S?bado, 24 de julio de 2010

?QUE DICEN Y ACONSEJAN LOS PADRES DE LA IGLESIA SOBRE SATAN?S?

Escogi? el mal

1508 Si miras hacia el sol ser?s inmediatamente iluminado; si miras hacia la sombra, necesariamente quedar?s rodeado de tinieblas. El diablo es malo por haber escogido la maldad libre y conscientemente, no porque su naturaleza est? de por s? en oposici?n con el bien (SAN BASILIO, Sermon 15).

Su actuacion constante cerca del hombre

1509 Siempre est? ojo avizor contra nosotros el enemigo antiguo; no nos durmamos. Sugiere halagos, pone celadas, introduce malos pensamientos y, para llevarnos a dolorosa ruina, pone delante lucros y amenaza con perjuicios. Todos ahora y cada uno es probado, cada cual a su modo (SAN AGusTiN, Sermon 6).

1510 Las cosas que proceden de la naturaleza y las que parten de nuestra voluntad, son de poca importancia, comparadas con la guerra implacable que nos tiene declarada el demonio (SAN JUAN CRISOSTOMO,en Catena Aurea,vol I, p.374).

1511 Nos dice tambi?n San Pedro: Vigilad constantemente, pues el demonio esta rondando cerca de vosotros como le?n rugiente ,que busca a quien devorar. Y el mismo Jesucristo nos dice: Orad sin cesar, para que no caig?is en la tentaci?n: es decir, que el demonio nos acecha en todas partes. De manera que es preciso contar con que, en cualquier parte o en cualquier estado que nos hallemos, nos acompa?ar? la tentaci?n (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre las tentaciones).

1512 Nuestro enemigo el diablo nos rodea siempre, tratando de quitarnos la semilla de la palabra que ha sido puesta en nosotros (SAN ATANASIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 396).

La tentaci?n

1513 Como general competente que asedia un fort?n, estudia el demonio los puntos flacos del hombre a quien intenta derrotar, y lo tienta por su parte m?s d?bil (SANTO TOMAS, Sobre el Padrenuestro, 1. c., p. 162).

l514 Sus armas son la astucia, el enga?o y la torpeza espiritual y sus despojos los hombres enga?ados por ?l (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 30).

1515 Dos pasos del diablo: primero enga?a, y despu?s de enga?ar intenta retener en el pecado cometido (SANTO TOMAS, Sobre el Padrenuestro, 1. c. , p. 163).

1516 Las tentaciones de Nuestro Se?or son tambi?n las tentaciones de sus servidores de un modo individual. Pero su escala, naturalmente, es diferente: el demonio no va a ofreceros a vosotros ni a m? todos los reinos del mundo. Conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomar?. Supongo que pensar?, con bastante raz?n, que la mayor parte de nosotros podemos ser comprados por cinco mil libras al a?o, y una gran parte de nosotros por mucho menos. Tampoco nos ofrece sus condiciones de modo tan abierto, sino que sus ofertas vienen envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la oportunidad, no tarda mucho en se?alarnos a vosotros y a m? c?mo podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser infieles a nuestra lealtad catolica (R. A.KNOX, Sermones pastorales, P. 79).

Trata siempre de sembrar la confusi?n

1517 El diablo no permite a aquellos que no velan, que vean el mal hasta que lo han consumado (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p. 345).

1518 Suponed, por ejemplo, que sobre las calles de una populosa ciudad cayera de repente la oscuridad; pod?is imaginar, sin que yo os lo cuente, el ruido y el clamor que se producir?a. Transe?ntes, carruajes, coches, caballos, todos se hallar?an mezclados. Asi es el estado del mundo. El esp?ritu maligno que act?a sobre los hijos de la incredulidad, el dios de este mundo, como dice S. Pablo, ha cegado los ojos de los que no creen, y he aqu? que se hallan forzados a re?ir y discutir porque han perdido su camino; y disputan unos con otros, diciendo uno esto y otro aquello, porque no ven (CARD.J. H. NEWMAN, Sermon para el Domingo II de Cuaresma. Mundo y pecado).

