Mi?rcoles, 22 de septiembre de 2010

LAS CURACIONES DE JESUS (SEGUNDA PARTE) - CURACI?N DE UN LEPROSO

Se le acerca un leproso y le suplica de rodillas: "Si quieres, puedes limpiarme . Compadecido de ?l, extendi? su mano, le toc? y le dijo: "Quiero , queda limpio". Y al instante le desapareci? la lepra y qued? limpio? (Mc 1,40-41).

La lepra es una enfermedad de la piel, incurable en tiempo de Cristo. ? El leproso manchado de lepra llevar? rasgadas sus vestiduras, desnuda la cabeza, cubrir? su barba e ir? clamando: "?Impuro, impuro!", todo el tiempo que le dure la lepra ser? inmundo. Es impuro y habitar? solo. Tendr? su morada fuera del campamento...? (Lev 13,45-59). Deb?a vivir solo, en alguna chabola fuera de los poblados, y gritar ?impuro? si se acercaba a la sociedad, por ejemplo, para pedir limosna. Si alguien le tocaba, quedaba impuro tambi?n. El leproso arrastraba la doble maldici?n: la de ser maldito de Yav?, puesto que Dios le castigaba por alguno de sus pecados, y la de la sociedad que lo arrinconaba, no dej?ndolo vivir en sociedad. Maldito de la ley, maldito de Yav?, maldito de la sociedad..., viv?a la inmensa tristeza de su inmenso rechazo y soledad. Eran verdaderos muertos vivientes. A los jud?os les causaba asco espiritual y repugnancia. A Cristo le inspiraba compasi?n.

Jes?s, lleno de misericordia y compasi?n, se acerc? al leproso. Este, lamentando su inmenso mal, se arrodill? ante Jes?s y le suplic? con amor y humildad: ?Si quieres, puedes limpiarme?. Ante aquella miseria, enternecido, Jes?s lo toc? (quiso nacerse uno con ?l al quedar impuro como ?l seg?n la ley jud?a). Mas no se qued? s?lo en a?oranzas y sentimientos, sino que puso sus manos y su poder en acci?n. Dijo: ?Quiero, queda limpio?. Y dice el evangelio que al instante desapareci? la lepra y qued? limpio.

Jes?s transforma en vida y salvaci?n todo lo que toca. Al tocar al leproso, est? simbolizando que carga con el terrible peso del pecado de todos los hombres.

Los santos Padres siempre han visto la lepra como s?mbolo de la miseria terrible en que se encuentra el pecador. Jes?s vio acumulados en el leproso y su lepra todos los pecados de los nombres. Por ello instituy? un sacramento para el perd?n y purificaci?n del pecado. ?Recibes t?, agradecido, esta medicina saludable del sacramento de la reconciliaci?n? .

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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