LAS RIQUEZAS EN CONTRA TOTAL DE LA FÉ EN CRISTO
No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre
los corroen, donde los ladrones abren boquetes y roban. Amontonad más
bien tesoros en el cielo... Porque donde está tu tesoro allí estará
también tu corazón» (Mt 6,19-21).
«Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro... No podéis servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24). «Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropean... (Le 12,33-34).
Otros textos nos hablan también de las riquezas y el desprendimiento de ellas, como las parábolas del «labrador rico» y el «joven rico».
Jesús, más que con su palabra, nos enseña con el ejemplo de su vida. Dijo de sí mismo: «Los pájaros tienen nido y las raposas madrigueras, pero el Hijo del nombre no tiene donde reclinar la cabeza». En su nacimiento, en su vida y en el despojo de la cruz Jesús nos enseña con sus hechos, más que con palabras, los bienes que encierra la pobreza y el desprendimiento de los bienes a favor de los pobres. Nadie rué más libre porque nadie rué más pobre.
Los bienes y las riquezas se nos pegan como la piel a la carne del cuerpo. Es doloroso y difícil desprenderse de ellos incluso por el reino de los cielos.
El desprendimiento y el no tener pegado a nuestro corazón al dinero crea una gran libertad. Jesús rué el nombre más libre porque no apegó su corazón a los bienes materiales ni a la familia ni a los políticos ni a las personas influyentes de su tiempo.
El desprendimiento y la generosidad deben ser el talante propio del seguidor de Jesucristo.
Valga la siguiente reflexión para los pragmáticos y de corazón metalizado. Pues en verdad con el dinero se compra:
• la cama, pero no el sueño;
• la comida, pero no el apetito;
• el lujo, pero no la belleza;
• la diversión, pero no la felicidad;
• el crucifijo, pero no la fe;
• el lugar más lujoso en el cementerio, pero no en el cielo;
• la alabanza, pero no el amor sincero, algunas voluntades, pero no las mas fuertes se soblegan ante el usurero y su dinero;
• el remedio, pero no la salud;
• a los nombres, pero no a Dios.
Fdo. Cristobal Aguilar.
Fdo. Cristobal Aguilar.
