S?bado, 27 de noviembre de 2010

EL AUMENTO DE LA IGLESIA CAT?LICA DESPUES DE LA REFORMA

Despu?s del caos religioso del siglo XVI, en la primera mitad del XVII volvi? a implantarse la tranquilidad. Los pa?ses protestantes se hab?an separado de los cat?licos, como la tierra y el agua en el tercer d?a de la creaci?n. Es cierto que los pa?ses protestantes ofrec?an entre s? muchas diferencias en lo referente a doctrina y organizaci?n religiosa, pero todos ten?an una cosa en com?n, y es que indudablemente hab?an dejado de formar parte de la Iglesia cat?lica.

La separaci?n hab?a sido de car?cter territorial. En los siglos XVII y XVIII era posible hacer un mapa exacto de las distintas confesiones, mientras que ahora la confusi?n es tan grande, que no hay que pensar en fijar geogr?ficamente la extensi?n de los distintos credos. Estado, dinast?a y confesi?n eran entonces conceptos poco menos que coincidentes. Incluso en Alemania, donde el mapa religioso de los siglos XVII y XVIII hace el efecto de una mezcla inextricable, la distinci?n era muy clara, y cada territorio constaba o s?lo de cat?licos o s?lo de protestantes, lo mismo que ocurr?a con los cantones suizos.

Exist?a, s?, una di?spora protestante en algunos pa?ses cat?licos, sobre todo en Francia, Hungr?a y Polonia, y a la inversa, una di?spora cat?lica en Inglaterra, Holanda y parte de la Alemania protestante; pero estas minor?as eran num?ricamente tan insignificantes, que apenas pueden tomarse en cuenta. El ?nico pa?s de alguna extensi?n que se manten?a casi totalmente cat?lico bajo un dominio protestante, era Irlanda.

En el mapa, la frontera septentrional de la Iglesia en los siglos XVII y XVIII est? formada por una l?nea que a lo largo de la costa meridional de Inglaterra corre por el centro de Europa hasta el ?ngulo noroeste de Bohemia. La cat?lica Irlanda quedaba al norte de esta l?nea. En la Alemania occidental Westfalia formaba, en la l?nea descrita, un saliente hacia el norte, y en Alemania central el territorio protestante describ?a una inflexi?n hacia el sur en Turingia y Franconia. Luego, a partir del lado norte de Bohemia, la frontera cat?lica torc?a al norte hasta Lituania, para terminar en la muralla del cisma ruso bizantino, que discurr?a de norte a sur.

En cuanto a cifras de poblaci?n, no disponemos de estad?sticas fidedignas hasta fines del siglo XVIII. Las estimaciones de los contem?por?neos, y las de los historiadores modernos, presentan grandes discrepancias, sobre todo en lo referente a Francia, Alemania y Espa?a. Seg?n un reciente estudio (Jos. Grisar, en Studi e Test?, 125, Citt? del Vaticano 1946), hacia 1700 Europa deb?a de contar con unos noventa millones de habitantes. De ellos de quince a dieciocho millones corresponden a la Rusia europea y a la pen?nsula balc?nica, entonces en poder de los turcos, pa?ses todos ellos ortodoxos en su mayor?a; los protestantes de todas las denominaciones contar?an unos veintid?s millones, y los restantes cincuenta millones ser?an cat?licos. As?, pues, en los siglos siguientes a la Reforma, la poblaci?n cat?lica gracias a su crecimiento natural hab?a vuelto a alcanzar la cifra anterior a la escisi?n religiosa.

Hay que contar, adem?s, la cifra de cat?licos establecidos ya entonces en las colonias, especialmente las americanas, que puede estimarse entre cinco y diez millones; de este modo, el n?mero total de cat?licos ser?a de unos sesenta millones, o sea el doble de lo que es veros?mil calcular para el siglo XIII.

Con mucho, el n?mero m?s importante de cat?licos correspond?a a Francia, con diecinueve o veinte millones, un tercio de la Iglesia entera. En segundo lugar ven?a Espa?a. La poblaci?n de Espa?a hab?a descendido en el siglo XVII, pero era a?n superior a los diez millones. La de las colonias, en cambio, hab?a crecido. Alemania estaba casi tan poblada como Francia, pero los cat?licos eran all? s?lo ocho o diez millones, con lo que Alemania ven?a a tener aproximadamente tantos cat?licos como Italia. Para Polonia y Lituania podemos calcular unos cinco millones de cat?licos, y unos dos millones en los Pa?ses Bajos. Portugal no llegaba entonces a los dos millones. Irlanda, los cantones cat?licos de Suiza, la di?spora inglesa y otros islotes, deb?an arrojar en conjunto algo m?s de un mill?n de almas.

En los pa?ses cat?licos los fieles segu?an viviendo entre sus iguales, como siempre hab?an hecho. Pero se advert?a una gran diferencia respecto a la Edad Media. En los tiempos medievales, haciendo abstracci?n del Oriente cism?tico, con el cual se ten?an muy pocas relaciones, Europa formaba una ?nica familia de pueblos cristianos. Europa era la Iglesia cat?lica, y al exterior quedaba el mundo de los paganos. Ahora hab?a surgido dentro de la propia Europa un territorio extranjero, una Europa no cat?lica. En la Edad Media hab?an menudeado los conflictos entre reyes y papas, pero nadie hab?a discutido a la Iglesia como tal. Ning?n m?rito ten?a entonces ser cat?lico, mientras que ahora la cosa se hab?a hecho m?s dif?cil. Se hab?a constituido dentro del continente europeo un amplio frente que luchaba contra la Iglesia, ech?ndole en cara todos los pecados que pudiera haber cometido, en el pasado y en el presente.

Por otra parte, la Iglesia hab?a empezado a extenderse fuera de Europa. Mucho le faltaba para ser la Iglesia universal que es hoy, pero ya no era tampoco la Iglesia medieval, estrictamente encerrada en sus angostas fronteras territoriales. Dispon?a, pues, de reservas para el futuro.

En los pa?ses que se conservaron cat?licos, la vida de la Iglesia se desarroll? en condiciones muy favorables, demasiado casi. Casi todos ellos volvieron a conocer un per?odo de gran esplendor en el siglo XVII y principios del XVIII. Nadie sospechaba las graves crisis que el destino reservaba para fines de este periodo.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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