1519 El lobo roba y dispersa las ovejas, porque a unos los arrastra a la impureza, a otros inflama con la avaricia, a otros los hincha con la soberbia, a otros los separa por medio de la ira, a este le estimula con la envidia, al otro le incita con el enga?o. De la misma manera que el lobo dispersa las ovejas de un reba?o y las mata, as? tambi?n hace el diablo con las almas de los fieles por medio de las tentaciones (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 14 sobre los Evang.).

1520 Siendo un ?ngel apostata, no alcanza su poder mas que a seducir y apartar el esp?ritu humano para que viole los preceptos de Dios, oscureciendo poco a poco el coraz?n de aquellos que tratar?an de servirle, con el prop?sito de que olviden al verdadero Dios, sirvi?ndole a el como si fuera Dios. Esto es lo que descubre su obra desde el principio (SAN IRENEO, Trat. contra las herejias, 5).

1521Perverso maestro es el diablo, que mezcla muchas veces lo falso con lo verdadero, para encubrir con apariencia de verdad el testimonio del enga?o (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 76).

En la hora de la muerte

1522 Debemos procurar pensar con santo temor cuan furioso y terrible se presentar? el demonio en el d?a de nuestra muerte, buscando en nosotros sus obras; cuando vemos que se present? a Dios al morir en su carne, y busc? alguna de sus obras en Aquel en quien nada pudo encontrar (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 39 sobre los Evang.).

Trata de aprovechar cualquier circunstancia y estado de animo especialmente la tristeza

1523 Alguien podr?a quiz? preguntar: ?como se explica que el diablo utilice las citas de la Sagrada Escritura?

No tiene mas que abrir el Evangelio y leer. Encontrar? escrito: Entonces el diablo lo tomo?se trata del Se?or, del Salvador?y lo puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de Dios, ?chate de aqu? abajo; pues est? escrito: te he encomendado a los ?ngeles, los cuales te tomar?n en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra (Mt 4, 5-6).

?Que no har? a los pobres mortales el que tuvo la osad?a de asaltar, con testimonios de la Escritura, al mismo Se?or de la majestad? (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. 26).

1524 Despu?s (de cometido el mal) el diablo exager? de tal manera su tristeza que llego a perder al desgraciado. Algo semejante pas? en Judas, pues despu?s que se arrepinti? no supo contener su coraz?n, sino que se dej? llevar por la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdi? (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).

El pecador queda, en cierto modo, bajo la potestad del demonio

1525 De la misma manera que la nave (una vez roto el tim?n) es llevada a donde quiere la tempestad, as? tambi?n el hombre, cuando pierde el auxilio de la gracia divina por su pecado, ya no hace lo que quiere, sino lo que quiere el demonio (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p.

1526 Cuando el demonio se aparta de alguno, acecha el instante oportuno, y cuando le ha inducido a un segundo pecado, acecha la ocasi?n para el tercero (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).

"No tiene tanto poder para vencernos como para tentarnos". Incluso tiene limitado el poder de tentar

1527 El afirmar que estos enemigos se oponen a nuestro progreso, lo decimos solamente en cuanto nos mueven al mal, no que creamos que nos determinen efectivamente a ?l. Por lo dem?s, ning?n hombre podr?a en absoluto evitar cualquier pecado, si tuvieran tanto poder para vencernos como lo tienen para tentarnos. Si por una parte es verdad que tienen el poder de incitarnos al mal, por otra es tambi?n cierto que se nos ha dado a nosotros la fuerza de rechazar sus sugestiones y la libertad de consentir en ellas. Pero si su poder y sus ataques engendran en nosotros el temor, no perdamos de vista que contamos con la protecci?n y la ayuda del Se?or. Su gracia combate a nuestro favor con un poder incomparablemente superior al de toda esa multitud de adversarios que nos acosan. Dios no se limita ?nicamente a inspirarnos el bien. Nos secunda y nos empuja a cumplirlo. Y mas de una vez, sin percatarnos de ello y a pesar nuestro, nos atrae a la salvaci?n. Es, pues, un hecho cierto que el demonio no puede seducir a nadie, si no es a aquel que libremente le presta el consentimiento de su voluntad (CASIANO, Colaciones, 7).

