Mi?rcoles, 01 de diciembre de 2010

LA IGLESIA E ITALIA EN EL BARROCO

El esp?ritu religioso de los siglos XVII y XVIII se refleja tambi?n en Italia en el arte barroco. Acaso haya producido un menor n?mero de obras monumentales que en Alemania, si prescindimos de las grandes construcciones romanas de Bernini y Borromini y quiz? tambi?n de las venecianas de Longhena; pero sobresali? en la decoraci?n interior de iglesias y capillas, con gran profusi?n de oro, estucos, m?rmol, estatuas y retablos, encargados por conventos, hermandades y familias, y tambi?n en las im?genes dom?sticas de la Virgen, llenas de fantas?a, que a?n hoy en Roma, N?poles y hasta en los m?s insignificantes villorrios dan testimonio de la arraigada religiosidad de aquel tiempo.

Tambi?n Italia era entonces una tierra de santos. Un tipo especial, frecuente sobre todo en el sur, era el de los predicadores y misioneros populares, que recorr?an sin parar las ciudades y las aldeas. Entre sus primeros representantes figuran los santos capuchinos Jos? de Leonissa (? 1612) y Lorenzo de Brindis (? 1619); adem?s, los santos franciscanos Pac?fico de Sanseverino (? 1721), Jos? de la Cruz (? 1734 en N?poles) y Leonardo de Porto Mauricio (? 1751); entre los jesuitas san Francisco de Ger?nimo, ap?stol de N?poles (? 1716) y el beato Antonio Baldinucci en el Lacio (? 1717).

A todos supera san Alfonso Mar?a de Ligorio (? 1787), napolitano tambi?n y obispo de Santa Agueda de los Godos, fundador de una orden especial de misioneros populares, los redentoristas. Su inter?s en formar h?biles confesores lo llev? al campo de la teolog?a moral, en el que lleg? a ser una de las primeras autoridades. P?o IX lo declar? doctor de la Iglesia en 1871. Otra orden, de regla extraordinariamente rigurosa y dedicada tambi?n a las misiones populares, fue la de los pasionistas, fundada por san Pablo de la Cruz (? 1775).

San Juan Bautista de Rossi (? 1764), desde su modesto puesto de can?nigo en Santa Mar?a in Cosmed?n, desarroll? en Roma una intensa labor pastoral. Se distinguen por sus altas gracias m?sticas san Jos? de Cupertino, franciscano conventual (? 1663), y una serie de santas mujeres, como la terciaria franciscana Jacinta Mariscotti (? 1640 en Viterbo), las capuchinas Ver?nica Giulianis (? 1727 en Citt? di Castello) y Magdalena Martinengo (? 1737, en Brescia), las carmelitas Mar?a de los ?ngeles (condesa Baldissero, ? 1661 en Tur?n) y Teresa-Margarita Redi (? 1770). Santa Luc?a Filippini (? 1732) fund? una comunidad de hermanas de la ense?anza. Entre los obispos italianos del siglo XVII destacan, adem?s de san Roberto Belarmino (? 1621), el sobrino de san Carlos; Federico Borromeo (? 1631), arzobispo de Mil?n y cardenal, fundador de la Ambrosiana, del que Manzoni traz? un retrato ideal en I Promessi Sposi, y el beato Gregorio Barbarigo (? 1697), cardenal y obispo de Padua.

En la segunda mitad del siglo XVIII la Ilustraci?n penetr? en Italia, como en los dem?s pa?ses cat?licos, ganando muchos adeptos en las clases intelectuales y hasta en los altos c?rculos eclesi?sticos. Pero en conjunto puede afirmarse que apenas hab?a otro pueblo que, en el aspecto religioso, estuviera tan bien preparado para resistir a la crisis que hab?a de estallar en los ?ltimos a?os de este siglo.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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