Lunes, 25 de octubre de 2010

EL RICO AVARIENTO Y L?ZARO

Hab?a un hombre rico que vest?a de p?rpuras y lino y celebraba todos los d?as espl?ndidas tiestas. Un pobre, llamado L?zaro, estaba echado en el portal, cubierto de llagas; deseaba hartarse de lo que ca?a de la mesa del rico... basta se le acercaban los perros a lamerle las llagas. Se muri? el pobre, y fue llevado por los ?ngeles al seno de Abrah?n. Se muri? tambi?n el rico, y lo sepultaron...? (Lc 16,19-31)


Esta historia-par?bola va dirigida a los hombres de todos los tiempos, si bien los destinatarios inmediatos son los fariseos. Estos estaban fuertemente pegados al dinero y pon?an su justificaci?n ante Dios en los ritos de las purificaciones externas. As? lo confirman los preciosos textos de Lucas (16,13-14 y 11,38-42).
Hay una primera parte que nos describe la situaci?n vital de cada uno: un rico que vive espl?ndidamente, banqueteando y vistiendo lujosamente; un pobre, a su puerta, est? hambriento y enfermo con llagas que los perros, m?s compasivos que su amo, le lamen.
Hay una segunda parte que nos muestra el paradero y destino final a que les ha llevado la conducta de cada uno. Lo expresa con la terminolog?a de la literatura b?blica de su tiempo: el rico, cuando muri?, fue sepultado en el infierno entre terribles tormentos; y el pobre fue llevado por los ?ngeles al seno de Abrah?n (el cielo).
El rico tuvo su prueba y la salvaci?n al alcance de la mano. No acogi? la palabra de Dios, como no la acoger?an sus hermanos aunque fuera un muerto a avisarles del peligro que corr?an. Ya ten?an la ley y los profetas que nos recuerdan que hay que compartir el pan con el pobre. Pudo haber sentado a su mesa a L?zaro. No lo hizo, se ?cerr? a su propia carne? y ?l mismo se forj? su propio destino.
El pobre no se queja. Su situaci?n es ya una petici?n urgente de ayuda. No maldice su suerte. Es el pobre de las bienaventuranzas. Dice san Lucas (6,20): ?Dichosos los pobres que tienen a Dios por Rey?. La vida se invierte despu?s de la muerte.
Seg?n los propios bienes de que disfrutas, ?eres duro con los pobres encerr?ndote en tu propio ego?smo, ?tu propia carne?? La palabra de Dios: ?Hijo, recuerda que recibiste bienes y L?zaro, al contrario, males; por eso ahora ?l es consolado y t? atormentado? (Lc 16,25).

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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