1528 El diablo tiene un cierto poder; sin embargo, las m?s de las veces quiere hacer da?o y no puede porque este poder esta bajo otro poder [...], ya que Quien da facultad al tentador, da tambi?n su misericordia al que es tentado. Ha limitado al diablo los permisos de tentar (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermon dde la Montafla, 2).

1529 El diablo no puede dominar a los siervos de Dios que de todo coraz?n conf?an en El. Puede, s?, combatirlos, pero no derrotarlos (PASTOR DE HERMAS, Epilogo sobre los Mandamientos, 2).

No conoce directamente la naturaleza de nuestros pensamientos

1530 Los esp?ritus inmundos no pueden conocer la naturaleza de nuestros pensamientos. ?nicamente les es dado columbrarlos merced a indicios sensibles o bien examinando nuestras disposiciones, nuestras palabras o las cosas hacia las cuales advierten una propensi?n por nuestra parte. En cambio, lo que no hemos exteriorizado y permanece oculto en nuestras almas les es totalmente inaccesible.

Inclusive los mismos pensamientos que ellos nos sugieren, la acogida que les damos, la reacci?n que causan en nosotros, todo esto no lo conocen por la misma esencia del alma, antes bien, por los movimientos y manifestaciones del hombre exterior (CASIANO, Colaciones, 7).

Es "como un gran perro encadenado, que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado"

1531 Nos dice San Agust?n, para consolarnos, que el demonio es un gran perro encadenado, que acosa, que mete mucho ruido, pero que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre las tentaciones).

Ayuda de los Sacramentos, de la oraci?n, de la limosna y de los sacramentales para vencer la tentaci?n

1532 Me dices que por qu? te recomiendo siempre, con tanto empe?o, el uso diario del agua bendita.?Muchas razones te podr?a dar. Te bastar?, de seguro, esta de la Santa de ?vila: "De ninguna cosa huyen mas los demonios, para no tornar, que del agua bendita" (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 5t2).

1533 Dios nos env?a amigos, ora sea un santo, ora un angel, para consolarnos [...]; nos hace sentir con mayor fuerza la eficacia de sus gracias a fin de fortalecernos y armarnos de valor. Mas, al recibir los sacramentos, no es un santo o un ?ngel, es El mismo quien viene revestido de todo su poder para aniquilar a nuestro enemigo. El demonio, al verle dentro de nuestro coraz?n, se precipita a los abismos; aqu? ten?is, pues, la raz?n o motivo por el cual el demonio pone tanto empe?o en apartarnos de ellos, o en procurar que los profanemos. En cuanto una persona frecuenta los sacramentos, el demonio pierde todo su poder sobre ella (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la perseverancia)

1534 (Mas libranos del mal). Nada queda ya que deba pedirse al Se?or cuando hemos pedido su protecci?n contra todo lo malo; la cual, una vez obtenida, ya podemos considerarnos seguros contra todas las cosas que el demonio y el mundo pueden hacer. ?Que miedo puede darnos el siglo, si en el tenemos a Dios por defensor? (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, vol. II, pp. 371-372).

1535 Ningun poder humano puede ser comparado con el suyo y solo el poder divino lo puede vencer y tan solo la luz divina puede desenmascarar sus artima?as. El alma que hubiera de vencer la fuerza del demonio no lo podr? conseguir sin oraci?n ni podra entender sus enga?os sin mortificaci?n y sin humildad (SAN JUAN DE LA CRUz, Cantico espiritual, 3, 9).

