Mi?rcoles, 08 de septiembre de 2010

EL CAMBIO EN LA IGLESIA ALEMANA

Por la paz de Lun?ville de 1801, toda la margen izquierda del Rin hab?a pasado bajo la soberan?a de Francia. Ello supuso la extinci?n de los tres principados eclesi?sticos de Maguncia, Colonia y Tr?veris. A los pr?ncipes seculares se les prometi? indemnizarles de los territorios perdidos a costa de las posesiones de la Iglesia y de las ciudades imperiales.

Las negociaciones al respecto condujeron, en febrero de 1803, al acuerdo de Ratisbona, de un tenor mucho m?s radical que lo convenido en Lun?ville. Todos los principados y bienes eclesi?sticos del Imperio fueron repartidos entre los pr?ncipes seculares, los cuales se quedaban adem?s con m?s de doscientos conventos. Con ello los estados recib?an mucho m?s de lo que hab?an perdido en la orilla izquierda del Rin: Prusia recib?a cinco veces m?s, y Baviera siete veces.

Un c?lculo de las rentas que as? fueron substra?das a la Iglesia en Alemania arroja la cifra de veinti?n millones de guldas anuales, sin contar los bienes de conventos y monasterios. Fueron incontables los objetos de valor, obras de arte y sobre todo bibliotecas conventuales que de este modo se malbarataron, sin que apenas nadie opusiera resistencia. La secularizaci?n de 1803 fue un acontecimiento de consecuencias tan trascendentales como la confiscaci?n de los bienes eclesi?sticos en Francia del a?o 1789.

Los da?os inferidos a la Iglesia alemana son incalculables. Convengamos en que la condici?n de soberanos que pose?an los pr?ncipes eclesi?sticos alemanes y las riquezas de la Iglesia, que eran efectivamente muy grandes, no constitu?an un estado de cosas ideal: el clero alem?n, especialmente el alto, pecaba de excesivamente mundano.

Pero la manera de convertir? a los cl?rigos en aut?nticos curas de almas no consiste en desposeerlos de sus propiedades. La secularizaci?n supuso la destrucci?n de un sinf?n de instituciones ben?ficas y sobre todo de escuelas cat?licas, entre ellas dieciocho de rango universitario.

El resultado fue que hasta mediados del siglo XIX pudo notarse en los cat?licos alemanes un fuerte d?ficit cultural. Gracias a la secularizaci?n los protestantes adquirieron una preponderancia que no estaba en proporci?n con su importancia num?rica.

Entre los pr?ncipes que formaban la Federaci?n alemana, y luego el nuevo Imperio alem?n, s?lo quedaban dos cat?licos, los reyes de Baviera y de Sajonia. Millones de fieles, que hasta entonces hab?an estado bajo un gobierno cat?lico, pasaron por efecto de la secularizaci?n bajo soberan?a protestante; mucho menos numerosos, fueron los que sufrieron el cambio? inverso. A mayor abundamiento, la organizaci?n eclesi?stica qued? en gran parte deshecha, al menos temporalmente. Hasta 1814, de los obispados cat?licos s?lo cinco estaban provistos.

Lo peor fue, sin embargo, y no s?lo desde el punto de vista de la Iglesia, el devastador ejemplo que los estados dieron al cometer una violaci?n de derechos de tan gigantescas proporciones. No en la era del absolutismo real, sino en la de la revoluci?n los estados han aprendido a echar mano de la propiedad de sus s?bditos.

En este sentido, empieza con la Revoluci?n la era de la omnipotencia estatal, cuyas consecuencias tan gravemente pesan hoy sobre toda la humanidad. A partir de este momento, la lucha contra la omnipotencia del Estado y en favor de los derechos individuales se convierte en una de las principales tareas de la Iglesia.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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