Lunes, 13 de diciembre de 2010

LA IGLESIA Y LA REFORMA PROTESTANTE

La historia del cristianismo est? plagada de exigencias de reforma, que constituyen uno de sus factores m?s din?micos. Estas exigencias eran, por diversos motivos, especialmente intensas a comienzos del siglo XVI. No obstante, desde el punto de vista historiogr?fico, se conoce com?nmente con el nombre de ?Reforma? el movimiento de renovaci?n evang?lica surgido en Alemania en la segunda d?cada del siglo XVI y promovido por el monje agustino Mart?n Lutero (1483-1546).

Para ser m?s precisos, se aplica este t?rmino a todo el per?odo comprendido entre 1517 (fecha tradicional de la fijaci?n de las noventa y cinco tesis en la v?spera de Todos los Santos) y la muerte de Juan Calvino (1509-1564), incluyendo as? no s?lo el pensamiento y obra de los reformadores cl?sicos ?Lutero, Calvino, Zuinglio (1484-1531) y Bucero (1491-1551)?, sino tambi?n la de los reformadores radicales, representados sobre todo por Thomas M?ntzer (1468-1525) y por los dirigentes del movimiento anabaptista.

?En cuanto al t?rmino ?protestante? con el que se califica, hay que tener en cuenta que en su origen no ten?a el significado que posee hoy en d?a, cargado de connotaciones cr?ticas y pol?micas. De hecho, cuando se aplic? por primera vez a los seguidores y defensores de la reforma, significaba ?queja? hecha mediante una declaraci?n p?blica y solemne. Esa protesta, formulada en la segunda dieta de Spira (1529) por cinco pr?ncipes electores alemanes y los representantes de catorce ciudades libres, iba dirigida contra la anulaci?n decretada por el partido cat?lico de la decisi?n un?nimemente tomada tres a?os antes, en la anterior dieta de Spira, de dejar entera libertad a las autoridades pol?ticas locales para que aplicaran seg?n su criterio en sus respectivos territorios el edicto de Worms de 1521, por el que Lutero era declarado hereje y expulsado del imperio.

?La ?protesta? era en parte de car?cter pol?tico y en parte de car?cter confesional, en cuanto testimonio positivo y profesi?n del Evangelio; por otra parte, era obra de laicos. Se afirmaba as? una de las caracter?sticas originales del protestantismo (t?rmino m?s moderno, que no est? atestiguado hasta el siglo XVIII): la libertad de conciencia de cada individuo en materia de fe, partiendo de la base de las Escrituras.


Al promover esta forma de protesta contra el papado y la iglesia de su tiempo ?cuyo efecto ser? incluso la ruptura de la unidad de la iglesia occidental?, Lutero califica sus posturas de catholica fides, y reivindica la continuidad de sus concepciones teol?gicas con las de la iglesia primitiva. Los puntos clave de su doctrina son dos: el hombre se justifica por la fe y, por lo tanto, se salva no por las obras, sino por la gracia misteriosa de Dios mediante el sacrificio expiatorio del Hijo; la autoridad de la Biblia es superior a la autoridad de la iglesia y, por lo tanto, a la del papa, puesto que s?lo la Biblia contiene la palabra de Dios.

?En general, quedaba reducida dr?sticamente la autoridad de la jerarqu?a como mediadora de lo sagrado y se consideraba obligaci?n del creyente escuchar directamente el anuncio de la palabra divina contenido en las Escrituras (que eran le?das directamente, sin la mediaci?n de las interpretaciones eclesi?sticas).

Se simplificaron los sacramentos y el culto, se atacaron las formas tradicionales de la piedad popular como el culto a los santos, se revaloriz? la situaci?n del laico, es decir, del creyente no ordenado, seg?n la concepci?n del sacerdocio de todos los fieles que aparece en algunos pasajes del Nuevo Testamento, y perdieron prestigio el monacato y otras formas similares de piedad. Casi al mismo tiempo que Lutero, Zuinglio reform? a?n m?s radicalmente la iglesia de Zurich; en Ginebra tuvo una actuaci?n decisiva en la generaci?n siguiente Juan Calvino, otro de los padres de la Reforma.


Desde su inicio, la Reforma fue un movimiento de amplia difusi?n en Europa. Sus principales centros de irradiaci?n fueron cuatro: Wittenberg, donde actuaban Lutero y su amigo y colaborador Felipe Melanchton; Zurich, donde actu? Zuinglio y, tras la muerte de ?ste en combate, Bullinger; Estrasburgo, con Mart?n Bucero; finalmente, Ginebra, con Guillermo Farel y, sobre todo, con Juan Calvino. Desde estos centros la Reforma se extendi? por toda Europa; en algunos pa?ses como Italia (donde desde 1542 actuaba el tribunal de la Inquisici?n) fue seguida por una minor?a que en su mayor?a se vio obligada a emigrar, mientras que en otros se consolid? y se convirti? en la confesi?n mayoritaria e incluso oficial (como en el norte de Europa en el caso de los luteranos o en Escocia en el caso de los reformados).

Un rasgo distintivo de la Reforma, consecuencia del principio de defensa de la libertad de conciencia que la caracterizaba, fue su pluriformidad. Lutero y Zuinglio, los padres fundadores, estaban de acuerdo en las cuestiones b?sicas de la fe evang?lica y de sus principios constitutivos, pero no lo estaban en puntos importantes como la eucarist?a.

En las conversaciones de Marburgo de 1529, promovidas con objeto de llegar a un acuerdo, ambos se mantuvieron firmes en sus respectivas posiciones: tanto Lutero como Zuinglio rechazaban la doctrina medieval de la transustanciaci?n, pero, mientras que Lutero vinculaba la presencia de Cristo al pan y al vino (sin materializarla en ellos, sino afirmando la presencia simult?nea, real pero distinta, del pan y del cuerpo, del vino y de la sangre de Cristo), Zuinglio consideraba la eucarist?a un memorial y atribu?a a la presencia de Cristo un valor puramente simb?lico: la presencia de Cristo no est? en los elementos o juntamente con ellos, sino en el Esp?ritu que vivifica en las iglesias la memoria de la cruz.


Fuentes: Consultadas Diversas fuentes.
Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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