Lunes, 10 de enero de 2011

ORACI?N DE LOS CIEN REQUIEM POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Para hacer este ejercicio, cada uno puede servirse de un rosario com?n de cinco decenas, recorri?ndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de R?quiem.

Se empieza rezando un Padrenuestro y despu?s una decena de R?quiem en esta forma:

Dadles, Se?or, el eterno descanso y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.

En cada cuenta grande se dir? la jaculatoria y ofrenda siguientes:

JACULATORIA

Almas santas, almas purgantes, rogad a Dios por nosotros, que nosotros rogaremos por vosotros para que El os d? la gloria del para?so.

OFRENDA

Padre eterno, os ofrecemos la sangre, pasi?n y muerte de Jesucristo, los dolores de la Sant?sima Virgen y los de San Jos?, por la remisi?n de nuestros pecados, la libertad de las almas del Purgatorio y la conversi?n de los pecadores.

En seguida se rezan la segunda y dem?s decenas de R?quiem sobre las cuentas peque?as, repitiendo la jaculatoria y la ofrenda sobre cada cuenta grande. Acabadas las diez decenas, o sea la centena de R?quiem, se rezar? la siguiente oraci?n:

DE PROFUNDIS
Salmo CXXIX de David

Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo, Se?or, de noche y d?a;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un coraz?n contrito que se humilla.

Est?n gratos y atentos tus o?dos
a mi voz lamentable y dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a escucharlos tu piedad se inclina.

?Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los hombres fijas,
qui?n estar? confiado en tu presencia,
confundi?ndonos s?lo ante tu vista?

M?s la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con tus gracias pecador invitas.

As? aunque mi alma acongojada gime
contemplando el rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.

?Oh pueblo electo! De ma?ana y noche,
en todos tus peligros y fatigas,
ac?gete al Se?or con la confianza
que en su ley soberana nos intima.

Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.

Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que con tanto rigor la tiranizan.

Encomend?monos ahora a las almas del Purgatorio y digamos:

?Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y est?is seguras de no poderlo m?s perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro de condenarnos para siempre.

?Dulce Jes?s, dad descanso eterno a las benditas almas del Purgatorio!


Autor: Tradici?n Cristiana.
Transcrito: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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