LOS MILAGROS DE JESÚS V - LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO
Había caído enfermo un cierto Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta... "Lázaro ha muerto. Voy a despertarlo..."» (Jn 11,1-44).
Este milagro de la resurrección de Lázaro sólo se encuentra en Juan. Está narrado con todo detalle.
Betania era un pueblo distante tres kilómetros de Jerusalén propio para retirarse a descansar del trabajo de la gran ciudad. Hoy, conocido como Azariet (del árabe Lázaro), es un villorrio de unas cuarenta casas de agricultores pobres.
Lázaro, probablemente, era un fariseo que aceptaba a Jesús como otros fariseos notables: Nicodemo y José de Arimatea. Tenía dos hermanas: Marta, hacendosa e inquieta; y María, ensimismada a los pies de Jesús.
Milagro excepcional. Se trata de resucitar a un muerto de hace cuatro días y que ya «hiede». Se hace ante una muchedumbre de gente que venía a dar el pésame durante los siete días que duraban los duelos judíos.
Diálogo. Precioso el diálogo de Jesús y sus apóstoles antes de ponerse en camino, y precioso también el diálogo de Marta y Jesús en el tema de fondo.
Lloró Jesús. Allí expresó Jesús su amistad y su profunda humanidad: «Mirad cómo lo quería», decían los judíos.
«Quitad la piedra», dijo Jesús. Es necesario ablandar nuestro corazón endurecido y muerto por el pecado para que actúe la vida de Jesús en nosotros.
La vida. El concepto de vida en Juan tiene similar valor al del reino de Dios en los Sinópticos. Juan habla 21 veces de «vida» y 15 de «vida eterna». Así, antes de la encarnación, «en él estaba la vida»; «yo soy el camino, la verdad y la vida»; «sus palabras son espíritu y vida», etc.
Creer es entrar en la vida. «Muchos de los judíos... creyeron en él; pero algunos se fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Y desde aquel día tomaron la resolución de matarle» (Jn 11,45-54).
Esta ceguera es lo que nace llorar a Jesús ante la ciudad de Jerusalén: «Al ver la ciudad lloró sobre ella». Jesús se encuentra maniatado ante la ceguera del que no quiere ver.
Acércate siempre al que es la resurrección y la vida.
Fdo. Cristobal Aguilar.
