LAS CURACIONES DE JESÚS IV - LA CURACIÓN DEL PARALÍTICO DE LA PISCINA
Jesús subió a Jerusalén... Junto a la Puerta de los Rebaños hay una
piscina llamada en hebreo Betesda. En los pórticos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, paralíticos... Jesús dijo a un paralítico: "¿Quieres
curarte? . Respondió: "No tengo a nadie que me meta en la piscina...".
Jesús le dice: "Levántate, toma tu camilla y echa a andar..." (Jn
5,1-18).
Jesús fue a Jerusalén. Se acercó a la piscina de Betesda (en arameo «casa de la la misericordia »), que estaba situada en un barrio o arrabal de la ciudad, a unos cien metros del templo, por fuera de las murallas de Jerusalén. Los arqueólogos —según el rollo de cobre del Qumrán— la descubrieron en 1932. Había una especie de aguas termales que en determinado tiempo borbollarían y se removían. Estaban vinculadas a un santuario pagano... Esto se prestaba a muchas supersticiones sobre los electos mágico-curativos del agua. Alrededor de la piscina habían levantado un gran edificio en forma de cuadrilátero de 120 x 60 metros. Lo cierto es que había allí muchos enfermos. Jesús acudió a ella y, sin pararse a dar explicaciones sobre la superstición, se fijó en un enfermo paralítico desde hacía 38 años, y le preguntó sin más: «¿Quieres curarte?». Lógicamente, contestó que sí. Entones Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar»; Jesús no ha exigido una fe previa en él. El paralítico ni siquiera le conocía. Unas veces Jesús exige la fe para obrar el milagro y otras veces hace el milagro para provocar la fe en él.
Jesús hace el milagro para provocar la fe o en razón de preparar los corazones para escuchar la palabra. De hecho Jesús hizo sonados milagros antes de importantes discursos. Los milagros manifiestan la gloria y el poder del Señor y su divinidad.
Hay una dura porfía con los fariseos que buscan matar a Jesús, según se ve en la narración... Los Fariseos se endurecen y se afianzan en la idea de quitar a Jesús de en medio. ¡Hay ciegos que no quieren ver!...
¿No estará Jesús proponiéndose como el «agua viva» en contraposición a la ineficacia de aquellas aguas de la piscina de Betesda?
Jesús, como buen samaritano, es el nuevo Moisés que viene a llevar al pueblo «paralítico» a la tierra prometida.
Fdo. Cristobal Aguilar.
