Domingo, 05 de septiembre de 2010

EL CAMBIO ES CRISTO

Seis d?as despu?s (del primer anuncio de la pasi?n), toma Jes?s consigo a Pedro, Santiago y Juan y sube con ellos a un monte alto y apartado. Y se transfigur? delante de ellos... Se les aparecieron Elias y Mois?s conversando con Jes?s. Toma la palabra Pedro y dice a Jes?s: "Maestro, bueno es estarnos aqu?; vamos a hacer tres tiendas: una para ti, otra para Mois?s y otra para Elias"; pues no sabia qu? responder, ya que estaban atemorizados. Entonces se form? una nube que los cubri? con su sombra, y sali? una voz desde la nube: "Este es mi Hijo amado, escuchadle"? (Me 9,2-8).

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Prepara a sus disc?pulos para la tormenta.

Poco tiempo antes de la deslumbrante manifestaci?n de la transfiguraci?n, Jes?s nab?a dicho a sus ap?stoles con rotunda claridad en el primer anuncio de la Pasi?n: ?El Hijo del nombre debe sufrir mucho, ser reprobado..., ser maltratado y resucitar al tercer d?a? (Me 8,31). Este anuncio nab?a provocado tristeza y abatimiento en sus disc?pulos.

Cristo, el ?nico legislador de la nueva y definitiva ley evang?lica (Mois?s), el gran profeta que esper?bamos (El?as), Dios mismo como Verbo encarnado e Hijo de Dios, juntamente con los disc?pulos Pedro, Santiago y Juan necesitaban la fortaleza que da el trato y la intimidad con Dios. Subi? con ellos al monte a orar (los montes son testigos de profundas experiencias espirituales: Sina?, Moria, Carmelo, Calvario, Ascensi?n...). Y cuando estaba rezando (Le 9,29), Jes?s se transfigur? ante ellos. La gloria de Cristo, hacedor del sol, dej? iluminadas las mentes y embriagados los corazones con una inmensa felicidad.

La oraci?n, la adoraci?n y el trato contemplativo de Dios transforman el alma, y Cristo glorioso cambia el coraz?n y la cabeza, como le sucedi? a Pedro.

La oraci?n nos pone en contacto con el prodigioso arquitecto de virtudes y santidad que es Cristo. ?Si el Se?or no construye la casa...? (Sal 127,1).

La oraci?n nos lleva al amor puro de Dios desprendi?ndonos de todo lo que no es Dios.

Si oramos, Dios nos fortalece y nos prepara para la lucha y tormentas de la vida.

Necesitamos ser fortalecidos y transfigurados por Cristo.

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Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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