Viernes, 03 de diciembre de 2010

LA CIENCIA VISTA A TRAVES DE LA IGLESIA AL PASO DEL TIEMPO

En el cultivo de las ciencias eclesi?sticas durante los siglos XVII y XVIII, el primer plano lo ocupa la historia. La historia eclesi?stica, la patr?stica, la arqueolog?a y la liturgia alcanzaron el rango de disciplinas independientes. Tambi?n en este campo el papel conductor correspondi? a Francia.

La congregaci?n benedictina de San Mauro inici? la famosa edici?n de los Santos Padres que a?n hoy constituye la base de toda biblioteca dedicada a la teolog?a cient?fica. Son familiares a todos los investigadores los nombres de los grandes eruditos maurinos, d'Ach?ry (? 1685), Ruinart (? 1709), Mart?ne (? 1739), Montfaucon (? 1741) y el mayor de todos, Mabillon (? 1707). Contrajeron tambi?n grandes m?ritos en la cr?tica textual el jesuita Sirmond (? 1651) y el seglar Enrique de Valois, llamado Valesius (? 1676). Un valor perenne para la ciencia de la antig?edad cristiana poseen los trabajos de Tillemont (? 1698). Dionisio Petau S. I. (Petavius, ? 1652) es considerado el fundador de la historia de los dogmas.

En B?lgica surgi? un instituto especial para el estudio de los textos hagiogr?ficos, fundado por el jesuita Bollandus (? 1665). El m?s importante de los ?bolandistas? que siguieron fue Daniel Papebroch (? 1714), que junto con Mabillon merece ser considerado como el verdadero fundador de la moderna cr?tica hist?rica.

Entre los historiadores eclesi?sticos italianos merecen citarse el cisterciense Ughelli (? 1670), el dominico Mamachi (? 1792), que polemiz? contra Febronio, el teatino cardenal Thomasius (? 1713), importante como liturgista, y el incansable Muratori (? 1750). El estudio de las catacumbas fue elevado a la condici?n de una ciencia especial por Bosio (? 1629).

Trabajaron adem?s en Roma el historiador de la orden franciscana Lucas Wadding, irland?s (? 1657), el converso Lucas Holstenius de Hamburgo (? 1661 siendo bibliotecario de la Vaticana), y los hermanos Assemani, oriundos del L?bano (? 1768 y 1782), que desarrollaron tambi?n en la Vaticana sus importantes estudios de oriental?stica. Pertenece asimismo al cuadro de los cient?ficos que entonces trabajaban en Roma, el pol?grafo Atanasio Kircher S.I., de Fulda, imposible de clasificar en ninguna categor?a (? 1680).


En conexi?n con la historia eclesi?stica floreci? tambi?n la historia del derecho. Las extensas complicaciones de Labb? (? 1670), Hardouin (? 1729) y Mansi (? 1769) constituyen a?n hoy la base para el estudio de los concilios. Brillaron tambi?n en la historia del derecho el oratoriano franc?s Thomassin (? 1695) y el bolo??s Pr?spero Lambertini (? 1758, papa Benedicto XIV).

Caracteriza a la ciencia eclesi?stica de la ?poca barroca, como tambi?n a la profana, su ?ndole erudita, el gozo en hallar y clasificar, m?s que la necesidad de exponer ideas capaces de abrir caminos nuevos. En este incansable recopilar y escudri?ar, aun en los m?s abstrusos campos del saber, se manifiesta el optimismo del tiempo: la Iglesia nada tiene que temer del descubrimiento de la verdad, y la cr?tica m?s acerada de sus principios cient?ficos no podr? nunca irrogarle da?o alguno.

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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