domingo, 06 de febrero de 2011

EL DON DEL ORDEN

El orden es la disposición de las cosas en el lugar o tiempo que les corresponde según ciertas reglas establecidas. El orden pone las cosas en su sitio y en su momento.

Hay niños que parece que hayan nacido con el don del orden. Entramos en su habitación y está todo en su lugar: la ropa, los juguetes, los objetos, los adornos, ¡hasta los zapatos están bien colocados! Los libros están agrupados por temas y, si hay colecciones, los tomos siguen perfectamente la numeración en la estantería.
En cambio, hay otros en los que este don no ha existido nunca o se ha volatilizado.

Su habitación es una leonera y todo está manga por hombro. ¿Realmente puede encontrar lo que busca? Ellos dicen que sí; los demás lo dudamos seriamente.

Así, hay hijos que nos darán muy poco trabajo en la educación de este valor porque son ordenados por temperamento. En otros, nuestro empeño para que asimilen este valor se verá casi frustrado, aunque debemos seguir intentándolo.

El sentimiento de frustración se acentúa si tenemos en cuenta que, en este valor, los resultados pueden ser más inmediatos que en otros. Hay valores cuyos frutos sólo pueden apreciarse a largo plazo y quizá de forma bastante imprecisa; en el caso del valor del orden, anhelamos que los resultados sean corroborables en breve tiempo y de forma muy evidente.

Al hablar del valor del orden, solemos pensar en el orden de las cosas. Sin embargo, hay otro orden mucho más importante: el orden en las ideas. Las diferencias individuales también son muy notorias en este campo:
• Hay personas más lógicas, más ordenadas en sus razonamientos, cuyos raciocinios funcionan como silogismos férreos. Su capacidad deductiva es hábil
y las conclusiones a las que llegan emanan con el rigor mental de las premisas establecidas.
• Hay otras personas más intuitivas, que parece que pasen de unos meros datos captados a unas deducciones que perciben con una claridad meridiana.

Las conclusiones de unas y otras no tienen mayor garantía de acierto o de error; son fruto de modos distintos de proceder.
Entonces, ¿qué entendemos por orden en las ideas? Pues, tener en cuenta todos los datos posibles para estar menos expuestos al error. Así, se ahorran tiempo y energías, desánimos y repeticiones inútiles en el momento de juzgar la realidad, y se consigue actuar con corrección. Del mismo modo que el orden en una librería nos hace encontrar un libro con mayor rapidez, también el orden en las ideas nos permite llegar a la verdad con un margen menor de error.

Es verdad que la inteligencia lógica se desarrolla lentamente, pero podemos ayudarla en este proceso. Nuestros hijos pueden ir dándose cuenta de que no todo lo que ocurre después de A tiene a dicha A como su causa; que las causas preceden a los efectos, y no viceversa; que de un solo caso no podemos deducir una ley universal; que la excepción es compatible con una regla general; es más, una excepción supone que hay una regla; que de una suposición absurda podemos deducir cualquier absurdo; que una sospecha, ni cien, no da certeza; que los rumores muchas veces son falsos; que existen ilusiones ópticas... y de otras clases; que el que pretende demostrar demasiado, al final no demuestra nada; que en la vida no todo es blanco o negro; y, aunque parezca una paradoja, que el corazón tiene razones que la razón no comprende.

Fuentes Consultadas: Diversas fuentes.
Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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