EL CALABACÍN - HERBOLARIO PLANTAS QUE CURAN
En la actualidad, su consumo está muy extendido
en todos los países del Mediterráneo, así como en Holanda y
Norteamérica. Marruecos, Italia y España son los principales países
productores.
Dentro de la especie Cucurbita pepo se pueden distinguir dos
subespecies; ovífera y pepo. A ésta última pertenece el calabacín.
El origen del calabacín no es bien conocido. No se sabe con seguridad si procede de Asia Meridional o de América Central. Lo que sí se conoce es que es una planta cultivada en todas las regiones cálidas de la Tierra desde tiempo inmemorial. Existen pruebas de que esta hortaliza ya era consumida por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos. Sin embargo, fueron los árabes quienes extendieron su cultivo por las regiones mediterráneas, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media. En las zonas del norte de Europa, su consumo fue más tardío y no tuvo lugar hasta la II Guerra Mundial.
son frutos de forma esférica y gran tamaño, de color amarillo o anaranjado y sabor dulce.
su forma es variable y su tamaño entre mediano y pequeño. Poseen un sabor amargo.
Existe también un tipo de calabacín denominado "minicalabacín", si
bien no se puede considerar como una variedad más porque se trata de un
calabacín de recolección muy temprana.
Los calabacines pueden clasificarse en dos grupos en función de su color:
su color es verde o negro y su forma cilíndrica. Incluye diferentes clases de calabacín: sofía y samara.
de color verde medio.
de color negro brillante.
los frutos son de color gris o gris verdoso. Dentro de esta variedad también existen distintos tipos:
variedad de calabacín verde claro con puntos grises.
variedad de color verde muy claro.
El calabacín es una hortaliza de verano aunque se puede adquirir
durante todo el año. Sin embargo, los ejemplares más sabrosos son los
que se recogen entre los meses de julio y septiembre. Es una hortaliza
que se recolecta tierna, sin haber alcanzado su tamaño definitivo.
Cuando se compran calabacines deben seguirse
diferentes criterios de calidad. Se elegirán aquellos ejemplares que
sean firmes al tacto, compactos, pequeños o medianos, sin manchas en la
piel y pesados en relación con su tamaño.
Es aconsejable rechazar calabacines grandes porque suelen tener demasiadas pepitas y una carne menos tierna.
La intensidad del verde que presente su piel no influye en la calidad
de la pieza, ya que éste depende de la variedad a la que pertenezca el
calabacín.
El calabacín puede conservarse en el frigorífico en buenas condiciones
durante unas dos semanas. El etileno, sustancia gaseosa que segregan en
mayor proporción ciertos vegetales durante su maduración, confiere
sabores amargos al calabacín. Por ésta razón, no han de almacenarse
junto a frutas que producen este gas durante su almacenamiento tales
como plátanos, melones, melocotones..., para evitar así la aparición de
sabores amargos.
También se pueden conservar los calabacines congelados, siempre que
con anterioridad se escalden en agua hirviendo durante unos tres o cinco
minutos.
u principal componente es el agua, seguido de
los hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteínas. Todo
esto, unido a su aporte moderado de fibra, convierte al calabacín en un
alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de
personas con exceso de peso.
En relación con su contenido vitamínico, destaca la presencia
discreta de folatos, seguido de la vitamina C. También contiene
vitaminas del grupo B como B1, B2 y B6, pero en menores cantidades. La
calabaza se caracteriza por su alto contenido en beta-carotenos
(provitamina A), algo que no ocurre con el calabacín.
Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos,
en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos
del sistema inmunológico.
En la acelga, el mineral más abundante con diferencia es el potasio.
Sin embargo, esta verdura destaca respecto al resto por su mayor
contenido en magnesio, sodio (responsable en parte de su marcado sabor),
yodo, hierro y calcio, estos dos últimos de peor aprovechamiento que
los que proceden de los alimentos de origen animal (lácteos, carnes y
pescados).
La vitamina C tiene una acción antioxidante, interviene en la
formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de
favorecer la absorción del hierro de los alimentos y aumentar la
resistencia frente a las infecciones.
En cuanto a su contenido en minerales, el calabacín es una buena
fuente de potasio, además de presentar pequeñas cantidades de magnesio,
fósforo y hierro.
El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación
del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Además, actúa
en el equilibrio acuoso dentro y fuera de la célula. El magnesio juega
un papel importante en la formación de huesos y dientes, se relaciona
con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, mejora la
inmunidad y posee un suave efecto laxante.
El calabacín presenta una pequeña cantidad de hierro, pero este
mineral apenas se asimila en nuestro cuerpo en comparación con el hierro
procedente de los alimentos de origen animal.
Esta hortaliza contiene además unas sustancias denominadas mucílagos
que son un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del
aparato digestivo.
Fdo. Cristobal AGuilar.