1536 Donde se da limosna no se atreve a penetrar el diablo (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre la l.a Epistola a los Colosenses, 35).

La ayuda del Angel Custodio

1537 Acude a tu Custodio, a la hora de la prueba, y te amparar? contra el demonio y te traer? santas inspiraciones (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 567).

El humilde vence al demonio

1538 Refi?rese en la vida de San Antonio que Dios le hizo ver el mundo sembrado de lazos que el demonio ten?a preparados para hacer caer a los hombres en pecado. Qued? de ello tan sorprendido que su cuerpo temblaba como la hoja de un ?rbol, y dirigi?ndose a Dios le dijo: "Se?or, ?quien podr? escapar de tantos lazos?" Y oy? una voz que le dijo: "Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria para que puedan resistir a las tentaciones; mientras permite que el demonio se divierta con los orgullosos, los cuales caer?n en pecado en cuanto sobrevenga la ocasi?n. Mas a las personas humildes el demonio no se atreve a atacarlas" (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la humildad).

La ayuda de la Virgen

1539 El pr?ncipe de este mundo ignora la virginidad de Mar?a y su parto y la muerte del Se?or: tres misterios resonantes cumplidos en el silencio de Dios (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Tralianos, 9, 1).

l540 ?Que por momentos te faltan las fuerzas???Por qu? no se lo dices a tu Madre: "consolatrix afflictorum, auxilium christianorum... spes postra, regina apostolorum"? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 515).

1541 ?Que cosas nos dicen los santos de Maria! "?Qui?n volvi? a su casa sin alegr?a ni gozo, despues de haber pedido a Mar?a, la Madre del Se?or, lo que deseaba? (SAN AMADEO, Homil?as).

1542 As? como Eva fue seducida por un ?ngel para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, as? Mar?a fue notificada por otro ?ngel de que llevar?a a Dios en su seno, si obedec?a su palabra. Y como aquella fue inducida a no obedecer a Dios, as? ?sta fue persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen Mar?a se convirti? en abogada de la virgen Eva (SAN IRENEO, Trat. contra las herejias, 5).

1543 En todo peligro puedes alcanzar la salvaci?n de esta Virgen gloriosa; por eso se dice: Mil escudos?mil remedios contra los peligros?cuelgan de ella (Cant 4, 4). Igualmente, para cualquier obra virtuosa puedes invocarla en tu ayuda; por eso dice Ella misma: En m? esta toda esperanza de vida y de virtud (Eclo 24, 25) (SANTO TOMAS, Sobre el Avemaria, 1. c., p. 182).

Demonio.- "Nadie conoce los lazos en que est? preso, ni los que el demonio le prepara: nosotros somos semejantes a las gentes entregadas al vino, que no perciben los cordeles con que los van a atar, ni sienten cuando los atan. (s. Efren., -de morb.ing.- sent. 9, Tric. T. 3, p.78.)"

"Dios clama por sus Profetas, por sus Ap?stoles y Evangelistas, y pocos oyen su voz; el diablo llama a los hombres por medio de los bailes, canciones y m?sicas, y junta una infinidad de gentes. (S. Efren., -Cont. neg. resurrec.- sent. 16, Tric. T. 3, p. 80.)"

"Cuando los demonios se esfuerzan en abatir al alma con el temor y desesperaci?n, otro tanto la levanta la memoria de la misericordia divina con la esperanza de los bienes eternos. Porque Aquel que nos dijo, que era necesario perdonar, no s?lo siete veces, sino setenta veces siete, perdonar? con m?s bondad a los que esperan de El su salud. (S. Efren., -de Humilit. compar.- sent. 22, Tric. T. 3, p. 80.)"

