jueves, 11 de noviembre de 2010

EL JUICIO FINAL Y EL PARTICULAR

Hay un juicio particular, que Cristo hace en la hora de la muerte, aclarando a cada uno la situación en que queda con relación a Dios mismo. Y hay un juicio final universal de todos los hombres, en el que los justos tendrán una recompensa eterna por las obras buenas (ejercicio del amor) o al revés.

En esta redacción Lucas nos presenta, en la figura de una impresionante escenificación, la retribución que hará Dios a todos los hombres el último día, «día del Señor», según haya vivido la relación de amor con el prójimo.

Lo decisivo y central es el amor, o el desamor o indiferencia con que se ha vivido la relación con los débiles y sufrientes: hambrientos, enfermos, forasteros, encarcelados..., todos los cuales son tan amados y preteridos del Señor que se identifica con ellos hasta el punto de que Cristo considera como hecho a él mismo lo que se hace a cualquier necesitado: «Cuanto hicisteis (o dejasteis de hacer) a uno de estos hermanos míos, a mí me lo hicisteis» (Lc 25,40).

Hemos de estar activos y vigilantes, si nos espera un juicio de inmensa y definitiva trascendencia. Está «preparado y vigilante» todo aquel que vive el precepto nuevo del amor.

Dice un anónimo:

Si quieres subir al cielo hasta llegar al que sufre, tienes que subir bajando y ciarle al pobre la mano.

Al atardecer de la vida nuestro juicio versará sobre el amor.

El amor es la única cosa en que no puede haber exceso, pues amar mucho es todavía poco.

El que se apresura a llenar el vientre vacío del pobre obtiene una caja de caudales. El verdadero amor nos hace descentrarnos de nosotros mismos y poner nuestro centro en el hermano. Dicen que el amor es como una escala de oro, y no hay otra por la que el cristiano se remonte a los cielos. El cristiano tiene un solo programa que realizar en toda su vida: el amor.

Fdo. Cristobal Aguilar.


Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Leer mi libro de visitas Firmar el libro de visitas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti