Mi?rcoles, 01 de diciembre de 2010

APARICIONES DE NUESTRA SE?ORA DE JUSTINIANO POSSE - MENSAJE DEL 15 DE FEBRERO DEL A?O 2000

Transcribimos por petici?n expresa de un visitante del blog, las apariciones y mensajes con an?mo de que nos sirvan a todos de edificaci?n cristiana y que las tengamos en cuenta. EL AUTOR DEL BLOG.

Mensaje del 15 de Febrero de 2000

Habla Artemio:

Hoy es d?a 15 de Febrero del 00.
Se?or est?s como el Sagrado Coraz?n de Jes?s hoy, apenas si se ve entre tu
t?nica entreabierta tu Coraz?n as? medio en sombras, s?, se ve Se?or, que la
t?nica est? pegada sobre el hombro derecho por la herida de tu cruz, como
siempre lleno de Santos Se?or, que maravilla.

Dice Jes?s:

Y en el principio era el Verbo y el Verbo estaba en Dios y el Verbo vino a los
hombres y los hombres no lo reconocieron.
De repente hace un momento tuviste una intuici?n, generosa al m?ximo, tu
mente en un instante, Yo te permit?, que tu mente en un instante abarcara todos
los enfermos a los cuales te refer?as para que se aplicara sobre ellos toda Mi
Misericordia.

Bienaventurados los que en el d?a o en la noche levantan su voz para pedir por
sus hermanos; bienaventurados, aquellos que se preocupan de buscar los
vestigios en la herencia de enfermedades de todo tipo, para que se aplique
sobre ellos Mi Misericordia y se eviten tantos sufrimientos en el hombre;
bienaventurados aquellos que entendieron que el sufrimiento bien tomado en
forma adecuada puede ser muy provechoso para el hombre pero que
entendieron que el hombre no debe sufrir y que en todo caso el sufrimiento debe
ser aprovechado cuando por la vida o por lo que sea aparece; bienaventurados,
aquellos que en la noche solos o en compa??a trepan por la ladera muy
empinada de la monta?a del bien, de la justicia, del querer ver felices a los
hombres; bienaventurados, porque entendieron el Evangelio; bienaventurados
aquellos que, solamente dejan pasar por su mente ideas para beneficiar al
pr?jimo, cercano o lejano, bueno o malo, lindo o feo, amigo o enemigo.

Que estas formas de decir sean tenidas en cuenta por todos los hombres,
aunque saben qu? es lo que Yo quiero pero me gusta siempre record?rselos.

Dice Nuestra Se?ora:
Que nada nuble en ustedes, que nada nuble el cielo despejado que hay en
vuestras vidas, ese es Mi deseo en este d?a y en adelante, me refiero a vos, a
quien te acompa?a y a las personas que se re?nen para alabar al Se?or.

Cuando Mi Hijo se empe?a en llevar adelante planes grandiosos siempre utiliza
lo m?s peque?o que hay, porque en lo m?s peque?o no tiene que arreglar nada,
porque aquellos que son grandes o se creen grandes tienen que adaptar
montones de formas, actitudes, etc., mientras que aquellos que ni se creen ni
son nada en ellas Mi Hijo puede hacer todo en forma inmediata y cosas muy
grandes.

Yo tambi?n voy a decir: bienaventurados aquellos que son lerdos en pedir para
s? mismos y sumamente r?pidos y generosos para pedir por los dem?s;
bienaventurados, aquellos que no extienden su campo de acci?n solamente a
los que quiere o est?n cerca, sino que borra las fronteras de las naciones para
llegar a todos los hombres; bienaventurados aquellos que no reconocen
fronteras dentro de la humanidad, fronteras de ninguna especie;
bienaventurados porque pueden ser instrumentos tan valiosos en las manos de
Mi Hijo; bienaventurados aquellos que no saben qu? va a pasar ma?ana pero
que se entregan totalmente al Se?or porque saben que en mejores manos no
puede estar; bienaventurados los que pueden mojar sus ojos cuando los dem?s
logran ser felices porque han entendido lo que es dar.

Dice la Madre Teresa:

Felices aquellos que no hace falta repetirle muchas veces estas cosas de las que
habl? Jes?s y Mar?a para entenderlas y ocuparse de ellas; bienaventurados o
felices aquellos que no hace falta pedirles con insistencia, porque saben
inmediatamente que es, cu?nto y c?mo pueden darlo; felices aquellos que
comparten el pan; felices los que entendieron que tambi?n puede llenarse el
coraz?n de pan de amor en tantos seres que consideran su vida ya sin sentido y
sin retorno.

