Martes, 04 de enero de 2011

HISTORIA RECIENTE DE LA IGLESIA EN EL MUNDO

La crisis provocada por la Reforma fue afrontada por la iglesia romana en el Concilio de Trento (1545-1563). La aceptaci?n de las normas establecidas por el concilio sirvi? de referencia para medir la adhesi?n del creyente al cristianismo en su versi?n cat?lica. Se intent? poner fin a los abusos existentes renovando la vida eclesial mediante una buena formaci?n de los sacerdotes (creaci?n de los seminarios), visitas pastorales que los obispos estaban obligados a realizar peri?dicamente en sus propias di?cesis para controlar las pr?cticas y creencias de los fieles, promoviendo manifestaciones m?s controladas de culto a los santos, favoreciendo nuevas formas de devoci?n, etc. En esta labor disciplinaria result? decisiva la contribuci?n de nuevas ?rdenes religiosas, como los jesuitas; tampoco hay que olvidar la importancia creciente que, como consecuencia del descubrimiento de nuevos mundos, fue adquiriendo progresivamente la ?conquista? misionera.

En el ?mbito protestante, a lo largo del siglo XVII, la institucionalizaci?n de las iglesias luteranas favoreci? la aparici?n de manifestaciones de protesta, que deseaban el retorno al ?verdadero cristianismo? que hab?a caracterizado el comienzo de la Reforma. Estas tendencias cristalizaron en un movimiento, el pietismo, que influir?a con sus ideas y pr?cticas en toda la historia posterior del protestantismo, especialmente en el alem?n. El pietismo nace en Alemania en la segunda mitad del siglo XVII, al t?rmino de la sangrienta guerra de los Treinta A?os, como reacci?n a la escol?stica de la ortodoxia, a la que se opone la ?viva experiencia? de una fe renovada. Seg?n el fundador del movimiento, Philipp Jakob Spener (1635-1705), cuya obra P?a desideria (1675) se considera el ?manifiesto? y carta fundacional del movimiento, la renovaci?n de la iglesia luterana, a la que pertenece Spener, debe incluir: 1) una mayor difusi?n y un mejor conocimiento de la palabra de Dios; 2) la promoci?n y el ejercicio efectivo del sacerdocio universal de los creyentes, cosa que implica una mayor participaci?n de los laicos; 3) la comprensi?n por parte de los fieles de que el cristianismo no es s?lo un conocimiento, sino tambi?n y sobre todo una pr?ctica y que, por lo tanto, el rasgo distintivo del verdadero cristiano es el amor fraterno; 4) el rechazo de las guerras de religi?n; 5) una mejor formaci?n, incluso en el plano espiritual, de los estudiantes de teolog?a; 6) la conciencia de que el objeto principal de la predicaci?n debe ser el hombre nuevo: el objetivo del cristianismo es la formaci?n del verdadero cristiano a trav?s de un renacimiento espiritual. Para conseguir este objetivo, Spener funda los collegia pietatis, cen?culos de creyentes motivados que siguen las propuestas que les hace y pretenden convertirse en n?cleos propulsores de la renovaci?n espiritual promovida por el pietismo.

Para las iglesias cristianas en general, la Ilustraci?n represent? una ?poca de profunda crisis. Mientras que las iglesias protestantes aceptaron, en formas y grados diversos, el desaf?o planteado por la cultura moderna, en el seno del catolicismo la Ilustraci?n tuvo grandes dificultades para afirmarse. Frente a las nuevas ideas, que pon?an en crisis la concepci?n tradicional de que la organizaci?n de la sociedad era de origen divino, porque estaba basada en reglas que los hombres hab?an acordado libremente y que, por tanto, el estado pod?a y deb?a obtener el consenso pol?tico incluso sin actuar como brazo secular del poder religioso, la iglesia cat?lica se encerr? en una r?gida postura defensiva, que m?s tarde se vio reforzada por la Revoluci?n francesa y por los procesos de laicizaci?n que le siguieron. La posterior Restauraci?n pareci? darle moment?neamente la raz?n. Se propuso de nuevo a los fieles el retorno a una mitificada Edad Media cristiana: la historia moderna se presentaba como una cadena de errores, iniciada con la Reforma y seguida por todos los intentos del pensamiento moderno de alejar al hombre de Dios. Mientras que la corriente liberal de la teolog?a protestante intent? establecer un dif?cil di?logo con la cultura moderna, la cultura cat?lica de la ?poca, bajo el impulso del magisterio (Syllabus de 1864), se mantuvo por lo general en una cerrada defensa de la tradici?n y en un despreciativo rechazo del liberalismo y de sus valores.

Con el Concilio Vaticano I (1869-1870) la iglesia romana ?que ya con la proclamaci?n del dogma de la inmaculada concepci?n de Mar?a (1854) hab?a querido subrayar su propia especificidad doctrinal, profundizada m?s tarde por P?o XII con el nuevo dogma de la asunci?n de la Virgen a los cielos (1950)? acentu? m?s su distancia respecto de las otras confesiones cristianas, definiendo como verdad de fe la infalibilidad y el primado del papa. Fue una decisi?n dolorosa, puesto que algunos obispos se negaron a aceptar este nuevo dogma, que no estaba en la l?nea de la tradici?n cat?lica; de ah? naci? el cisma de los Viejos Cat?licos.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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