LAS CURACIONES DE JESUS (SEGUNDA PARTE) - CURACIÓN DE UN LEPROSO
Se le acerca un leproso y le suplica de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme . Compadecido de él, extendió su mano, le tocó y le dijo: "Quiero , queda limpio". Y al instante le desapareció la lepra y quedó limpio» (Mc 1,40-41).
La lepra es una enfermedad de la piel, incurable en tiempo de Cristo. « El leproso manchado de lepra llevará rasgadas sus vestiduras, desnuda la cabeza, cubrirá su barba e irá clamando: "¡Impuro, impuro!", todo el tiempo que le dure la lepra será inmundo. Es impuro y habitará solo. Tendrá su morada fuera del campamento...» (Lev 13,45-59). Debía vivir solo, en alguna chabola fuera de los poblados, y gritar «impuro» si se acercaba a la sociedad, por ejemplo, para pedir limosna. Si alguien le tocaba, quedaba impuro también. El leproso arrastraba la doble maldición: la de ser maldito de Yavé, puesto que Dios le castigaba por alguno de sus pecados, y la de la sociedad que lo arrinconaba, no dejándolo vivir en sociedad. Maldito de la ley, maldito de Yavé, maldito de la sociedad..., vivía la inmensa tristeza de su inmenso rechazo y soledad. Eran verdaderos muertos vivientes. A los judíos les causaba asco espiritual y repugnancia. A Cristo le inspiraba compasión.
Jesús, lleno de misericordia y compasión, se acercó al leproso. Este, lamentando su inmenso mal, se arrodilló ante Jesús y le suplicó con amor y humildad: «Si quieres, puedes limpiarme». Ante aquella miseria, enternecido, Jesús lo tocó (quiso nacerse uno con él al quedar impuro como él según la ley judía). Mas no se quedó sólo en añoranzas y sentimientos, sino que puso sus manos y su poder en acción. Dijo: «Quiero, queda limpio». Y dice el evangelio que al instante desapareció la lepra y quedó limpio.
Jesús transforma en vida y salvación todo lo que toca. Al tocar al leproso, está simbolizando que carga con el terrible peso del pecado de todos los hombres.
Los santos Padres siempre han visto la lepra como símbolo de la miseria terrible en que se encuentra el pecador. Jesús vio acumulados en el leproso y su lepra todos los pecados de los nombres. Por ello instituyó un sacramento para el perdón y purificación del pecado. ¿Recibes tú, agradecido, esta medicina saludable del sacramento de la reconciliación? .
Fdo. Cristobal AGuilar.
