Domingo, 06 de febrero de 2011

EL COMIENZO DEL GNOSTIC?SMO

Los heresi?logos han acordado que el iniciador del gnosticismo es Sim?n el Mago (Hechos, 8, 9-25), un mago denominado por sus disc?pulos ?la gran potencia de Dios?, que con su poder taumat?rgico habr?a seducido a las masas en Samar?a. Pero hay que esperar casi un siglo para encontrar, en las noticias que de ?l nos transmite Justino (m. c. 165), la presencia de un aut?ntico mito gn?stico, que gira en torno a la redenci?n de un Primer Pensamiento (Ennoia), convertido en prisionero del cuerpo e identificado con Elena.

No obstante, los estudiosos no se ponen de acuerdo a la hora de afirmar hasta qu? punto este elaborado mito gn?stico, atestiguado a mediados del siglo II, pudo haber estado presente ya en la actuaci?n y en la predicaci?n del Sim?n de los Hechos, o si se debi? m?s bien a la influencia posterior del valentinianismo del siglo II d.C. Tras esta controversia se oculta un problema de interpretaci?n m?s general: hasta qu? punto el gnosticismo, en vez de ser una religi?n independiente de origen no cristiano, es en realidad, tal como apuntaban los antiguos heresi?logos, una herej?a cristiana.

Hasta la primera mitad del siglo II, y abandonando ya el terreno de las hip?tesis, no encontramos testimonios fiables acerca de la existencia de los primeros padres del gnosticismo, que actuaban en centros como Alejandr?a y Roma. El primero es Basflides, que desarroll? su actividad en tiempos de los emperadores Adriano y Antonino P?o (117-161 d.C.). Vivi? en Alejandr?a y fue autor de numerosas obras, entre las que sobresale una obra de ex?gesis en veinticuatro vol?menes. De esta extensa obra los heresi?logos nos han conservado algunos fragmentos, que nos proporcionan dos versiones de su sistema dif?ciles de conciliar.

En Roma, a mediados de siglo, desarrollan su actividad Marci?n y Valentino. En cuanto al primero (m. c. 154-160 d.C.), se sigue discutiendo la naturaleza de su sistema y hasta qu? punto se puede incluir entre los sistemas gn?sticos del siglo n. Junto a algunos rasgos que lo emparentan con los grandes sistemas contempor?neos, como el dite?smo que opone el Dios extranjero de amor, que anuncia a Jes?s, al Dios justo y creador identificado con el Dios del Antiguo Testamento, se registran algunas ausencias, como una mitolog?a o el tema del conocimiento del S? mismo, que lo diferencian claramente del gnosticismo e inducen a considerar el sistema de Marci?n como una forma de paulismo radical.

En cuanto a Valentino, que vivi? en Roma a mediados del siglo II, es el fundador de una escuela que, a tenor de la extensa documentaci?n que poseemos, puede considerarse la m?s original e importante del gnosticismo del siglo n, caracterizada por el intento de reinterpretar los datos de la fe cristiana sobre la base de una especulaci?n teos?fica de fondo m?stico. De este modo, los valentinianos contribuyeron de forma decisiva a la aparici?n de la teolog?a cristiana, cuyos representantes m?s significativos, desde Ireneo a Tertuliano, desde Clemente de Alejandr?a a Or?genes, elaboraron precisamente sus sistemas teol?gicos en abierta pol?mica con las especulaciones valentinianas, pero a la vez influidos por ellas.

Esta escuela se divid?a en dos ramas: ?anat?lica? u oriental, que giraba en torno a Alejandr?a, e ?it?lica? u occidental, en torno a Roma. La primera se desarroll? no s?lo en Egipto, sino tambi?n en Siria y Asia Menor: de ella proceden maestros gn?sticos como Marco el Mago, que reinterpret? el sistema del maestro Valentino desde una perspectiva de arritmolog?a esot?rica, y favoreci? adem?s la instauraci?n de pr?cticas de culto que son como una interpretaci?n gn?stica de los sacramentos cristianos; y Teodoto, cuyas ense?anzas conocemos en parte a trav?s de la obra de refutaci?n de Clemente de Alejandr?a.

Entre los representantes de la segunda rama, que se desarroll? en Roma y en la Galia, se pueden incluir Tolomeo, cuyo sistema conocemos a trav?s de la refutaci?n hecha por Ireneo en su obra contra las herej?as, y Heracli?n, que escribi? el primer comentario al Evangelio de Juan, conocido en parte a trav?s de la refutaci?n hecha m?s tarde por Or?genes.

El valentinianismo sigue activo todav?a en la primera mitad del siglo m e incluso m?s tarde podemos hallar a?n restos de ese sistema, pero la consolidaci?n de la Gran Iglesia en la segunda mitad del siglo III y la aparici?n, a finales del mismo siglo, del manique?smo contribuyeron decisivamente no s?lo al eclipse de esta escuela, sino tambi?n del resto de corrientes gn?sticas.

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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