MILAGROS DE JESÚS - LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES Y LOS PECES
El milagro de la multiplicación de los panes está en los cuatro evangelistas.
El número de cinco panes y dos peces (5 + 2 = 7) significa la plenitud del don de Dios. Y las «doce canastas» de sobras está significado la superabundancia de los dones de Dios. El número 1.000 representa simbólicamente una gran muchedumbre.
Los apóstoles, acomodando a las gentes, repartiendo el pan y recogiendo las sobras, hacen referencia a la Iglesia, dispensadora del pan de los pobres y del pan de la Palabra y la Eucaristía. Jesús une la palabra y el pan. La Iglesia, si quiere ser riel a Cristo, ha de unir a la palabra el pan de la caridad. Si yo digo: «tengo hambre», es un hecho tísico. Si mi prójimo dice: «tengo hambre», es un hecho físico para el hermano y moral para mí. Los pastores de la Iglesia han de dar ese pan (el que mata el hambre del cuerpo, y el pan de la palabra y la Eucaristía, que sacia el hambre más existencial del hombre).
En este milagro de la multiplicación de los panes se ven como diseñadas las tareas pastorales de la Iglesia: predicar la palabra, repartir el pan eucarístico y servir el pan a los pobres.
El fondo profundo de este milagro es que, aunque fuera un hecho verdaderamente espectacular, no fue más que un leve signo de una dulcísima y profunda realidad: Dios se da a sí mismo en alimento con infinito amor para consuelo y vida de los hombres. «Yo soy el pan vivo —dice Jesús— bajado del cielo» (Jn 6,51).
Pero la multitud que sigue a Jesús, le escucha y come su pan, hoy como ayer, por desgracia, no se convierte ni adapta su vida a las enseñanzas de Jesús. Así el Señor les llega a decir: «Me buscáis... porque habéis comido pan y os habéis saciado» (Jn 6,27). ¿No sigue sucediendo esto mismo hoy en la Iglesia?
¡Cante y cuente mi lengua las maravillas del cuerpo y sangre de Cristo!
Fdo. Cristobal AGuilar.
