LA IGLESIA Y LOS PELIGROS ACTUALES FRENTE A ELLA
Justamente el siglo XX ha presenciado en algunos países movimientos de separación de la Iglesia, como en Checoslovaquia después de 1918 y en Alemania después de 1933. Verdad es que tales agitaciones nunca obtuvieron el resultado esperado o temido, pero no dejan por ello de provocar pérdidas dolorosas. En algunos países son muy numerosas las conversiones, como en Norteamérica (de cincuenta mil a setenta mil anuales) y en Inglaterra (unas diez mil por año), pero frente a ellas están las grandes perdidas que todos los años se sufren por efecto de los matrimonios mixtos.
No nos engañemos: el incremento general de la humanidad procede a un ritmo más rápido que el crecimiento numérico de la Iglesia. No es ésta una razón para entregarse a consideraciones pesimistas, pero sí constituye una advertencia a la Iglesia, para que no se duerma sobre sus laureles.
Uno de los síntomas más inquietantes es quizá la disminución de vocaciones religiosas, sobre todo femeninas, que después de la segunda guerra mundial se advierte en algunos países. Esta mengua se hace notar sobre todo en Alemania. Austria, Bélgica y Francia, o sea, en algunas de las naciones más duramente afectadas por la guerra. La causa del fenómeno no puede ser la guerra, sin embargo. La historia demuestra, por el contrario, que después de las guerras las vocaciones más bien tienden a aumentar.
Las causas deben ser más hondas, deben radicar en un desplazamiento de acento efectuado por una parte por los escritores católicos y hasta por los propios pastores de almas. Los obispos franceses, en una circular al clero escrita en 1949, han prevenido contra la excesiva propaganda en favor del ideal del matrimonio cristiano si ésta ha de ir en detrimento del superior ideal de la virginidad, basado en el Evangelio; advirtiendo que no es pertinente apartar a las muchachas del convento porque se espere que puedan ser más útiles en la parroquia o en la Acción Católica.
Fdo. Cristobal Aguilar.