"El demonio no se introduce tan f?cilmente con la tentaci?n de la gloria humana en los esp?ritus perezosos y tibios, o en los rudos y pesados, como en los que son m?s fervorosos y m?s ricos de m?ritos y buenas obras: muchas veces derriba con la elevaci?n del orgullo a los que no ha podido mover en otros puntos con los esfuerzos m?s violentos; pues juzga que cuanto m?s se han elevado en santidad, m?s proporcionados los tendr? para caer en sus emboscadas. (S. Ambrosio, -Epist. 84,- sent. 168, Tric. T. 4, p. 348.)"

"Ve?a yo a Satan?s que ca?a del cielo como un rayo: no temamos, pues, a un enemigo tan d?bil que tiene que caer. Le dio el Se?or libertad para tentar; pero no le concedi? facultad para derribar, si el afecto, por no invocar el auxilio, no se resbala con facilidad. (S. Ambrosio, lib. de Parad., c. 2, sent. 2, adic. Tric. T. 4, p. 393.)"

"Todo nuestro trabajo y toda la perfecci?n de nuestra vida, consiste en la vigilancia de nuestro coraz?n y en el desasimiento de nuestra propia voluntad, por ser incapaces de ver sus tinieblas y de descubrir las emboscadas que nuestro enemigo tiene ocultas, si nuestro esp?ritu no se desprende de] cuidado de las cosas exteriores, y no entra con aplicaci?n con el examen de s? mismo. (S. Paulino, Ep. 24, ad Sever., sent. 3, Tric. T. 5, p. 330.)"

"En toda la figura de este mundo que pasa, y por medio de los ojos, da deleite al coraz?n, tiene el demonio tendidas las redes; en su hermosura est? el lazo y la espada de la muerte. (S. Paulino, Ep. 2, ad Sever., sent. 3, adic. Tric. T. 5, p. 360.)"

"El demonio se esfuerza contra vosotros con mayor rabia cuando ve que procuramos arreglar nuestra vida; y cuando advierte que hemos trabajado en llenar el nav?o de nuestro coraz?n con m?s preciosos tesoros de gracias, hace todo cuanto puede para cansamos un naufragio mortal. (S. Juan Cris?st., sent. 1, Homil. 1, ad popul. Antioch., Tric. T. 6, p. 300.)"

"Si el demonio no se atreve a entrar en ninguna casa en donde est? el Evangelio, mucho menos se atrever? a entrar o introducir el pecado en un alma que continuamente se emplea en leerle. Santificad, pues, vuestra alma y vuestro cuerpo teniendo siempre en vuestro cuerpo y en vuestra alma el Santo Evangelio. (S. Juan Cris?st., Horni. 32, in c. 3, S. Joann., sent. 79, Tric. T. 6, p. 313.)"

"Entre tanto que el demonio nos combatiere s?lo por fuera, seremos bastante fuertes para resistirle; pero si le abrimos una vez la puerta de nuestra alma y dejamos entrar este peligroso enemigo, sabed que ya no tendremos fuerzas para defendernos. (S. Juan Cris?st., Sern. de pec. non evulg., n. 4, sent. 224, Trie. T. 6, p. 345.)"

" ?Qu? astuto es el diablo! Como sabe que en la oraci?n alcanzamos de Dios grandes gracias, se esfuerza cuanto puede para apartar las almas imprudentes de un ejercicio tan ?til. (S. Juan Cris?st., Sen-n. de Canan., n. 10, sent. 247, Tric. T. 6, p. 350.)"

"Dios prometi? un Reino y los hombres le desprecian. El diablo les prepara un infierno, y le honran y obedecen, siendo as?, que el uno es Dios, y el otro no es m?s que un demonio y la m?s vil de todas las criaturas, (S. Juan Cris?st., Homi. 6, c. 2, sent. 263, Tric. T. 6, p. 354.)"