Dice la Beata Faustina:

Felices, pero muy felices aquellos que est?n diariamente husmeando por saber
un poquito m?s los alcances de la Misericordia del Se?or; felices s?, muy felices
los que entendieron que Jes?s es sin?nimo de amor y Misericordia; muy felices
aquellos que no les hace falta que le repitan sobre los alcance del amor Divino
porque tratan de ponerse a la altura de entendimiento; felices, muy felices
aquellos que no distinguen el d?a de la noche, en silencio caminan y su paso
deja una estela de perfume con el nombre de compasi?n, con el nombre de
Misericordia, con el nombre de Misericordia, con el nombre de descubrir qui?n
es su pr?jimo.

Dice San Mart?n de Porres:

Bienaventurados, felices o dichosos o como quieran decirle a aquellos que
pueden mirar una piel negra y sentir lo mismo que por una piel amarilla, blanca
o cobriza; bienaventurados todos aquellos que no niegan sus antecedentes y
bajo ninguna naturaleza creen que pueden ser mal interpretados si luchan por lo
que consideran justo; bienaventurados aquellos que se toman a pecho la causa
de la justicia, en todos los ?rdenes, con los que fueron, son y ser?n porque son
los bien amados del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo; y muy bienaventurados
aquellos que al lado de la justicia han entendido que necesariamente debe
acompa?arles la palabra amor, porque es corta la justicia si no tiene el amor
que la sustenta, justicia al fin pero m?s a?n, con la infraestructura del amor;
bienaventurados, felices, dichosos todos aquellos que se dan la mano para
luchar por las causas justas, para ver brillar el sol todos los d?as de formas
diferentes, por alegrarse con el nacimiento de una hoja o de una flor o por la
sonrisa de un ni?o que logr? superar una enfermedad terrible.

Dice Emiliano Tardiff:

Bienaventurados todos los que entendieron que los pueblos americanos por fin
deben decir su palabra, porque a?n no pudieron decirla; bienaventurados
aquellos que sienten un dolor en el pecho cuando piensan en todos los
analfabetos de esta Am?rica irredenta; bienaventurados por siempre los que
abrazan la causa de los desarrapados, porque su nobleza no tiene l?mites;
bienaventurados aquellos que entendieron que no hace falta hacer grandes
distancias y que en el lecho, en una silla o en un banco pueden contribuir a la
redenci?n del hombre; bienaventurados, bienaventurados los que quieren que
por fin se haga justicia con todos los atropellos a las razas americanas y a las que
no lo son, porque tal vez no tengan necesidad, digo en sentido figurado de
gozar de la Bienaventuranza Eterna porque ya la est?n gozando aqu? sobre la
Tierra.

Dice San Artemio:

Dichosos los que diariamente descubren todo el valor que hay en los primeros
siglos del Cristianismo; dichosos los que entendieron todo lo que signific? en la
Iglesia cuando no estaba protegida por el poder de turno; dichosos los m?rtires
que entendieron lo que val?a el martirio m?s all? de cualquier cosa; dichosos
aquellos que, supieron dar el ejemplo con sus vidas para que hombres como yo
pudieran convertirse; dichosos, dichosos aquellos que descubren en todo el
pensamiento de los primeros tiempos del Cristianismo valores fundamentales y
verdades esenciales que montones de siglos posteriores quisieron tapar con
tierra y que en general lo consiguieron; dichosos, m?s que dichosos, los que
escarban dentro de la historia para encontrar valores genuinos y resaltar sus
verdades y hacer justicia con sus vidas.

Dice el Padre P?o:

Solamente yo voy a decir una cosa, despu?s de tantas cosas hermosas que o?,
pero creo que la m?a va a ser m?s hermosa que todos, no quiero ponerme en
conflicto ni en litigio pero quiero repetir las palabras de aquella mujer, que no
sabemos que nombre ten?a pero que viendo al Se?or hecho un desastre en la
cruz, llevando la cruz, grit? con toda su alma: ?bienaventurada el seno que te
llev? y los pechos que te amamantaron?.
La Mama Nostra lo merece todo ?no?, por ella pasan todas las gracias que
concede el Se?or, la Mama Nostra, ?menla mis queridos, ?menla, amen a la
Mama Nostra, con toda las fuerzas de que son capaces y toda vuestra vida ser?
otra cosa.
Am?n.

Habla Artemio:
Alabar?, alabar?, alabar?, alabar?, alabar? a mi Se?or?.

Fuente:http://www.jesusdelamisericordiaymaria.org/galerias/ordenvoz53.pdf.
Transcrito: Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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