Mi?rcoles, 25 de agosto de 2010

SANTOS DE LA AM?RICA LATINA - HISTOR?A DE LA IGLESIA

Entre los famosos m?rtires de Nagasaki, los primeros que sufrieron la muerte en el Jap?n en 1597, y fueron canonizados en 1862, se encontraba un mejicano de nacimiento, el franciscano Felipe Las Casas. Franciscano fue tambi?n Sebasti?n de Aparicio, canonizado en 1768. Nacido en Espa?a, se traslad? muy joven a M?jico, trabaj? largo tiempo de transportista entre la capital y Veracruz, se enriqueci? y fund? un convento de clarisas en Puebla; a los setenta y dos a?os, viudo ya, entr? en la vida de religi?n, vivi? como limosnero en Puebla, conocido de todos por su humor y por su don de milagros, y muri? casi centenario en el a?o 1600; es una figura an?loga a la del hermano capuchino san F?lix de Cantalicio en Roma.

Ejerci? una gran influencia sobre la vida religiosa de M?jico la aparici?n de la Virgen de Guadalupe el 9 de diciembre de 1531. El vidente era un simple indio, y la devoci?n se extendi? al principio entre los indios, hasta que se convirti? en la devoci?n nacional de M?jico. A?n hoy pueden verse en muchas antiguas iglesias mejicanas los altares barrocos de la Virgen de Guadalupe, profusamente adornados con dorados y esculturas.

Nueva Granada fue el escenario de la breve pero fruct?fera actividad misionera de san Luis Bertr?n, de la orden de santo Domingo, del cual se dice que entre los a?os 1562 y 1569 bautiz? a veinticinco mil ind?genas. Otro espa?ol, san Pedro Claver, oper? desde 1616 en la ciudad portuaria de Cartagena de Indias como ap?stol de los blancos y en especial de los esclavos negros, que eran all? desembarcados para su distribuci?n en el interior. Pedro Claver se ocup? de ellos con amorosa abnegaci?n hasta su muerte en 1654. Es uno de los grandes h?roes de la caridad cristiana, junto con san Vicente de Pa?l, san Jos? B. Cottolengo y Dami?n de Veuster.

Apenas le es inferior otro jesuita, Alonso Sandoval; algo despu?s que Claver labor? en Cartagena y en el interior en favor de los negros. Lima, al mismo tiempo que el arzobispo santo Toribio, tuvo adem?s otros santos: en 1610 muri? all? san Francisco Solano, franciscano, que hab?a trabajado largo tiempo en el Per? como predicador ambulante; en 1617 santa Rosa de Lima, terciaria dominica; en 1639 san Mart?n de Porres, lego dominico. Santa Mariana de Paredes, muri? a los veintisiete a?os y es venerada, junto a la ?rosa de Lima?, como la ?Azucena de Quito?. Entre las muchas santas personalidades que honran las ?rdenes religiosas de este tiempo, podemos citar: el beato Juan Mes?as, lego dominico, ? 1675 en Lima; el jesuita Diego ?lvarez de la Paz, famoso como escritor asc?tico, muerto en Potos?, y el oratoriano Miguel de Rivera, fallecido en 1680 en Lima.

Una noble figura, aunque muy discutida, es el famoso Bartolom? de Las Casas. Nacido en Sevilla en 1474, lleg? en 1502 a Hait?, donde se orden? de sacerdote en 1510. El fin de su vida era la protecci?n de los indios contra la explotaci?n y las violencias de los colonizadores. Siempre con este objetivo a la vista, en el curso de su accidentada vida hizo siete viajes a Espa?a. El cardenal Cisneros le concedi? poderes especiales para el desempe?o de su labor. En 1523 entr? en la orden de santo Domingo,? y en 1543 fue nombrado obispo de Chiapa, aunque residi? poco tiempo en su di?cesis.

Con su incomparable idealismo Las Casas hubiera podido hacer grandes cosas, si no se hubiera creado tantos enemigos con sus exageraciones, exceso de celo y terquedad. Toda la salvaci?n la esperaba de las leyes y decretos del gobierno espa?ol, que por lo dem?s fueron siempre y desde un principio muy favorables a los indios, siendo as? que las dificultades reales estaban en su ejecuci?n pr?ctica, para la cual el inquieto y andariego dominico carec?a de la visi?n adecuada.

Las lamentaciones y terror?ficos relatos con que inund? Espa?a, y finalmente Europa, han dado a los colonizadores espa?oles una mala fama en parte inmerecida, sin ser de gran provecho para los indios. Ensalzado a?n hoy por muchos historiadores, sobre todo no cat?licos, como un ap?stol de la humanidad, es en cambio objeto de graves censuras por parte de numerosos autores espa?oles y americanos, que le acusan de ser uno de los principales instigadores de la ?leyenda negra?.

Un fan?tico de tipo distinto fue el navarro Juan de Palafox, obispo de Puebla de M?jico de 1639 a 1654 y despu?s de Osma en Espa?a, donde muri? en 1659 en olor de santidad. Conocido tambi?n como escritor, Palafox era un organizador muy capaz y durante un tiempo desempe?? incluso el cargo de virrey, pero ten?a una peculiaridad: sent?a una profunda aversi?n contra todas las ?rdenes, y en especial contra los jesuitas. Los conflictos entre ?l y el clero regular eran cosa de nunca acabar. A mediados del siglo XVII una enemiga as? por principio contra las ?rdenes era todav?a una rareza.

Pero cuando cien a?os m?s tarde se puso de moda, la gente se acord? de Palafox y se inst? con gran celo su proceso de beatificaci?n. El proceso de Palafox desempe?? un gran papel en toda la campa?a para la supresi?n de la Compa??a de Jes?s. Pero cuando ?sta fue disuelta, se extingui? el inter?s por Palafox, y su proceso de beatificaci?n no lleg? a pasar de sus fases iniciales.

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Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
Publicado por Ildefonso Moriones
Mi?rcoles, 25 de agosto de 2010 | 15:38

La Causa de Canonización de Juan de Palafox y Mendoza se inició en 1666 (siete años después de su muerte). Nunca se abandonó. Su beatificación está señalada para el domingo 1 de mayo de 2011.

 
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