"Aunque el demonio es el que nos inspira el amor carnal, con todo eso, de nosotros mismos viene; porque proviene de las compa??as, de las lisonjas y de la ociosidad. A la verdad, que tiene tanta fuerza la costumbre, que impone como una necesidad a la naturaleza.

Si la costumbre tiene eficacia para producir el amor malo, no tiene menos para extinguirlo, y as? hemos visto que muchos han dejado de amar, porque han cesado de ver. (S. Juan Cris?st., Homi. 5, c. 5, ad Corinth., sent. 335, Tric. T. 6, p. 373.)"

"As? como los que cantan los Salmos est?n llenos del Esp?ritu Santo, as? los que cantan canciones disolutas y diab?licas est?n llenos del esp?ritu inmundo. (S. Juan Cris?st., Hom]. 19, sent. 346, Tric. T. 6, p. 376.)"

"El que siempre tiene el infierno delante, no caer? en ?l: como al contrario, no le evitar? el que le desprecia. (S. Juan Cris?st., Homl. 2, in e. 1, ad Tesal., sent. 365, Tric. T. 6, p. 379.)"

"Dios no permite que el demonio tiente a los fieles, sino en lo preciso para su adelantamiento espiritual. (S. Agust., Saim. 63, sent. 98, Tric. T. 7, p. 4o3.)"

"El diablo s?lo persigue a los buenos y no a los malos, porque estos son sus amigos y hacen siempre su voluntad. (S. Ces?reo de Arn?s, Serm. 10, sent. 2, Tric. T. 9, p. 44.)"

"Acu?rdate, infeliz, que vas caminando entre los lazos del demonio; los cuales, pro todas partes nacen debajo de tus pies: despierta temiendo que tu sue?o te precipite en la sombra de una funesta muerte. Deseng??ate de la ilusi?n de una vida larga sobre la tierra, no sea que este error te mantenga en el estado de la culpa y te tenga por m?s tiempo encerrado en los h?bitos perniciosos. Ruega sin cesar a Jesucristo, tu Salvador, que haga que todas las aficiones de tu coraz?n lleven los frutos de una tierra excelente, y que toda tu vida sea como una fecunda vid, cuyo fruto merezca ser ofrecido a Dios, y que la reciba su Divina Majestad con complacencia. (S. Anselmo, Exhort., ad Contempt. temporal., sent. 2, Tric. T. 9, p. 338.)"

"M?s atrevido es el enemigo para envestir por la espalda, que para resistir cara a cara. (S. Bern., Ep. 11, n. 12, sent. 36, Tric. T. 10, p. 324.)"

"No hay seguridad para el que duerme cerca de una serpiente. (S. Berna., Ep. 241, sent. 60, Trie. T. 10, p. 325.)"

"El que rehusa seguir los preceptos, favorece al tentador. (S. Bern., Serm. 77, in Cant., sent. 133, Tric. T. 10, p. 330.)"

"Lo que principalmente persigue el demonio es la perseverancia, porque sabe que a s?lo ella se corona. (S. Bem., Ep. 24, sent. 147. Tric. T. 10, p. 330.)"

"Es cambio infeliz y de la mayor locura, por huir del trabajo humano, escoger con el demonio los ardores eternos. (S. Bern., Tract.de Cont. mund., ad Cler., n. 27,ent. 167, tric. T. 10, p. 332.)"

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"Nadie conoce los lazos en que est? preso, ni los que el demonio le prepara: nosotros somos semejantes a las gentes entregadas al vino, que no perciben los cordeles con que los van a atar, ni sienten cuando los atan. (s. Efren., de morb. ling.- sent. 9, Tric. T. 3, p. 78.)"

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"Dios clama por sus Profetas, por sus Ap?stoles y Evangelistas, y pocos oyen su voz; el diablo llama a los hombres por medio de los bailes, canciones y m?sicas, y junta una infinidad de gentes. (S. Efren., -Cont. neg. resurrec.- sent. 16, Tric. T. 3, p. 80.)"

