Jueves, 23 de septiembre de 2010

LA IGLESIA Y LAS ASOCIACIONES EN EL XIX

Las asociaciones religiosas tienen un origen muy antiguo, como que se remontan a las ?rdenes terceras del siglo XIII y a las hermandades de los ?ltimos tiempos medievales. Pero la forma que actualmente presentan, no la recibieron hasta el siglo pasado. El ingente aumento demogr?fico y la correspondiente multiplicaci?n de las tareas pastorales, de una parte, y la expoliaci?n de la Iglesia por efecto de las secularizaciones, de otra, trajeron consigo la necesidad de agenciarse recursos pecuniarios por medio de colectas privadas. As? es como surgieron las innumerables asociaciones para sostener todas las ramas de la cura de almas, y en primer t?rmino la de las misiones.

La asociaci?n misional de Lyon, fundada en 1822 por Paulina Jaricot, constituy? durante todo el siglo XIX la base econ?mica de las misiones. Desde 1922 su organismo directivo radica en Roma. Se le adhirieron luego la asociaci?n de San Francisco Xavier (Aquisgr?n, 1841), la de la Infancia de Jes?s, fundada en Par?s en 1843, muy difundida m?s tarde entre los ni?os alemanes, la asociaci?n misionera de mujeres y doncellas alemanas (1893), la asociaci?n de San Pedro Claver, para las misiones del ?frica (1894) y una gran cantidad de sociedades en todos los pa?ses que con sus aportaciones sostienen sus propias misiones o instituciones misionales. La recaudaci?n total de limosnas para las misiones, compuesta en general de aportaciones individuales muy peque?as, fue calculada en 1913 entre diecis?is y veinte millones de marcos.

Asociaciones destinadas a recaudar fondos para fines especiales fueron en Alemania la asociaci?n de San Carlos Borromeo, fundada en Bonn en 1845 para la difusi?n de la buena prensa, la asociaci?n de San Bonifacio (Paderborn, 1849), para la cura de almas en la di?spora, la de San Rafael, para emigrantes (1871), la asociaci?n G?rres, para el fomento de la ciencia cat?lica y apoyo a los cient?ficos cat?licos (1876).

Naturalmente que tales sociedades no se limitan a ser empresas financieras, sino que al propio tiempo fomentan en sus miembros el inter?s por las grandes tareas de la Iglesia y les da ocasi?n de poner en pr?ctica sus convicciones cristianas. Tal es el caso, de un modo especial, de las numerosas asociaciones ben?ficas, en las que la colaboraci?n de los miembros es m?s importante que sus aportaciones monetarias. Ejemplares son, en este sentido, las Conferencias de san Vicente de Pa?l, fundadas en.

Par?s por Federico Ozanam en 1833, y difundidas luego por todo el orbe cat?lico. Las asociaciones e institutos ben?ficos constituyeron las m?s de las veces ligas o federaciones diocesanas. Para toda Alemania se cre? el Caritasverband, con sede en Friburgo (Lorenz Werthmann, 1897). La Iglesia defiende su derecho a ejercer la beneficencia incluso contra la tendencia del Estado moderno a absorber todas las actividades asistenciales. Pero la Iglesia ejercita la caridad porque es esencial al cristianismo la pr?ctica del amor al pr?jimo, no por fines de propaganda y mucho menos por temor a perder adeptos o para evitar movimientos subversivos.

Los congresos cat?licos que anualmente se celebran en Alemania, se remontan a una asociaci?n fundada en 1848 por Franz Adam Lenning en Maguncia. Tales congresos, que han sido imitados en muchos pa?ses, han contribuido en gran manera a fortalecer entre los fieles los sentimientos de comunidad y solidaridad.

Las primeras asociaciones de estudiantes cat?licos nacieron en Alemania en las universidades de Bonn (Bavaria, 1844), Breslau (Winfridia, 1849) y Munich (Renania, 1851). Las tres grandes federaciones (CV, KV y UV) en 1913 reun?an ciento cincuenta y dos asociaciones con seis mil novecientos cinco estudiantes. Prescindiendo de algunas facetas menos luminosas, estas asociaciones sirvieron para contrarrestar la atm?sfera generalmente incr?dula que prevalec?a en las escuelas superiores, reforzando el sentimiento cat?lico del honor, que a menudo tanto deja que desear entre las clases intelectuales. Una prueba de la importancia que consiguieron, es que fueron imitadas con ?xito en muchos pa?ses no alemanes.

Para la cristianizaci?n de la clase obrera fueron muy eficaces las asociaciones de trabajadores fundadas en 1849 por el cl?rigo de Colonia Adolf Kolping. En el a?o 1905 agrupaban setenta y dos mil obreros y manten?an m?s de trescientos cuarenta y siete albergues.

Cada pa?s tiene sus asociaciones y sus tipos propios de organizaci?n. En Norteam?rica en cada parroquia hay la Holy Name Society para varones. Las mujeres pertenecen a la Sodality of our Lady o a la Congregation of Mary, la juventud estudiante a la congregaci?n (Sodality) mariana o a la Students Mission Crusade. Una organizaci?n muy eficaz es la de los caballeros de Col?n (KC), imitada de las logias mas?nicas, incluso con sus ceremonias secretas y ritos de iniciaci?n, aunque por lo dem?s no teme la publicidad, ni mucho menos.

Organizaciones especiales son, entre otras, la National Catholic Rural Life, extendida sobre todo en el Middle-west, para apoyar la labor pastoral en el campo, que resulta muy dif?cil en Estados Unidos; las Labour Schools, escuelas nocturnas para trabajadores, los Catholic Workers Groups. Las escuelas, especialmente en los grandes Colleges y universidades cat?licas, disponen casi todas ellas de su propia organizaci?n de supporters. El norteamericano siente menos que el alem?n la necesidad de agrupar todas las organizaciones en secretariados generales y organismos superiores. Existe, sin embargo, en Washington la National Catholic Welfare Conference (NCWC) para atender a los asuntos generales de organizaci?n.

En Francia abundan mucho las asociaciones cat?licas (oeuvres), aparte de que algunas de las organizaciones extendidas hoy por todo el mundo, como las conferencias de san Vicente de Pa?l y las grandes asociaciones misionales, tuvieron su origen en Francia.

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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