Lunes, 09 de agosto de 2010

LA IGLESIA Y LA COLONIZACI?N DE LAS AM?RICAS (II PARTE)

Ciudades las hab?a ya antes de la llegada de los espa?oles. M?jico, la capital de los aztecas fundada en el siglo XIV, en tiempos de su conquista por Cort?s pasa por haber pose?do cosa de medio mill?n de habitantes. Aunque esta cifra sea con toda seguridad, exagerada, de todos modos, aun como capital de Nueva Espa?a, M?jico sigui? siendo uno de los m?s importantes centros urbanos, de Am?rica. Ya en 1553 se abri? all? una universidad, y en 1573 se coloc? la primera piedra de su famosa catedral. De las antiguas ciudades de los incas, Quito, conquistada por Pizarro en 1533, se convirti? en un centro importante, mientras que, Cuzco, la antigua capital cuyos or?genes se remontan al siglo XI, tuvo escasa importancia, aunque tambi?n all? se estableci? una universidad en 1692.

Las nuevas fundaciones de ciudades llevadas a cabo por los espa?oles permiten observar en qu? direcci?n se efectuaba la colonizaci?n. La Habana fue fundada en 1511, Panam? en 1519. Siguieron las ciudades costeras del Caribe: en 1521 Cuman? en Venezuela, en 1525 Santa Marta, en 1533 Cartagena; no tardaron en seguirles las ciudades situadas en el interior de la actual Colombia: Popay?n y Bogot? en 1538, Antioqu?a en 1541, Medell?n en 1674.

En la costa del Pac?fico, Benalc?zar fund? en 1531 el puerto de Guayaquil, Pizarro en 1535 la Ciudad de los Reyes, o sea Lima, que durante largo tiempo fue la capital de toda la Sudam?rica espa?ola. La universidad de Lima fue inaugurada en 1551, antes a?n que la de M?jico, con lo que es la m?s antigua de toda Am?rica. A partir del Per? fueron luego fundadas diversas ciudades en lo que hoy forma la parte occidental de la Argentina: Santiago del Estero en 1553, Tucum?n en 1565, C?rdoba en 1573, Salta en 1582; pues la Argentina no fue colonizada a partir de la desembocadura del Plata, sino desde el Oeste.

Verdad es que Buenos Aires naci? ya en 1580, pero durante largo tiempo careci? de toda importancia. Todav?a en 1664 contaba s?lo cuatro mil habitantes, y diez mil en 1744. Esto depend?a de que todo el comercio ten?a que pasar por el mar Caribe, incluso el de la Argentina, que segu?a la ruta Portobello?Panam?lago Titicaca?Tucum?n. Hasta 1748 no se abri? la ruta por el Cabo de Hornos y hasta 1778 no fue abierto al comercio el puerto de Buenos Aires. Santiago de Chile fue fundado en 1541 partiendo del Per?.

En los actuales Estados Unidos los espa?oles fundaron en 1565 San Agust?n en Florida y en 1609 Santa Fe en la actual Nueva M?jico, que son las dos ciudades m?s antiguas de la Uni?n norteamericana. Tucson en Arizona fue establecida en 1632 por misioneros jesuitas.

Muchas de estas fundaciones espa?olas de los siglos XVI y XVII son hoy grandes ciudades. Pero no debemos pensar que en la ?poca colonial fueran muy populosas. Durante largo tiempo, la mayor ciudad del Nuevo mundo debi? ser Potos?, en Bolivia, cuyas minas de plata, explotadas ya en tiempos precolombinos, en los siglos XVI y XVII suministraban m?s de la mitad de la entera producci?n mundial. Durante el apogeo de sus minas Potos? debi? de contar ciento cincuenta mil habitantes, o doscientos mil seg?n otros autores; hoy tiene treinta y cinco mil. La Paz, en Bolivia, fundada en 1548, ten?a doce mil habitantes en 1675 y veinti?n mil en 1769 (hoy, ciento cincuenta y dos mil). La propia Lima a comienzos del siglo XVIII no debi? de contar m?s de treinta mil habitantes; hoy, con los suburbios, pasa de ochocientos mil.

Conviene advertir que, en la propia Europa, el gran crecimiento de la poblaci?n urbana no se produjo hasta el siglo XIX. Antes de la revoluci?n la poblaci?n de Par?s se calcula entre seiscientas cuarenta mil y seiscientas setenta mil almas: hacia 1600 no pasaba de doscientas mil. Todas las dem?s capitales europeas eran mucho menores (Viena ciento setenta y cinco mil en 1754; Berl?n de trece mil a quince mil en 1625, ciento cuatro mil quinientas veinticinco en 1769; Copenhague veinte mil en 1635, noventa mil en 1787); lo mismo ocurr?a con los grandes centros comerciales (Amsterdam, ciento cinco mil en 1622; Rotterdam treinta y cinco mil en 1795; Lyon ciento treinta y cinco mil en 1787; Marsella ochenta y nueve mil en 1787; Zurich diez mil en 1671; Ginebra diecis?is mil en 1693). Hasta Venecia no debi? de pasar de los ciento cincuenta mil habitantes en la ?poca de su apogeo.

Por consiguiente, tan falso ser?a imaginar el per?odo colonial espa?ol como una ?poca de prosperidad jam?s alcanzada despu?s, como pensar, a la inversa, que cuando obtuvieron su independencia las nuevas rep?blicas tuvieron que crearlo todo de la nada. El desarrollo demogr?fico de las ciudades hispanoamericanas, visto en conjunto, parece haber procedido de un modo m?s regular y continuo de lo que permiten suponer algunas historias modernas.

La poblaci?n del Brasil se calcula en dos millones ochocientos cincuenta mil en 1798. Portugal, que en 1732 ten?a dos millones de habitantes, pudo enviar a ultramar muchos menos emigrantes que Espa?a, aparte de que, en aquella ?poca, su expansi?n principal se dirig?a hacia ?frica y Asia. Hay que suponer, por tanto, que en la cifra relativamente alta de la poblaci?n brasile?a una gran parte corresponde a los ind?genas. Huelga decir que no es muy grande la seguridad de las cifras aducidas. En su tiempo Humboldt calcul? la poblaci?n total de Hispanoam?rica, con inclusi?n de las Antillas, en m?s de 18 millones, cifra que a?n hoy se cita a veces, aunque la poblaci?n real debi? de ser m?s bien de doce a quince millones. En tales circunstancias se comprende que una distinci?n por razas es por completo imposible.

A?n hoy las estad?sticas oficiales suelen establecerse seg?n criterios que poco tienen que ver con la biolog?a. La distinci?n tiene adem?s poca importancia, y menos a?n para la historia eclesi?stica. Hoy se cuentan en toda Am?rica unos veinticinco millones de negros, de los cuales m?s de diez millones est?n en Estados Unidos, ocho millones en la Sudam?rica tropical y cinco millones en las Antillas. A fines del siglo XVIII Humboldt calcul? la poblaci?n negra de las colonias espa?olas, sin contar las Antillas, en setecientas setenta y seis mil, y la de las Antillas en seiscientas mil.

En estos n?meros est?n incluidos los mulatos, a pesar de lo dif?cil que es fijar una l?nea divisoria. El aumento de los negros es debido m?s a su proliferaci?n natural que a su importaci?n desde el ?frica, y no adquiri? proporciones considerables hasta el siglo XIX. Sobre la importaci?n de esclavos en la ?poca colonial, la gente se abstuvo prudentemente de hacer estad?sticas. Por otra parte, los informes relativos a esta cuesti?n suelen ser tendenciosos y, por tanto, inutilizables.

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Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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