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"Cuando los demonios se esfuerzan en abatir al alma con el temor y desesperaci?n, otro tanto la levanta la memoria de la misericordia divina con la esperanza de los bienes eternos. Porque Aquel que nos dijo, que era necesario perdonar, no s?lo siete veces, sino setenta veces siete, perdonar? con m?s bondad a los que esperan de El su salud. (S. Efren., -de Humilit. compar.- sent. 22, Tric. T. 3, p. 80.)"

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"El demonio no se introduce tan f?cilmente con la tentaci?n de la gloria humana en los esp?ritus perezosos y tibios, o en los rudos y pesados, como en los que son m?s fervorosos y m?s ricos de m?ritos y buenas obras: muchas veces derriba con la elevaci?n del orgullo a los que no ha podido mover en otros puntos con los esfuerzos m?s violentos; pues juzga que cuanto m?s se han elevado en santidad, m?s proporcionados los tendr? para caer en sus emboscadas. (S. Ambrosio, -Epist. 84,- sent. 168, Tric. T. 4, p. 348.)"

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"Ve?a yo a Satan?s que ca?a del cielo como un rayo: no temamos, pues, a un enemigo tan d?bil que tiene que caer. Le dio el Se?or libertad para tentar; pero no le concedi? facultad para derribar, si el afecto, por no invocar el auxilio, no se resbala con facilidad. (S. Ambrosio, lib. de Parad., c. 2, sent. 2, adic. Tric. T. 4, p. 393.)"

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"Todo nuestro trabajo y toda la perfecci?n de nuestra vida, consiste en la vigilancia de nuestro coraz?n y en el desasimiento de nuestra propia voluntad, por ser incapaces de ver sus tinieblas y de descubrir las emboscadas que nuestro enemigo tiene ocultas, si nuestro esp?ritu no se desprende del cuidado de las cosas exteriores, y no entra con aplicaci?n con el examen de s? mismo. (S. Paulino, Ep. 24, ad Sever., sent. 3, Tric. T. 5, p. 330.)"

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"En toda la figura de este mundo que pasa, y por medio de los ojos, da deleite al coraz?n, tiene el demonio tendidas las redes; en su hermosura esta el lazo y la espada de la muerte. (S. Paulino, Ep. 2, ad Sever., sent. 3, adic. Tric. T. 5, p. 360.)"

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"El demonio se esfuerza contra vosotros con mayor rabia cuando ve que procuramos arreglar nuestra vida; y cuando advierte que hemos trabajado en llenar el navio de nuestro coraz?n con mas preciosos tesoros de gracias, hace todo cuanto puede para cansarnos un naufragio mortal. (S. Juan Cris?st., sent. 1, Homil. 1, ad popul. Antioch., Tric. T. 6, p. 300.)"

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"Si el demonio no se atreve a entrar en ninguna casa en donde est? el Evangelio, mucho menos se atrever? a entrar o introducir el pecado en un alma que continuamente se emplea en leerle. Santificad, pues, vuestra alma y vuestro cuerpo teniendo siempre en vuestro cuerpo y en vuestra alma el Santo Evangelio. (S. Juan Cris?st., Homl. 32, in c. 3, S. Joann., sent. 79, Tric. T. 6, p. 313.)"

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"Entre tanto que el demonio nos combatiere s?lo por fuera, seremos bastante fuertes para resistirle; pero si le abrimos una vez. la puerta de nuestra alma y dejamos entrar este peligroso enemigo, sabed que ya no tendremos fuerzas para defendernos. (S. Juan Cris?st., Sern. de pec. non evulg., n. 4, sent. 224, Tric. T. 6, p. 345.)"

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"?Qu? astuto es el diablo! Como sabe que en la oraci?n alcanzamos de Dios grandes gracias, se esfuerza cuanto puede para apartar las almas imprudentes de un ejercicio tan ?til. (S. Juan Cris?st., Serm. de Ca?an., n. 10, sent. 247, Tric. T. 6, p. 350.)"

