miércoles, 04 de agosto de 2010

JESÚS Y SU TRATAMIENTO CON LA MUJER

Veamos aquí como Jesús era exquisito con el trato a todos y en especial con la mujer. Con respeto, con longanimidad, con paciencia y tolerancia.

«Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos proclamando y anunciando la buena nueva del reino de Dios; le acompañaban los Doce y algunas mujeres que había curado de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que había echado siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana, y otras muchas que le servían con sus bienes» (Le 8,1-3).

 

Para comprender la libertad, alta consideración y el amor con que trataba Jesús a las mujeres, convendrá situarnos ante la realidad histórica de la sociedad patriarcal de Palestina.

En los tiempos de Jesús la cultura de Israel era una cultura patriarcal (machista). Las mujeres hebreas estaban entre las más pobres del mundo. Jesús descargaba sus atenciones y preferencias en los sectores más marginados. Veamos algunos rasgos de la vida de la mujer en tiempos de Jesús:

• no tenía derechos de propiedad ni hereditarios;

• no podía leer la Ley en la sinagoga;

• no podía ser testigo ni enseñar leyes;

• no podía acompañar en público a los varones;

• sólo podía dirigir la oración en casa y hacer las tareas del hogar;

• no podía divorciarse ni en los casos más hirientes para ella; los maridos, sí.

En una sociedad gobernada por la élite religiosa podemos afirmar que las mujeres no tenían poder ni relevancia alguna. Pero Jesús rompería moldes a favor de las mujeres.

Las actitudes de Jesús en el trato con las mujeres son de igualdad con el varón:

Acogió a las mujeres entre sus discípulos más allegados (Le 8,1-3).

Se dejó tocar por la mujer que hacía doce años padecía un flujo de sangre, y la curó, naciendo caso omiso de los ritos purificatorios. A una mujer samaritana (sale Jesús al mundo gentil) la convierte en verdadera misionera para que todo su pueblo crea en Jesús...

Y Jesús resucitado se aparece a las mujeres y las envía como mensajeras de su resurrección a sus discípulos.

Todo este talante desconcierta sobre todo a los fariseos. Pero Jesús se salta todos los prejuicios y tabúes de la sociedad judía y todos los prejuicios antifeministas, realizando un proyecto de liberación y proclamación de la dignidad de la mujer, lo cual se encuadra totalmente en el mensaje liberador del Reino.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti