Viernes, 23 de julio de 2010

LA ANTIGUA ROMA Y CALENDARIO Y CULTO

La gran importancia de los ritos y el control sistem?tico de la tradici?n llevado a cabo por los pont?fices desembocaban en una minuciosa elaboraci?n del calendario, que tambi?n era competencia del colegio pontifical. Uno de los pont?fices se encargaba de observar la luna y anunciaba la primera aparici?n del cuarto creciente al rex sacrorum, que reun?a al pueblo y proclamaba el comienzo del mes,8 indicando en qu? fecha recaer?an las nonas (nonae), en el primer cuarto de luna, y los idus (idus), en la luna llena.

De este modo, el mes, basado evidentemente en el ciclo lunar, aparec?a dividido en tres partes: las calendas, las nonas, llamadas as? porque se produc?an nueve d?as antes de los idus, que conclu?an el ciclo. En Roma, como en otras partes, la falta de coincidencia total entre el ciclo lunar, con el que se med?a el a?o solar a trav?s de las lunaciones, y el ciclo solar obligaba a intercalar unos d?as para cubrir artificialmente el espacio temporal, de modo que, hasta la reforma de C?sar, el n?mero de d?as del a?o dependi? de la voluntad de los pont?fices, con las consecuencias pol?ticas que ello ocasionaba, puesto que incid?a en la duraci?n de las magistraturas.

Aunque solamente el calendario de Anzio, descubierto en 1915, es anterior a la reforma de C?sar, la presencia constante de un n?mero de fiestas, que aparecen inalteradas en los distintos calendarios y est?n confirmadas por el calendario de Anzio, revela la existencia de un n?cleo originario que remite sin duda al calendario arcaico. Su instituci?n se atribu?a tradicionalmente a Numa, que habr?a anticipado el comienzo del a?o a enero y habr?a elevado a doce los diez meses del anterior calendario, que empezaba en marzo, mantenido como comienzo del a?o sacral con la renovaci?n del fuego sagrado en el templo de Vesta en las calendas del mes, mientras que febrero era el mes con el que conclu?a el a?o.

De modo que el a?o aparec?a distribuido en doce meses, dividido cada uno en tres partes ?calendas, nonas e idus?, aunque tambi?n exist?a una partici?n en ciclos de ocho d?as (nundinae), marcados por las primeras ocho letras del alfabeto, la primera de las cuales se?alaba el d?a de mercado. Tambi?n se distribu?a el a?o en d?as fasti, en los que se pod?a administrar justicia y se pod?an celebrar asambleas p?blicas, y nefasti, en los que estas actividades estaban prohibidas.

As? que el calendario marcaba el ritmo de todas las actividades del a?o con gran meticulosidad y representaba el control que ejerc?a Roma sobre el tiempo, simb?licamente ?clavado? mediante clavos fijados en la pared del templo de J?piter Capitolino a partir del a?o 509 a.C.

En cuanto elaboraci?n cultural mediante la que Roma otorgaba sentido al tiempo y a su transcurso, el calendario se convert?a tambi?n en un instrumento para canalizar y controlar las suspensiones peri?dicas del tiempo que representaban los d?as festivos (feriae).

Las fiestas se distribu?an a lo largo de todo el a?o y esta minuciosa y detallada organizaci?n se reflejaba en el culto p?blico (sacra publica), que seg?n el derecho pontifical se celebraba a expensas del estado ?entre el pueblo es decir, en los montes, en los poblados, en las curias y en los peque?os santuarios? (Festo, voz publica sacra, p. 278 Lindsay).

Las divinidades mayores eran objeto de culto en las cumbres de los montes, desde donde dominaban la ciudad. Paralelamente a los cultos p?blicos, se celebraban los cultos privados (sacra privat?), realizados ?por cada individuo, familia o estirpe?, que representaban la dimensi?n ?personal? de la religi?n, sint?ticamente coherente y complementaria de la organizaci?n colectiva de los sacra publica. El estado no contribu?a a los gastos de los sacra pr?vala, sino que deb?an ser costeados por los ciudadanos privados.

La organizaci?n del tiempo y del espacio en sentido sacral, la distribuci?n del culto sobre la base del calendario y del territorio, aunque tambi?n personal (sacra privata), son la expresi?n simb?lica y sint?tica de Roma. La gram?tica y la sintaxis de los ritos y de los cultos, el pante?n, el calendario y la misma topograf?a sagrada son un reflejo mim?tico de la ciudad y de su cultura, que se reproduc?a a trav?s de su propio sistema religioso.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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