar.? No deseo caer al Infierno.

?Existe una ceguera mucho peor que la p?rdida de la visi?n f?sica - la ceguera del coraz?n.? Tantos se dirigen ciegamente hacia las llamas.? El hombre busca destruir la evidencia del infierno pero aprender? la verdad muy pronto.? Existe el infierno y existe el Cielo.? Los pecados de la carne env?an m?s almas al infierno."- Jes?s, 2 de Octubre, 1970


Los mensajes de Bayside?

UNA ELECCI?N
"Vuestra vida sobre vuestra tierra es sino un corto peregrinaje.? Vuestra vida eterna es para siempre.? ?Y d?nde estar?is cuando pas?is el velo?? La elecci?n es vuestra, hijos M?os." ? Nuestra Se?ora, 7 de Diciembre, 1976

EL HEDOR
Ver?nica - ?Oh!? Veo - oh, ?el hedor!? ?El hedor es tan horrible!? Veo un pozo profundo y es verdadero, ?est? quemando!? ?Las paredes son naranjas y est? ardiendo!? ?Oh!? Oh, y veo a estas horribles criaturas; est?n prendidas de los lados de las rocas.? Algunas tienen alas sobre ellos con horrible - se ven casi humanos - medio humanos, medio animales pero tienen orejas puntiagudas y... oh!? Por favor, Madre Sant?sima, ?s?came de aqu?!? ?Oh!? Tienen pies que se ven como garras y brazos con pelo, pero ellos, tambi?n, los dedos tienen u?as largas; son como garfios, y tienen las m?s horribles expresiones sonrientes en sus rostros.? Ahora veo cuerpos de seres humanos cayendo - cayendo.? A medida que caen ellos comienzan a brillar.? Brillan como un brillo de color naranja - y gritan: "?Auxilio!? ?Misericordia! ?Misericordia!? ?Demasiado tarde!? ?Demasiado tarde!"? ?Oh!? ?Oh!? Y veo que caen tan r?pidamente!? No s? de d?nde caen.? Ellos parecen como lluvia - (que caen) casi del cielo al pozo.? Y veo - ?oh!? ?Veo algunos sacerdotes!? ?Oh!? ?Oh!? Y veo que uno tiene -?oh!, un sombrero de cardenal sobre su cabeza, y hay tres - ahora puedo contarlos - son tres, tienen mitras sobre sus cabezas.? ?Oh!? ?Es tan horrible!? ?El calor es tan grande, y el hedor!? Siento como si me quemara...
???? Nuestra Se?ora - "Hija M?a, has visto las pobres almas de los perdidos para siempre en a eternidad." ? Nuestra Se?ora, 7 de Septiembre, 1974

PADRES DE FAMILIA
"Los padres de familia son responsables por la gu?a y la salvaci?n ahora de las almas de sus hijos.? Debe ser devuelta la disciplina a los hogares, y los padres de familia deben dar? un ejemplo de pureza y de santidad en sus hogares.? No esper?is que otros os reemplacen en guiar a vuestros hijos.? Es vuestro deber,? es vuestro prop?sito, es vuestra condici?n en la vida, y no rechazar?is vuestra responsabilidad, porque entonces rechazar?is a vuestros hijos y los arrojar?is al camino que va al infierno."- Jes?s, 10 de Abril, 1976

VOLUNTAD? LIBRE
" Arrepentios de vuestras maneras y ser?is aceptados de vuelta en el Reino.? Ning?n hombre caer? al infierno a menos que haya escogido este camino por su propia voluntad libre, hija M?a."? Nuestra Se?ora, 10 de Febrero, 1975

HOMOSEXUALITY
"La homosexualidad no ser? tolerada.? Es una abominaci?n en los ojos del Padre Eterno, y como tal, est? condenando a muchos al infierno." - Jes?s, 18 de Junio, 1991

MITRAS
"Habr? muchas mitras en el infierno. Muchos sacerdotes est?n en el camino hacia la condenaci?n; con ellos se llevan a otros. Por esto, ?el foso m?s bajo del abismo ser? la eternidad! Los encomendados en la Casa de Mi Hijo tendr?n que rendir cuentas por la ca?da de las almas j?venes. Vuestro rango no ser? una garant?a de vuestra entrada al Reino."? Nuestra Se?ora, 25 de Julio, 1972

MANDAMIENTOS
"Estos son los Mandamientos del Padre.? Romp?is uno, y las puertas del infierno est?n abiertas para vosotros." - Mois?s, 24 de Marzo, 1974.


Fuente:http://www.nuestrasenoradelasrosas.org/noticias1/infierno.htm.

Transcrito: Cristobal AGuilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 0:52  | Los Demonios
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