LA FUERZA Y EL AMOR DEL ESPÍRITU SANTO
El Espíritu tiene la misión de vivificar a la Iglesia y a todos sus miembros:
• moldeando la imagen de Jesús en cada corazón creyente;
• dando los siete dones tan conocidos y también todos los dones que necesita el nombre según la misión y el estado en que vive;
• manteniendo vivo el espíritu de fraternidad y unidad en la comunidad;
• conduciéndonos a la comprensión de la Palabra...
Según la tradición teológica, el Espíritu comunica, entre otros muchos, los siete dones:
Don de sabiduría. Implica el conocimiento de la experiencia, cordial, sabroso, de Dios. No es un conocimiento académico e intelectual sino sapiencial. Toca la sensibilidad humana en toda su profundidad.
Don de entendimiento. El Espíritu dispone al creyente al conocimiento y penetración del misterio de Dios. Llega más allá del conocimiento puramente racional.
Don de consejo. El Espíritu es la palabra interior que instruye al hombre desde dentro. Samuel, a pesar de oír la voz exterior, dice: «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1Sam 3,9). Inclina a escoger lo que más conviene.
Don de ciencia. Es la sabiduría de elección que tiene el creyente entre la obsesión que ejercen las criaturas (dinero, placer, fama) y los valores relacionados con la salvación y el reino de Dios.
Don de fortaleza. Nos lleva a superar las graves dificultades y tentaciones que pueden apartarnos del camino que conduce a Dios.
Don de piedad. Consiste en la acción del espíritu, que nos lleva a hacer con prontitud las cosas relacionadas con el amor a Dios y con el servicio al prójimo. Infunde en nosotros esa unción interior que nos hace sentirnos hijos de Dios y decir «Abba, Padre».
Don de temor de Dios. Nos lleva al amor filial, no servil, de Dios. Nos lleva asimismo, no a temer a Dios, pues Dios no es temible al ser infinitamente misericordioso y justo, sino a desconfiar y a temernos a nosotros mismos, a reconocer lo malo del pecado y a temer cometerlo.
¡Ven, Espíritu Santo!, mira el vacío del hombre si tú le faltas por dentro.
Fdo. Cristobal Aguilar.
