Martes, 27 de julio de 2010

CONOCER SI UNA POSESI?N ES REAL - LOS EXORCISMOS

Bueno aqu? os traemos en esta ocasi?n una serie de indicaciones del Padre Fortea (exorcista en espa?a autorizado por la Iglesia Cat?lica Romana), para discernir en que casos puede ser una enfermedad mental y en cuales son posesiones reales. Algunos de estos sucesos ya los conociamos, pero otros vienen a nutrirnos de nuevas ideas. EL AUTOR DEL BLOG.

Los criterios diagn?sticos que deber?a presentar un sujeto para que sospech?ramos que padece una posesi?n ser?an los siguientes:

1.-Ante lo sagrado o lo religioso se da una gama de sensaciones que van, seg?n el sujeto, desde el fastidio hasta el horror, desde la leve expresi?n de molestia hasta la manifestaci?n de ira y furia.

2.-En estos casos m?s extremos, el horror lleva a accesos de furia, acompa?ados normalmente de blasfemias o insultos dirigidos hacia el objeto religioso que se ha situado en la proximidad.

3.-El poseso en los episodios agudos de manifestaci?n de ira furiosa, pierde la consciencia. Cuando vuelve en s? no recuerda nada. La amnesia es total y absoluta. Sin embargo, aunque no recuerde nada el sujeto durante el episodio ha padecido un cambio de personalidad mientras ha durado esa crisis de furia. Durante esa crisis una segunda personalidad emerge.

4.-Esa segunda personalidad siempre tiene un car?cter maligno. Es frecuente que durante esos momentos las pupilas se vuelvan hacia arriba, o hacia abajo, dejando los ojos en blanco. Los m?sculos faciales se ponen frecuentemente en tensi?n. Tambi?n las manos muestran crispaci?n. En esos momentos de crisis, la persona articula la voz llena de odio y rabia.

5.-Acabada la crisis furiosa, la persona vuelve lentamente a la normalidad, el tr?nsito de vuelta a la normalidad es pr?cticamente similar en cuanto al tiempo y al modo al tr?nsito que se observa de la vuelta del estado de hipnosis al estado normal de conciencia.

6.-Fuera de las crisis furiosas en que emerge la segunda personalidad, la persona lleva una vida completamente normal, sin que esta patolog?a afecte para nada ni a su trabajo ni a sus relaciones sociales. El sujeto aparece como una persona perfectamente cuerda. En todo momento distingue perfectamente entre la realidad y el mundo intraps?quico, no observa una conducta delirante.

7.-En algunos casos s? exponen cosas que parecen alucinaciones sensoriales (concretamente exponen que, espor?dicamente, ven sombras, sienten una difusa sensaci?n extra?a en alguna parte concreta del cuerpo u oyen crujidos). Por el contrario no oyen voces internas, ni sienten que algo les corre bajo la piel.

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Habr?a que a?adir que no se puede considerar dentro de este campo de la posesi?n los casos en que el sujeto meramente dice sentir una presencia. En la mayor parte de los casos estos fen?menos de posesi?n se producen tras participar en alg?n tipo de rito esot?rico: ouija, pr?ctica de espiritismo, santer?a afrocubana, macumba, vud?, etc. Este tipo de personas, tal como se ha mencionado en el punto 7, sufren alucinaciones sensoriales siempre con una tem?tica muy precisa (la referida en el citado punto) pero no se ven afectadas por ning?n tipo de delirio. Por el contrario hay una total ausencia de construcci?n patol?gica de conjuntos de ideas que puedan justificar ese tipo de trastornos explicados en los ocho puntos anteriores. El paciente mantiene un razonamiento claro, y se muesta sumamente cr?tico respecto a los s?ntomas que ?l mismo describe al m?dico. Es muy frecuente que comience su exposici?n al especialista m?dico o al sacerdote con las palabras "va a pensar que estoy loco", "no me va a creer" o "no s? por donde empezar". El mismo poseso es el primero en reconocer que su discurso va a resultar poco digno de cr?dito. El poseso situa perfectamente en el tiempo el inicio de sus trastornos. Y suele referir como causa de ellos la partipaci?n de ese rito esot?rico.

Lo verdaderamente relevante, el factor predominante, ser? el hecho de que en los momentos de mayor furia en los que emerge esa segunda personalidad da todos signos el paciente de sufrir un desorden disociativo de la personalidad. La presencia de una identidad distinta que toma control sobre la conducta de la persona entra plenamente en la descripci?n de esta patolog?a de la disociaci?n. Esta segunda identidad siempre aparece con unos rasgos muy fijos: hablar? con rabia, con ira, exponiendo un gran odio hacia todo lo relativo a la religi?n, y hablar? adem?s con la expresi?n facial manifestando una gran tensi?n. En unos pacientes esta segunda identidad es locuaz en cuyo caso manifiesta una gran procacidad en su vocabulario y expresiones blasfemas. En otros pacientes esta segunda identidad es casi muda, hablando en contadas ocasiones y de un modo extremadamente lac?nico, sus intervenciones cargadas de odio y tensi?n tienen en com?n con el tipo anterior en que la voz cambia por efecto de esa ira contenida.

El pensamiento en todo momento (salvo en los momentos de trance) es claro, y esa es otra caracter?stica que suele llamar la atenci?n de los especialistas que atienden a estos pacientes: la claridad de pensamiento, la capacidad de autocr?tica, coexistiendo con los otros rasgos patol?gicos que por su gravedad deber?an conllevar una evoluci?n hacia una profunda desestructuraci?n de la personalidad y el raciocinio.

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Recapitulando, si un psiquiatra no supiera nada de posesiones, los s?ntomas que observar?a en un poseso t?pico le llevar?an a ver en ?l un desorden disociativo de la personalidad que provoca alucinaciones sensoriales (escasas), una aversi?n aguda a lo sagrado, junto con agitaciones propias de una crisis histeriforme.

Como se ve un complejo conjunto de s?ntomas, todos ellos en un mismo sujeto y manifest?ndose con simultaneidad. Ello nos lleva a rechazar las clasificaciones simplistas de aquellos que, sin haber visto un caso real, sentencian que se trata de tal o cual enfermedad mental. El cuadro sintomatol?gico aqu? definido refleja un s?ndrome tan especial que no se lo puede encuadrar sin m?s en tal o cual apartado de la patolog?a psiqui?trica. Hay que admitir que nos encontramos no ante un desorden mental simple, sino ante un s?ndrome para el que hay que buscar un lugar espec?fico dentro de la catalogaci?n m?dica. Y digo un s?ndrome porque es un conjunto de signos y s?ntomas que existen a un tiempo y definen un cuadro morboso determinado. Cuadro morboso que se repite de un modo milim?trico en los pacientes que lo padecen y cuya simultaneidad en la concurrencia de esos rasgos (antes descritos) llevan a la perplejidad a los especialistas que los atienden.

Fuente: Padre Fortea
TRanscrito por: Cristobal Aguilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 3:27  | Los Exorcismos
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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