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"Dios prometi? un Reino y los hombres le desprecian. El diablo les prepara un infierno, y le honran y obedecen, siendo as?, que el uno es Dios, y el otro no es m?s que un demonio y la m?s vil de todas las criaturas. (S. Juan Cris?st., Homl. 6, c. 2, sent. 263, Tric. T. 6, p. 354.)"

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"Aunque el demonio es el que nos inspira el amor carnal, con todo eso, de nosotros mismos viene; porque proviene de las compa??as, de las lisonjas y de la ociosidad. A la verdad, que tiene tanta fuerza la costumbre, que impone como una necesidad a la naturaleza. Si la costumbre tiene eficacia para producir el amor malo, no tiene menos para extinguirlo, y as? hemos visto que muchos han dejado de amar, porque han cesado de ver. (S. Juan Cris?st., Homl. 5, c. 5, ad Corinth., sent. 335, Tric. T. 6, p. 373.)"

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"As? como los que cantan los Salmos est?n llenos del Esp?ritu Santo, as? los que cantan canciones disolutas y diab?licas est?n llenos del esp?ritu inmundo. (S. Juan Cris?st., Homl. 19, sent. 346, Tric. T. 6, p. 376.)"

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"El que siempre tiene el infierno delante, no caer? en ?l: como al contrario, no le evitar? el que le desprecia. (S. Juan Cris?st., Homl. 2, in c. 1, ad Tesal., sent. 365, Tric. T. 6, p. 379.)"

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"Dios no permite que el demonio tiente a los fieles, sino en lo preciso para su adelantamiento espiritual. (S. Agust., Salm. 63, sent. 98, Tric. T. 7, p. 463.)"

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"El diablo s?lo persigue a los buenos y no a los malos, porque estos son sus amigos y hacen siempre su voluntad. (S. Ces?reo de Arn?s, Scrm. 10, sent. 2, Tric. T. 9, p. 44.)"

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"Acu?rdate, infeliz, que vas caminando entre los lazos del demonio; los cuales, pro todas partes nacen debajo de tus pies: despierta temiendo que tu sue?o te precipite en la sombra de una funesta muerte. Deseng??ate de la ilusi?n de una vida larga sobre la tierra, no sea que este error le mantenga en el estado de la culpa y le tenga por m?s tiempo encerrado en los h?bitos perniciosos. Ruega sin cesar a Jesucristo, tu Salvador, que haga que todas las aficiones de tu coraz?n lleven los frutos de una tierra excelente, y que toda tu vida sea como una fecunda vid, cuyo fruto merezca ser ofrecido a Dios, y que la reciba su Divina Majestad con complacencia. (S. Anselmo, Exhort., ad Contempt. temporal., sent. 2, Tric. T. 9, p. 338.)"

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"M?s atrevido es el enemigo para envestir por la espalda, que para resistir cara a cara. (S. Bern., Ep. 11, n. 12, sent. 36, Tric. T. 10, p. 324.)"

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"No hay seguridad para el que duerme cerca de una serpiente. (S. Berna., Ep. 241, sent. 60, Tric. T. 10, p. 325.)"

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"El que reh?sa seguir los preceptos, favorece al tentador. (S. Bern., Serm. 77, in Cant., sent. 133, Tric. T. 10, p. 330.)"

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Lo que principalmente persigue el demonio es la perseverancia, porque sabe que a s?lo ella se corona (S. Bern., Ep. 24, sent. 147. Tric. T. 10, p. 330)

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Es cambio infeliz y de la mayor locura, por huir del trabajo humano, escoger con el demonio los ardores eternos. (S. Bern., Tract. de Cont. mund., ad Cler., n. 27, sent. 167, Tric. T. 10, p. 332.)"

Fdo. Cristobal AGuilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 3:01  | Los Demonios
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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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