LA TENTACIÓN DE CRISTO Y EL PAN
«Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser
tentado por el diablo. Después de nacer un ayuno de cuarenta días y
cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le
dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en
panes". Mas él respondió: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"» (Mt 4,1-4).
Puedes vivir en un barrio de cualquiera de nuestras ciudades.
Pertenece a una familia con recursos medios. Es una familia de tradición
cristiana, sobre todo en el aspecto religioso de misa y de cultos.
Tiene dos hijos. La mayor, Raquel, tiene 16 años y estudia en el
instituto. Es para los padres la niña de sus ojos. Es alegre, hermosa,
abierta y llena de vida.
El grupo juvenil de la parroquia le propone que se incorpore
al grupo de la pastoral juvenil, así como al grupo de teatro y de acción
social.
Lo comenta con sus compañeros y compañeras del instituto y
ellos le ba-cen propuestas «menos anticuadas y rancias», a su entender:
el fin de semana, le dicen, no te lo pierdas. Vente con nosotros a una
fiesta «guay». «Tus viejos» y los curas quieren tenerte sujeta. En
nuestra fiesta puedes probar de todo... Allí te encontrarás en onda en
una relación liberal entre amigos. El simple dilema de la elección ya
era una tentación.
¿Sucede algo parecido en la actualidad? ¿Te das cuenta de que
se podrían descubrir un sinnúmero de propuestas procedentes del mundo y
que llevan aparejada la tentación?
La tentación del pan. «Si eres hijo de Dios, di a estas
piedras que se conviertan en pan». Jesús le respondió: «No sólo de pan
vive el nombre...» (Mt 4,3-5).
¡Venía su propuesta tan a propósito! Si era Dios y tenía
hambre, bastaba que hiciera un milagro y saciara su hambre —le insinuaba
el diablo—. La tentación consistía en que usase su condición de Mesías
en su propio beneficio, olvidándose de los planes del Padre y de lo que
le sugería el Espíritu.
¿En tu vida de cristiano vas, siempre y primero, buscando tu
pan y tus seguridades o es primero la palabra de Dios y el bien del
prójimo, especialmente de los pobres y de los que sufren?.
Fdo. Cristobal AGuilar.
