Jueves, 28 de octubre de 2010

LAS PARABOLAS DE JES?S - EL SEMBRADOR

Les habl? muchas cosas en par?bolas: "Sali? el sembrador a sembrar. Y al sembrar, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se los comieron... Otros cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos ciento, otros sesenta, otros treinta. El que tenga o?dos, que oiga..." (Mt 13,3-23; Mc 4,l-20; Lc 8,4-15).


? Por qu? las par?bolas en general no llevan su correspondiente explicaci?n? Los escritores evangelistas ocultaron las explicaciones que Jes?s hac?a en secreto y aparte a sus ap?stoles, porque el significado profundo y espiritual que encerraban superaba en su misteriosa riqueza lo que no se pod?a expresar adecuadamente con el lenguaje escrito. Lo dejan al entendimiento profundo que tienen las almas sencillas y puras a las que Dios se revela.
Dice que ?el sembrador sali? a sembrar?. ?De d?nde sali?? Del seno del Padre (?mi Padre es el labrador?), que siembra su Palabra entre los nombres. Sembr? cerca del camino, en la delgada tierra que estaba sobre la piedra, entre zarzas, en tierra buena. Nos est? indicando que Cristo siembra su Palabra en los pecadores y en los justos, en los tibios y fervorosos, en los de coraz?n duro y en los de coraz?n blando... As? la Iglesia, aunque tema que gran parte de la semilla no llegue a dar el fruto esperado, debe sembrar y sembrar siempre.
Los agricultores pueden coger hasta diez y quince veces m?s de lo sembrado. Jes?s, en cambio, habla de una siembra y fruto espiritual que da la tierra buena, y que puede llegar a ser del treinta, el sesenta o el ciento por cien en el coraz?n bien dispuesto. Los frutos y riquezas espirituales con nada se pueden comparar.
?Al que tiene se le dar?, y al que no tiene se le quitar? aun lo que tiene? (Mt 13,12). ?Qu? quiere decir esto? Esto significa que el que acoge la palabra de Dios con re ardiente aumentar? su fruto y conocimiento; y el que la acoge tibio y vacilante, terminar? por quedarse sin nada.
Ahora que tenemos tiempo propicio, cambiemos nuestro coraz?n duro, dejemos de lado la ambici?n, las riquezas y los placeres para convertirnos en tierra buena que pueda dar el ciento por uno.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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