Martes, 27 de julio de 2010

EL GALICALISMO

Por galicanismo se entiende, en primer lugar, el conjunto de las llamadas ?libertades galicanas?, es decir, de los derechos y privilegios que el rey de Francia y su gobierno desde antiguo pose?an o cre?an poseer, referentes sobre todo a la provisi?n de cargos eclesi?sticos y a la tributaci?n de los bienes de la Iglesia, as? como ciertos privilegios del clero franc?s, como la ?apelaci?n por abuso? de un tribunal eclesi?stico a uno civil. Tales privilegios, recopilados ya en la Pragm?tica Sanci?n de Bourges (1438), pero nunca reconocidos en bloque por los papas, fueron ocasi?n frecuente de litigios entre Roma y el gobierno franc?s.

En la ?poca del absolutismo, estas libertades, que en su origen afectaban s?lo al derecho can?nico, recibieron tambi?n una cimentaci?n teol?gica, con lo que vinieron a ganar una trascendencia que rebasaba con mucho las fronteras de Francia. Seg?n esta teor?a, al papa no le compete poder alguno en las cosas temporales, ni siquiera indirectamente; su primado en las materias puramente espirituales est? limitado por la autoridad del concilio general, y sus definiciones dogm?ticas dependen de la aprobaci?n del conjunto de la Iglesia.

De acuerdo con estos principios, el galicanismo recibi? su formulaci?n cl?sica bajo Luis XIV en los cuatro art?culos galicanos de 1682, redactados por Bossuet, a los que el rey dio fuerza de ley, disponiendo que fueran ense?ados en las escuelas de teolog?a. Inocencio XI protest? contra los art?culos, pero los papas evitaron pronunciar una condena formal, para no provocar un cisma.

Con esta ocasi?n se produjo una curiosa inversi?n de los frentes: los jansenistas, que eran en general combatidos por el gobierno, se pronunciaron al principio contra el galicanismo, a pesar de su esp?ritu antipapal; sus adversarios, en cambio, y entre ellos algunos jesuitas, aunque favorables al papado, se pusieron del lado de los galicanos, porque del gobierno esperaban toda clase de bienes. De todos modos, posteriormente el galicanismo y el jansenismo se fundieron a menudo en una ?nica actitud antipapal.

Todav?a en la segunda mitad del siglo XVIII el galicanismo influy? sobre las teor?as intensamente antipapales del obispo de Tr?veris, Hontheim, el cual en un libro publicado en 1763 bajo el seud?nimo de Febronius, atac? el primado del papa con gran acopio de argumentos cient?ficos; su influencia se advierte tambi?n en las concepciones politicoescol?sticas del emperador Jos? II, y, en Italia, en las conclusiones del s?nodo diocesano de Pistoya de 1786, de car?cter marcadamente jansenista y febroniano.

Fdo. Cristobal AGuilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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