miércoles, 02 de febrero de 2011

RESPETAR Y SER RESPETADOS - VALORES PERDIDOS

Bueno quizás no sea un valor perdido, pero si es cierto que actualmente poco se respeta y pocos respetan (refiriendome a las libertades religiosas y de la vida, como la retirada de los crucifijos, belenes, no respetando a la gente mayor y escupiendo a todo lo que huele a experiencia), para mas tarde pedir ellos ese respeto que no tienen por los demás.

Pues bien, si en la cima desierta de la montaña pongo en marcha mi radiocasete o mi reproductor de CD con toda su potencia, no voy a faltar al respeto de nadie; si, por el contrario, en medio del vagón de tren hago lo mismo, observaré el enfado de muchos viajeros y posiblemente alguno de ellos o el responsable del tren me llamarán la atención porque no respeto a los demás.
¿Por qué esta diferencia? Porque si desde la cima "miramos a nuestro alrededor", no vemos a nadie; mientras que si "miramos a nuestro alrededor" en la otra situación, vemos a alguien. Ésta es la diferencia.
Quien sabe mirar a su alrededor y ver que hay personas como él, que no está solo, sabrá qué significa respetar. Por el contrario, quien actúa sin observar si hay alguien a su alrededor (o sin tenerlo en cuenta) y se comporta como si estuviera solo, seguramente no respetará a los demás.

Es cierto que el niño debe respetar y también que a él se le debe un enorme respeto

¿Cuando empezamos a enseñarles a respetar?

Desde el momento en que nuestros hijos tengan a alguien a su alrededor, es decir, desde el principio.
Es que nuestro hijito todavía no entiende nada; es muy pequeñito.
Los padres (los educadores en general) no siempre pretendemos que entiendan lo que les decimos; lo importante es que desde pequeños nos oigan para inculcarles muy lentamente unos hábitos de reflexión y de conducta que los modelarán para toda su vida: a eso llamamos educar. Y, ¡cuidado!, con ello no les quitaremos la libertad. Si los educamos correctamente, les enseñaremos a ser libres, a seguir su conciencia, a modificar los hábitos que les parezcan incorrectos a tener sentido crítico.
La educación, si es correcta, hará libres a nuestros hijos; una educación que no construya seres libres no es una buena educación; a pesar del evidente riesgo que comporta una educación en la libertad.

Fdo. Cristobal Aguilar.

 

Pues bien, si en la cima desierta de la montaña pongo en marcha mi radiocasete o mi reproductor de CD con toda su potencia, no voy a faltar al respeto de nadie; si, por el contrario, en medio del vagón de tren hago lo mismo, observaré el enfado de muchos viajeros y posiblemente alguno de ellos o el responsable del tren me llamarán la atención porque no respeto a los demás.
¿Por qué esta diferencia? Porque si desde la cima "miramos a nuestro alrededor", no vemos a nadie; mientras que si "miramos a nuestro alrededor" en la otra situación, vemos a alguien. Ésta es la diferencia.
Quien sabe mirar a su alrededor y ver que hay personas como él, que no está solo, sabrá qué significa respetar. Por el contrario, quien actúa sin observar si hay alguien a su alrededor (o sin tenerlo en cuenta) y se comporta como si estuviera solo, seguramente no respetará a los demás.

Es cierto que el niño debe respetar y también que a él se le debe un enorme respeto

¿Cuando empezamos a enseñarles a respetar?

Desde el momento en que nuestros hijos tengan a alguien a su alrededor, es decir, desde el principio.
- Es que nuestro hijito todavía no entiende nada; es muy pequeñito.
Los padres (los educadores en general) no siempre pretendemos que entiendan lo que les decimos; lo importante es que desde pequeños nos oigan para inculcarles muy lentamente unos hábitos de reflexión y de conducta que los modelarán para toda su vida: a eso llamamos educar. Y, ¡cuidado!, con ello no les quitaremos la libertad. Si los educamos correctamente, les enseñaremos a ser libres, a seguir su conciencia, a modificar los hábitos que les parezcan incorrectos a tener sentido crítico.
La educación, si es correcta, hará libres a nuestros hijos; una educación que no construya seres libres no es una buena educación; a pesar del evidente riesgo que comporta una educación en la libertad.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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