Domingo, 31 de octubre de 2010

CARTA DE JES?S PARA T? DE CORAZ?N A CORAZ?N

No es preciso, hijo m?o, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. H?blame, pues, aqu? sencillamente, como hablar?as a tu madre, a tu hermano.

?Necesitas hacerme en favor de alguien una s?plica cualquiera?

Dime su nombre, bien sea el de tus padres o hijos, bien el de tus hermanos y amigos; dime enseguida qu? quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de s? mismos, para atender a las necesidades ajenas.

H?blame as?, con sencillez, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime por todos una palabra de amigo, palabra entra?able y fervorosa. Recu?rdame que he prometido escuchar toda s?plica que salga del coraz?n; y ?no ha de salir del coraz?n el ruego que me dirijas por aquellos que tu coraz?n especialmente ama?

?Y para ti, ?necesitas alguna gracia?

Hazme, si quieres, como una lista de tus necesidades, y ven, l?ela en mi presencia. Dime francamente que sientes soberbia, amor a la sensualidad, envidia; que eres tal vez ego?sta, inconstante, negligente, perezoso...o tal vez juzgas muy f?cilmente a los dem?s o hablas sin caridad de ellos; y p?deme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales males.

No te averg?ences, ?pobre alma! ?En el cielo hay tantos justos, tantos Santos de primer orden, que en su momento tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad; y poco a poco se vieron libres de ellos. Menos a?n vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, amor, amistades que te sean provechosas, paciencia, alegr?a, ?xito en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy libremente, y deseo que me lo pidas, siempre y cuando no se oponga, antes bien favorezca y ayude a tu santificaci?n.

Hoy por hoy, ?qu? necesitas? ?Qu? puedo hacer por ti?

?Si supieras cu?ntos deseos tengo de favorecerte! ?Traes ahora mismo entre manos alg?n proyecto? Cu?ntamelo todo minuciosamente. Quiero saberlo de ti. ?Qu? te preocupa? ?Qu? piensas? ?Qu? deseas? ?Hay algo que quieres que haga por tu hermano, por un amigo, por tu superior? ?Qu? desear?as poder hacer t? por ellos?

?Y por M??

?No sientes deseos de mi gloria? ?No quisieras poder hacer alg?n bien a tus pr?jimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quiz?s olvidados de M?? Dime qu? cosa llama hoy particularmente tu atenci?n, qu? anhelas m?s vivamente, y con qu? medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te dir? las causas del mal ?xito. ?No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo m?o, soy due?o de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, a donde me place.

?Sientes acaso tristeza o mal humor?

Cu?ntame todo, pobre alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ?Qui?n te hiri?? ?Qui?n lastim? tu amor propio? ?Qui?n te ha despreciado? Ac?rcate a mi Coraz?n, que tiene b?lsamo eficaz para curar todas las heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabar?s en breve por decirme que, a semejanza de M?, todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibir?s mi consoladora bendici?n.

?Temes por ventura?

?Sientes en tu alma vagas melancol?as, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? ?chate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aqu?, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.

?Sientes desv?o de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora olvidadas se alejan de ti sin que les hayas dado un motivo? Ruega por ellas, y yo las volver? a tu lado, si no han de ser obst?culos a tu santificaci?n.

?Y no tienes tal vez alegr?a alguna que comunicarme?

?Por qu? no me haces part?cipe de ella como a un buen amigo? Cu?ntame lo que desde ayer, desde la ?ltima visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonre?r tu coraz?n. Quiz? has tenido una agradable sorpresa, quiz?s has visto disiparse alg?n temor o recelo, quiz?s has recibido buenas noticias, alguna carta o muestra de cari?o. Tal vez has vencido alguna dificultad o salido de alg?n lance apurado. Obra m?a es todo eso, y yo te lo he proporcionado. ?Por qu? no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: ? ?Gracias, Padre m?o, gracias! ? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.

?Tienes promesa alguna para hacerme?

Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu coraz?n. A los hombres se les enga?a f?cilmente; pero a Dios, no. H?blame, pues, con toda sinceridad. ?Tienes firme resoluci?n de no exponerte ya m?s a aquella ocasi?n de pecado? ?De privarte de aquel objeto que te da??? ?De no leer m?s aquel libro que exalt? tu imaginaci?n? ?De no tratar m?s aquella persona que turb? la paz de tu alma?

?Volver?s a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como un enemigo?

Ahora bien, hijo m?o; vuelve a tus ocupaciones habituales, al taller, a la familia, al estudio; pero no olvides los quince minutos de grata conversaci?n que hemos tenido aqu? los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignaci?n, caridad con el pr?jimo. Ama a mi Madre, que tambi?n lo es tuya, la Virgen Sant?sima, y vuelve otra vez ma?ana con el coraz?n m?s amoroso, m?s entregado a mi servicio. En mi Coraz?n encontrar?s cada d?a nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.

Autor: Desconocido.
TRanscrito: Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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