Domingo, 24 de octubre de 2010

LA IGLESIA EN INDIA - HISTORIA DE LA IGLESIA

En el a?o 1498, seis a?os despu?s del primer viaje de Col?n a Am?rica, Vasco de Gama, viniendo de Portugal por la v?a del Cabo de Buena Esperanza, desembarcaba en Calcuta, en la costa occidental del Indost?n. M?s al sur ocuparon los portugueses, en 1502, Cochin, desembarcaron en Ceil?n en 1505, en 1510 conquistaron Goa, hacia el norte, en 1512 se establecieron en la pen?nsula de Salsette, frente al actual Bombay, y en 1536 se adue?aron de Diu, en la costa de Gujerat.

La India no es un pa?s, sino una parte de la tierra, como Norte?am?rica o Sudam?rica. Pero mientras Am?rica en tiempo de la conquista espa?ola, portuguesa e inglesa estaba casi despoblada, los portugueses se encontraron en la India con un mundo dotado de una rica cultura, con estados poderosos y una larga historia pol?tica. En la historia interior de la India las conquistas portuguesas s?lo desempe?aban un papel muy secundario. La capital portuguesa, Goa, por brillantes que fueran durante un tiempo sus progresos, no pudo nunca pretender, ni de lejos, ser la capital de la India. La cristianizaci?n de la India es una tarea mucho m?s dif?cil que la cristianizaci?n de Europa, para la cual la Iglesia necesit? un milenio. No es, pues, de extra?ar que aun hoy, a los cuatro siglos y medio de empezada, sean tan peque?os sus avances.

Ya Vasco de Gama llev? consigo dos trinitarios, uno de los cuales muri? en el viaje y el otro fue m?s tarde asesinado. En 1500 Cabral llev? ocho franciscanos y varios sacerdotes seculares. Los primeros dominicos llegaron a la India en 1503. Pero no pod?a a?n hablarse de una labor misional propiamente dicha, sobre todo en el interior. De mayor trascendencia fue la llegada de san Francisco Javier, que en el a?o 1542 desembarc? en Goa tras un viaje de trece meses. Javier era de origen navarro y figuraba, junto con san Ignacio de Loyola, entre los fundadores de la Compa??a de Jes?s.

Evangeliz? personalmente al sur de Goa, en la costa de los Pescadores y en Travancor, pas? luego a Ceil?n y en 1545 se traslad? m?s a Oriente. Su cuartel general sigui? siendo Goa, aunque s?lo volvi? a estar all? de paso. Muri? en 1552 en la isla de Sanch?n, ante la costa meridional china, a?n no cumplidos los cuarenta y siete a?os. La figura de Javier adquiri? caracteres casi m?ticos, primero entre los navegantes del Extremo Oriente que lo hab?an conocido personal-mente, y luego tambi?n en Europa. Se contaban de ?l prodigios inauditos, se le atribu?a el don de lenguas, resurrecciones de muertos y conversiones de cientos de miles de paganos. Nada de esto se encuentra en los relatos que tanto ?l como sus compa?eros enviaban regularmente a Europa.

La trascendencia de Javier no radica en sus supuestas conversiones en masa, sino en la organizaci?n de la obra misional. Como hab?a hecho en su tiempo san Pablo, Javier se dedic? a tantear el terreno, ensayar m?todos y crear peque?os centros, cuyo posterior desarrollo encomend? a los colaboradores que a su lado se hab?an instruido. Si despu?s de su muerte no faltaron los misioneros dispuestos a proseguir su labor, fue gracias a sus cartas, que pronto se difundieron por Europa entera y levantaron un indescriptible entusiasmo por las misiones. Ah? estriba, en segundo lugar, la importancia de este hombre extraordinario.

Sin embargo, los resultados no correspondieron a las esperanzas. No se consigui? sentar firmemente el pie en ninguna parte, fuera de la peque?a ?rea de influencia portuguesa. Goa, que hab?a recibido un obispo en 1533, fue elevada a arzobispado en 1558, con Cochin como sufrag?nea. En 1606 se le a?adi? el obispado de Mylapore, junto a Madr?s, en la costa oriental, donde se veneraba el sepulcro del ap?stol Tom?s. Los cristianos llamados de Santo Tom?s, en la costa occidental, unas comunidades de rito siro?nestoriano, cuyo origen es muy obscuro aunque es seguro que se remonta a un pasado muy remoto, se unieron en parte a la Iglesia cat?lica en 1599 y recibieron un obispado propio, el de Cranganore.

Junto al mal ejemplo de los europeos, que en la India como en todos los pa?ses ultramarinos constitu?a un gran estorbo para la cristianizaci?n, el obst?culo que principalmente se opon?a al ?xito de las misiones entre los ind?genas de la India, era el aspecto ex?tico de los misioneros. A los salvajes de Am?rica, incluso a los semicivilizados aztecas, los espa?oles con sus caballos y armas de fuego les hab?an hecho la impresi?n de dioses; a los cultos y autosuficientes hind?es, los portugueses con sus misioneros les parec?an una plebe descastada.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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