Lunes, 04 de octubre de 2010

LA CATEDRAL DE LE?N

Originariamente, bajo la actual ubicaci?n de la catedral, la Legio VII Gemina hab?a construido termas y otros edificios p?blicos. Recientemente se han descubierto algunos de estos restos romanos, junto a la fachada sur. Con la reconquista cristiana, son convertidos en palacio real. En el a?o 916 el rey Ordo?o II, que hac?a pocos meses hab?a ocupado el trono de Le?n, venci? a los ?rabes en la batalla de San Esteban de Gormaz. Como se?al de agradecimiento a Dios por la victoria, cedi? su palacio para construir la catedral. Bajo el episcopado de Fruminio II, es transformado el edificio en lugar sagrado.

En la catedral se encuentra el sepulcro de Ordo?o II de Le?n, fallecido en el a?o 924. El templo estaba custodiado y regido por monjes de la orden de San Benito, y es muy probable que su estructura fuera muy similar a la de tantos otros existentes durante la mozarab?a leonesa.

Fachada de la Catedral de Le?n.jpg

Nos hablan las cr?nicas del paso de Almanzor por estas tierras a finales del siglo X, devastando la ciudad y destruyendo sus templos. No obstante, parece que los da?os ocasionados a la f?brica de la catedral debieron de ser inmediatamente reparados, ya que el a?o 999 era coronado en ella, en un acontecimiento lleno de esplendor, el rey Alfonso V. Tras una sucesi?n de revueltas pol?ticas y de duras empresas b?licas, hacia el 1067 el estado de la Catedral era de suma pobreza. Ello conmover?a al rey Fernando I de Le?n, quien, despu?s de trasladar los restos de San Isidoro a Le?n, ?se volc? en favores a la misma?. Con este rey se inici? una ?poca pac?fica, cosechando grandes triunfos en la expansi?n del reino cristiano. Era el momento del florecimiento del rom?nico isidoriano.

Con la ayuda de la princesa do?a Urraca, hermana del rey, se inicia la construcci?n de una segunda catedral, acorde con las aspiraciones de la cristiandad rom?nica, y dentro de su estilo arquitect?nico. Ocupaba la sede episcopal Pelayo II. Aunque inicialmente rom?nica, su estilo era fundamentalmente g?tico, construida en ladrillo y mamposter?a, con tres naves rematadas en ?bsides semicirculares, dedicado el central a santa Mar?a, como en la iglesia anterior. Aunque toda ella estuviese ejecutada dentro de las corrientes internacionales, contemplando lo que ha pervivido de su estatutaria, podemos averiguar que ten?a su car?cter aut?ctono, utiliz?ndose a?n el arco de herradura, al menos como forma decorativa. Fue consagrada el 10 de noviembre de 1073. Es de suponer que en ella trabajasen los mismos canteros que estaban construyendo la Bas?lica de San Isidoro de Le?n.

Esta catedral se mantuvo en pie hasta finales del siglo siguiente. Cuando accede al trono el ?ltimo rey de Le?n, Alfonso IX, se asiste en la ciudad y en el reino a un importante cambio social, de creatividad art?stica y desarrollo cultural.

La construcci?n de la tercera catedral se inicia hacia 1205 y su estructura fundamental se finaliza en 1301, aunque la torre sur no se termina de construir hasta el siglo XV. Gran parte del solar se asienta sobre restos romanos, hipocaustos del siglo II, lo que dificult? la buena cimentaci?n de los pilares. La acumulaci?n de humedades y la filtraci?n de aguas ocasion? graves inconvenientes a los maestros. Por otra parte, la mayor?a de los sillares de la catedral son de piedra de mediocre calidad, de tipo calizo, con escasa resistencia ante los agentes atmosf?ricos. Adem?s, la sutilidad de su estilo es un desaf?o a la materia; los numerosos soportes son sumamente fr?giles, las l?neas se reducen a una depuraci?n total, de modo que varios arquitectos de la ?poca pusieron en duda que tal proyecto pudiera mantenerse en pie.


Interior de la Catedral de Le?n.

?stas han sido algunas de las razones m?s importantes por las que, ya desde finales del siglo XIV, comenzaron a verse fallos en su arquitectura. En aquella ?poca se resinti? al hastial sur, por haberse desequilibrado los pilares torales. Hubo que construir la "silla de la reina", obra del maestro Jusqu?n. El a?o 1631 se derrumbaron parte de las b?vedas de la nave central. El cabildo recurri? a Juan de Naveda, arquitecto de Felipe IV de Espa?a, quien cubri? el crucero con una gran c?pula, rompiendo los contrarrestos del sistema g?tico, tan distintos de los del barroco. Tanto el hastial como las capillas del sur volvieron a estar en peligro. Aqu?l tuvo que ser reedificado en el a?o 1694. Quiso poner remedio a estos desastres Joaqu?n de Churriguera levantando cuatro grandes pin?culos sobre los pilares del crucero, a principios del siglo XVIII, pero las consecuencias de esta intervenci?n ser?an nefastas.

