Lunes, 18 de octubre de 2010

LAS MISIONES DE LA IGLESIA EN EL MUNDO

La extensi?n de la Iglesia por todo el orbe de la tierra, que hoy vemos llegar a su t?rmino, se ha producido de un modo aparentemente irregular, casi dir?amos a empellones. Pero en realidad, no obedece al azar, sino a unas leyes propias, internas y externas. El marco exterior lo forma el horizonte geogr?fico del mundo conocido, que no ha cesado de ampliarse y que hasta el siglo XIX no ha llegado a comprender la tierra entera. El factor interno es, por as? decir la fuerza de tensi?n que llena la Iglesia desde los d?as de los ap?stoles y que, cada vez que un nuevo pa?s entra en el campo visual de la humanidad, la empuja y capacita para penetrar en ?l.

La civilizaci?n humana naci? en la cuenca oriental del Mediterr?neo: Mesopotamia, Egipto, Grecia. Al venir al mundo el cristianismo, el centro de gravedad de la cultura segu?a estando en este ?mbito, pero se hab?a producido ya un desplazamiento hacia occidente, y aqu?lla abarcaba ya el Mediterr?neo entero. Cuando en el siglo VII apareci? el Islam con una cultura nueva, aunque inferior, y ocup? los antiguos territorios del Oriente, al tiempo que trazaba una frontera a lo largo de todo el Mediterr?neo, la antigua cultura, ahora ya cristiana, pas? a ser exclusivamente europea y occidental.

Durante largo tiempo pudo parecer como si la Iglesia hubiera de quedar confinada a Europa. Pero su tensi?n interna no hab?a disminuido. Apenas hab?a acabado de ocupar todo el espacio europeo, cuando el impulso expansionista descargaba ya en las cruzadas. El movimiento empez?, al estilo medieval, como una guerra de religi?n llevada a cabo con las armas, pero las ?rdenes mendicantes lo transformaron pronto en una empresa de propagaci?n de la fe por medio de la predicaci?n; y aunque al principio la empresa se limit? a tanteos y conatos sin ?xito duradero, el hecho es que los franciscanos no s?lo sostuvieron sus puestos en Tierra Santa bajo dominio turco, sino que a principios del siglo XIV penetraron profundamente en el Asia central hasta China.

La idea de las cruzadas, o sea, la conquista de nuevas tierras para la cristiandad con medios militares y pol?ticos, pervivi? en la Pen?nsula ib?rica, donde animaba la Reconquista, y una vez terminada ?sta, suministr? el impulso para la ?Conquista? en la era de los descubrimientos. A la zaga de los conquistadores iban los ap?stoles, que bajo la protecci?n de la potencia colonial espa?ola y portuguesa desarrollaban su obra de evangelizaci?n en las nuevas tierras sometidas. As? fue como en el siglo XVI salt? hecho a?icos el cerco que reclu?a a la Iglesia en Europa, y la mayor parte de Am?rica fue ganada para la catolicidad.

Pero en la Edad Moderna hab?a cambiado la relaci?n de la Iglesia con el poder secular. En la monarqu?a espa?ola fue donde subsisti? m?s largo tiempo la idea del pr?ncipe cristiano que empe?a todo su poder para el engrandecimiento del reino de Dios. En los dem?s pa?ses el pr?ncipe cristiano fue substituido por el Estado, atento s?lo a sus intereses privativos, por lo que la Iglesia tuvo que procurar desprenderse de ?l para atender a su propio ministerio pastoral.

Es caracter?stico que justamente en el siglo XVI apareciera un nuevo nombre para designar la propagaci?n de la fe: ?misi?n?. El t?rmino procede del vocabulario de san Ignacio de Loyola, que puso a sus compa?eros de orden a disposici?n del papa para cualquier clase de ?misi?n? que quisiera confiarles, haci?ndoles confirmar su disposici?n a ello por medio de un especial voto de obediencia. Ahora bien, las ?misiones? que m?s saltaban a la vista eran las relativas a los remotos pa?ses paganos, y as? fue como se estableci? el h?bito de entender por ?misi?n? el env?o de un sacerdote a tierra de infieles, y finalmente la propia obra de convertir a ?stos.

En el uso de esta palabra se encierra un profundo sentido hist?rico: no es ya el conquistador cristiano que invita la Iglesia a seguirle, sino que la Iglesia, el papa, env?a sus mensajeros siempre que se le abren nuevas posibilidades. S?lo as? se realizaron los presupuestos necesarios para que todos los pueblos cat?licos pudieran intervenir en la obra de la difusi?n de la fe.

La inconsciente fuerza de expansi?n que nunca hab?a faltado en la Iglesia, se convirti? en una voluntad consciente de misi?n, y no s?lo de las autoridades sino tambi?n de los individuos, aunque esta ?ltima fase no fue alcanzada hasta el siglo XIX. Pues aunque hac?a tiempo que la Iglesia hab?a rebasado los confines de Europa, extendi?ndose sobre todo en Am?rica, quedaba a?n sin hacer la mayor parte de la tarea, aun en Am?rica, y casi podr?a decirse que fue la voluntad de misi?n del siglo XIX lo que ha hecho de la Iglesia cat?lica una aut?ntica Iglesia universal.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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