LA PROVIDENCIA DIVINA CUIDA DE NOSOTROS
No andéis preocupados —nos dice Jesús— por vuestra vida pensando qué
comeréis, ni por vuestro cuerpo, pensando con qué os vestiréis. ¿No vale
más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Fijaos en
las aves... Observad los lirios... Buscad primero el reino de Dios y su
justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura (Mt 6,25-34; Le
12,22-32).
¿ Qué es la divina providencia ? Llamamos divina providencia
al cuidado amoroso y solícito que Dios tiene de todas las criaturas para
conducirlas a sus riñes propios por medio de disposiciones adecuadas, y
naciéndolo todo en orden a su perfección y a la mayor gloria de Dios.
El cuidado que Dios tiene de todas sus criaturas es inmediato y puntual.
Este mundo ha sido creado por el poder omnipotente de Dios. Pero en su
benevolencia el Señor permite y quiere que el nombre participe
libremente en el gobierno providente que Dios tiene de las cosas (Gen
1,26). Incluso le asocia a la redención de Cristo: «Completo en mi carne
lo que falta a los sufrimientos de Cristo» (Col 1,24), y nos nace
«colaboradores de Dios y de su reino» (Col 4,11).
Confianza absoluta del nombre en la providencia de Dios.
Porque Dios es bueno, es omnipotente e infinitamente sabio. Y como dice
san Pablo en esta afirmación que nos debe llenar de seguridad y de
consuelo: «En todas las cosas interviene Dios para bien de los que le
aman» (Rom 8,28).
Si Dios es bueno, ¿por qué existe el mal? Es un punto
importante que no tratamos aquí. Solamente diremos que el Verbo
encarnado es el único que proyecta una gran luz para esclarecer el
misterio del dolor. Y además Dios no permitiría el mal en el mundo si no
fuera lo suficiente poderoso como para sacar del sufrimiento y del mal
bienes mayores.
Vivamos sin agobios, trabajemos con diligencia y busquemos el reino de Dios por encima de todo.
Fdo. Cristobal Aguilar.
