LAS PERSECUCIONES DE LA IGLESIA EN EL PASADO SIGLO
Las matanzas masivas de armenios perpetradas a finales del siglo XIX se reanudaron en 1908 y culminaron en 1915-1918. De una población de dos millones, se exterminó un tercio y fue deportado otro tercio, que en gran parte murió por hambre y privaciones de todo orden.
A esta persecución cruenta sufrida por las comunidades de fieles de una de las más antiguas iglesias cristianas, siguió al poco tiempo la que, con diversas y variadas alternativas, se desencadenó (después de la revolución de noviembre de 1917) en la región nacida URSS, donde la iglesia ortodoxa rusa fue implacablemente diezmada y en grado, si cabe mayor, sufrió idéntico destino la iglesia de Ucrania, cuna del cristianismo en los países eslavos.
En México, adquirió caracteres de creciente violencia la persecución de los católicos, iniciada bajo el mandato presidencial de Carranza (19151920) que culminó en múltiples atentados y expoliaciones bajo la presidencia de Plutarco Elias Calles (1924-1928), sin alcanzar una pacificación definitiva hasta 1934, al institucionalizarse el partido de la revolución (PNR).
En España, proclamada la república en 1931, se inició un agitado período parlamentario con disturbios y atentados callejeros, que desembocaron en un pronunciamiento militar y una cruenta guerra civil (1936-1939), cuyo balance arrojó una ingente cifra de víctimas por ambos bandos, con graves daños para la Iglesia.
Desgraciadamente el clima de violencia y los enfrentamientos en el orden social, no menos que el religioso, no cesan de producir víctimas en el continente americano.
Fdo. Cristobal Aguilar.