Por Le?n fueron desfilando grandes arquitectos, como Giacomo de Pav?a, mientras los males segu?an agrav?ndose. El terremoto de Lisboa del a?o 1755 conmovi? a todo el edificio, afectando de manera especial a los maineles y a las vidrieras. El a?o 1830 aumentaron los desprendimientos de piedras en el hastial sur y, para salvarlo, S?nchez Pertejo reforz? los contrafuertes de toda la fachada.


El cabildo temi? un desenlace fatal, cuando el a?o 1857 comenzaron nuevamente a caer piedras de las b?vedas. Intervino entonces la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y el gobierno encarg? las obras a Mat?as Lavi?a. ?ste se dispuso a desmontar la media naranja y los cuatro pin?culos que la flanqueaban, pero el peligro de un total hundimiento se hac?a m?s inminente. A su muerte se responsabiliz? de las obras Hern?ndez Callejo, quien pretend?a seguir desmontando el edificio, cuando fue cesado en el cargo. Con los proyectos de Lavi?a, continu? la restauraci?n Juan Madrazo el a?o 1869. ?ste era un gran medievalista, buen conocedor del g?tico franc?s. Modific? notablemente la disposici?n de las b?vedas, volvi? a rehacer desde la arcada el hastial del sur y planific? todo el templo tal y como lo encontramos hoy. A Juan Madrazo le sucedi? en el cargo Demetrio de los R?os el a?o 1880. Purista, como el anterior, continu? dando a la catedral el aspecto primitivo, seg?n su pensamiento racionalista, y desmont? el hastial occidental, que hab?a sido hecho por Juan L?pez de Rojas y Juan de Badajoz el Mozo, en el siglo XVI. A su muerte fue nombrado arquitecto de la catedral Juan Bautista L?zaro, que concluy? los trabajos de restauraci?n arquitect?nica en la mayor parte del edificio, y el a?o 1895 emprendi? la ardua tarea de recomponer las vidrieras. Estas llevaban varios a?os desmontadas y almacenadas, con grave deterioro. Fue ayudado por su colaborador, Juan Cris?stomo Torbado.


El 27 de mayo de 1966 un incendio arras? toda la techumbre de las naves altas.

En las ?ltimas d?cadas se est? trabajando con gran intensidad en el refuerzo de las estructuras y suelos y el tratamiento de la piedra con las m?s novedosas t?cnicas, en un esfuerzo por conservar para la Humanidad esta maravilla arquitect?nica.

La leyenda del topo:

Sobre la puerta de San Juan, por el interior, cuelga un pellejo, a modo de quilla, que la tradici?n leonesa ha identificado siempre como un "topo maligno". Seg?n cuenta la leyenda, el topo destrozaba lo construido a lo largo del d?a durante la noche en los primeros momentos de la magna obra del templo. Impacient?ndose los leoneses porque la obra de la prometida Catedral no avanzaba, decidieron acabar con aquel ser maligno que no dejaba avanzar los trabajos: algunos de ellos lo esperaron durante la noche y acabaron con ?l a garrotazos. En recuerdo de aquel acontecimiento y en agradecimiento a la Virgen Mar?a, titular del templo, la piel del animal fue colgada en el interior de la Catedral, sobre la citada puerta, en la fachada Oeste.


Fachada Sur de la Catedral de Le?n.

La realidad que esconde la leyenda es que las obras de la Catedral de Le?n se encontraron con numerosos problemas de cimentaci?n, sobre un terreno muy inestable que, ya por entonces, hab?a acogido muchas y diversas construcciones. A ello se un?a la hoy conocida mediocre calidad de la piedra empleada, tra?da de la localidad de Bo?ar, en la monta?a leonesa. Por su parte, lo que hoy podemos contemplar en la penumbra sobre la ya mencionada puerta del templo catedralicio se demostr? durante los a?os 90 ser en realidad un caparaz?n de tortuga la?d, cuyo origen a?n es incierto, aunque se presupone que se tratar?a de la ofrenda realizada por alg?n hombre de poder a la Catedral, insert?ndose tal elemento en la antigua tradici?n (clave en la constituci?n de numerosos museos) del coleccionismo de Antig?edades y rarezas.

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Fuente: Wikipedia.

TRanscrito: Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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