Mi?rcoles, 13 de octubre de 2010

LAS PAR?BOLAS DE JES?S - LA VIUDA Y EL JUEZ INICUO

Para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer, les propuso una paranoia: "En una ciudad hab?a un juez que ni tem?a a Dios ni respetaba a los nombres. En aquella misma ciudad hab?a una viuda que acudiendo a ?l le dijo: Hazme justicia contra mi adversario. Durante mucho tiempo no quiso, pero despu?s se dijo a s? mismo: Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, dado que esta viuda no me deja en paz, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme... ? (Lc 18,1-8).


En las palabras introductorias de la par?bola se nos anticipa una ense?anza que constituye el mensaje de la par?bola. Dice al comienzo: Para explicar a los disc?pulos c?mo ten?an que orar siempre sin desanimarse, les cont? esta par?bola.
Perseverancia insistente en la oraci?n. Nuestra oraci?n debe ser perseverante ante los aparentes silencios de Dios o ante las graves dificultades que puedan surgir. Como las ten?a la viuda que presentaba su demanda de justicia ante un juez injusto y depravado. Las viudas y los ni?os son los exponentes de la debilidad y el m?ximo desvalimiento. Esta pobre viuda no tiene en sus manos otro recurso que el de insistir ante el juez hasta cansarle. El juez, perverso e injusto, que ?ni teme a Dios ni respeta a los nombres?, se dijo: Voy a hacer justicia a esta mujer para que no venga continuamente a importunarme...
As? debe ser nuestra oraci?n ante Dios: orar d?a y noche, orar siempre ?sin intermisi?n?, como ense?a el Ap?stol.
Dios es juez justo y misericordioso. La par?bola no termina su ense?anza diciendo que hay que ser perseverantes en la oraci?n. En esta par?bola Dios, justo juez misericordioso, es comparado con el juez injusto, no en la injusticia naturalmente, sino en que todos los que acudan a El terminar?n por conseguir de su bondad todo lo que pidan. Si la perseverancia de una mujer y el ego?smo de un juez injusto bastaron para nacer justicia a la viuda, ?cu?nto m?s y mejor Dios conceder? a sus hijos lo que le piden!
La oraci?n humilde del publicano y la perseverante petici?n de esta viuda son modelos de oraci?n para nosotros, pues con su forma de orar atraen todos los dones y la salvaci?n de Dios.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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