Jueves, 09 de diciembre de 2010

?COMO ERA EL CRISTIANISMO EN LA EDAD MEDIA? - MIRADA RESTROSPECTIVA

El monacato de la Alta Edad Media est? muy influido por el modelo benedictino, que sigue la regla elaborada por Benito de Norcia en la primera mitad del siglo VI y muy difundida en Italia y en la Galia de los merovingios. Al mismo tiempo se introduce en la Galia el severo y riguroso monacato de origen irland?s ?cuyo representante m?s ilustre, entre los siglos VI y VII, es Columbano?, que posteriormente influir? en las experiencias mon?sticas anglosajonas, capaces de aportar una gran vitalidad misionera al mundo germ?nico del siglo VIII. De este modo, monjes y monasterios contribuyen al proceso de construcci?n de la Europa de los francos y a la restauraci?n cultural carolingia.

Hacia el a?o 909 se funda la abad?a de Cluny por obra del duque Guillermo I de Aquitania y del abad Bernon: el monacato cluniacense, dotado de una profunda espiritualidad que, a diferencia de la regla benedictina, da prioridad a la vida contemplativa y de oraci?n, marcar? el panorama mon?stico europeo hasta que, entre los siglos XI
y XII, se impongan formas mon?sticas de inspiraci?n erem?tica, que se proponen revivir exacta y r?gidamente el monacato benedictino de los or?genes.

Nacen as? en Italia ?rdenes como los vallombrosanos y los camaldulenses, en Francia los cartujos, los cistercienses, los grandmontianos y los premonstratenses. En el siglo XII, gracias sobre todo a la acci?n de Bernardo de Claraval, se impone la orden cisterciense, que, junto a las otras formas benedictinas, no parece capaz de responder al desaf?o que proviene de las ciudades y de los din?micos sectores urbanos protagonistas del renacimiento econ?mico de la ?poca; desaf?o al que har?n frente, en cambio, las nuevas ?rdenes mendicantes.

Un cambio radical se produjo como consecuencia de la expansi?n isl?mica desde Egipto y Siria hasta Espa?a, tierras tradicionalmente cristianas donde el cristianismo desapareci? completamente o en todo caso qued? reducido a un fen?meno de minor?as. Un segundo hecho de gran trascendencia fue la difusi?n del cristianismo entre los eslavos. En el a?o 988 fue proclamado religi?n oficial en K?ev y con ello comenzaba su expansi?n milenaria en Rusia. Mientras tanto, Oriente y Occidente, tras una serie de complejos acontecimientos, se hab?an ido separando progresivamente, como consecuencia del propio proceso de constituci?n de cada una de las dos iglesias.

En Occidente, result? decisiva la llamada reforma gregoriana, obra de Gregorio VII (1073-1085). En su lucha contra el imperio en defensa de la libertad de la iglesia, el pont?fice se propuso modelar un clero masivamente fiel a Roma; de ah? su lucha contra la simon?a (la compraventa de cargos eclesi?sticos) y tambi?n contra el matrimonio de los sacerdotes, que se practicaba en Oriente. Adem?s, imprime al papado caracter?sticas que marcar?n toda su historia posterior: se convierte en una instituci?n de gobierno de tipo mon?rquico, que reivindica una superioridad teocr?tica sobre el poder temporal. Se impone as? una eclesiolog?a imposible de conciliar con la que caracteriza a la iglesia de Oriente. Adem?s, las cruzadas, especialmente la cuarta, dirigida contra Constantinopla (1204), que ser? saqueada, acaban por crear un abismo que el Concilio de Ly?n de 1274 intentar? en vano superar.

Un movimiento de reforma, que tiende a instaurar, siguiendo el ejemplo de la iglesia primitiva, un modelo de vida apost?lica basada en la mendicidad, en el reparto de bienes con los pobres y en la predicaci?n itinerante del Evangelio recorre la iglesia occidental a lo largo del siglo XIII. Esto se traduce en la aparici?n, por un lado, de movimientos her?ticos, que son duramente combatidos por el papado, y, por el otro, en el nacimiento de las ?rdenes religiosas mendicantes (franciscanos, dominicos, a los que se a?aden despu?s los carmelitas, servitas, etc.), que ser?n integradas, en cambio, en la vida institucional de la iglesia. Pero en el seno de la instituci?n se mantienen las tensiones, que desembocan en el siglo siguiente en el gran cisma (1378-1414), que dar? lugar a la coexistencia de dos y hasta tres papas, sin que sea posible determinar cu?l es el leg?timo.

En Oriente, la continuidad de la tradici?n cristiana, y especialmente de la relaci?n con el estado iniciada por Constantino y teorizada por

Eusebio de Ces?rea, est? garantizada, a diferencia de lo que ocurre en Occidente, por la continuidad del marco institucional, que se mantendr? con altibajos hasta 1453, fecha de la toma de Constantinopla por los turcos. Entre los siglos VIII y IX surgi? y se consolid? en la iglesia y en la sociedad bizantina un movimiento contrario al culto de las im?genes, llamado iconoclasta, del griego eikonokl?stes, destructor de im?genes.

Las ra?ces religiosas de la iconoclast?a se encuentran en el cristianismo primitivo y en su ausencia de im?genes, ya sea como consecuencia de la prohibici?n b?blica de las im?genes (?xodo, 20, 4) o de la lucha antiidol?trica contra el culto pagano de las im?genes divinas. El nacimiento, sobre todo a partir del siglo IV, de un arte cristiano con representaciones de Cristo coincidi? con la difusi?n del culto a las reliquias, vinculado al inicio del culto a los santos: de este modo, las im?genes de Cristo, de la Virgen y de los santos acabaron transform?ndose a menudo en objetos de culto por parte del pueblo, que se dirig?a a ellas para conseguir efectos milagrosos.

Fuentes: Consultadas Diversas fuentes.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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