Mi?rcoles, 21 de julio de 2010

EL FEN?MENO DEL SATAN?SMO EN NUESTROS D?AS

El satanismo es algo complejo. Bajo ese nombre se incluyen diversas formas de someterse al diablo, a Satan?s; diversos modos de concebirlo, diversos ritos y ceremonias para expresar su sujeci?n o para ganar su favor y benevolencia, y diversas razones o motivaciones para actuar as?.

Diversas formas de someterse al diablo

Hay quienes lo hacen en privado, de modo particular, aunque espor?dicamente participen en actos de grupos llamados sat?nicos, y los hay que lo hacen a trav?s de la integraci?n a un grupo o secta sat?nica.

Existen grupos o sectas relacionadas entre s? y aut?nomas. Las hay p?blicas y clandestinas, de corta y larga duraci?n. Casi todas se dividen y subdividen.

Diversas concepciones sobre Satan?s en los que le rinden culto

Muchos defienden que Satan?s es un ser real, pr?ncipe de las tinieblas, al que es posible dirigirse para obtener favores y al que hay que adorar, venerar e invocar. No faltan quienes lo identifican con el ?mal?, con una especie de fuerza vital e impersonal, objeto de culto, para dominarla. Hay otros que creen que se trata de un ser m?s o menos simb?lico del mal, adversario de Dios y de la Iglesia, que nos puede liberar de los condicionamientos religiosos, morales y culturales.

Diversos ritos

Los ritos son el aspecto m?s repugnante y s?rdido, m?s perverso, destructivo de la personalidad y significativo del satanismo. B?sicamente consisten en actos de reconocimiento, adoraci?n, veneraci?n e invocaci?n para lograr determinados fines. Estos fines son variad?simos: liberarse de toda atadura religiosa, moral y cultural; mostrar su oposici?n y aun odio a la religi?n en general y en concreto contra el cristianismo, el Evangelio, la Iglesia y la liturgia; adquirir poderes especiales imposibles de conseguir por medios naturales; lograr toda clase de ventajas materiales; hacer da?os profundos a personas o grupos enemigos; liberarse de miedos y tab?es irreprimibles; satisfacer ciertas desviaciones sexuales, etc.

Entre los ritos empleados para conseguir todos estos fines hay que explicitar, con horror, profanaciones de cementerios y cad?veres; violaciones de v?rgenes y de menores; sacrificios de seres humanos y de animales; org?as sexuales con recurso a drogas; uso de Hostias consagradas para diversas pr?cticas, y las conocidas ?misas negras?, profanaci?n y burla del santo sacrifico de la Misa.

Diversas motivaciones para actuar as?

Es natural que muchos se pregunten qu? es lo que ha podido inducir a la gente a practicar el satanismo. Empecemos diciendo que hay inclinaciones, tendencias anormales, creencias y actividades que predisponen e incitan al satanismo. Ejemplo: deseo de experimentar nuevas v?as de conocimiento y poder; frecuentar ambientes esot?ricos u ocultistas hasta habituarse a ellos; participaci?n en reuniones espiritistas, y tendencia a recurrir a la magia y a la brujer?a.

La tentaci?n del satanismo es una prolongaci?n de la actitud de los ?ngeles ca?dos y de los primeros padres: hacerse Dios, subordinando a su propia voluntad la voluntad de Dios.

Dos posiciones peligrosas

La primera es subestimar el satanismo: negar su difusi?n, su importancia y relevancia; y, sobre todo, creer ingenuamente que nadie de sus allegados pueda estar metido en ese mundo.

La segunda es la de sobrevalorar el fen?meno, crey?ndolo excesivamente difundido, viendo satanismo en todo y considerando, por ejemplo, ?grupo sat?nico? a toda asociaci?n dedicada al robo, al crimen o a cualquier forma de maldad.

Doctrina de la Iglesia

Detr?s del pecado de nuestros primeros padres est? la voz seductora de un ser opuesto a Dios (cfr. Gn 3, 1.5) que, por envidia, los hace caer en la muerte (cfr. Sb 2, 24).

La Escritura y la Tradici?n de la Iglesia ven en este ser un ?ngel ca?do, llamado sat?n o diablo (cfr. Jn 8, 44; Ap 12,9). La Iglesia ense?a que ?el diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a s? mismos malos? (IV concilio de Letr?n, a?o 1215).

La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jes?s llama ?homicida desde el principio? (Jn 8, 44) y que incluso trat? de apartarlo a ?l mismo de la misi?n recibida del Padre (cfr. Mt 4, 1-11). Su poder, sin embargo, no es absoluto. El demonio no es m?s que una criatura, poderosa por ser esp?ritu, pero siempre criatura. Aunque pueda causar grandes da?os al ser humano y a la sociedad, siempre puede ser vencido por Cristo.

La posesi?n diab?lica

Existen diversas formas de influjo del demonio sobre una persona: la simple tentaci?n, la perturbaci?n y la posesi?n. La m?s grave y directamente relacionada con el demonio es la tercera. Consiste en que el demonio se adue?a de un individuo por unas fuerzas que limitan y hasta suprimen el control de las funciones ps?quicas y aun f?sicas, pero sin cambiar el n?cleo profundo de la personalidad. Es evidente que existen fen?menos similares a los de la posesi?n que son s?ntomas espec?ficos de enfermedades concretas. Hay que distinguir claramente la posesi?n diab?lica de tales s?ntomas como criterio de posesi?n diab?lica. Tal criterio es la actitud del poseso diab?lico ante lo santo y las cosas sagradas.

Fdo. Cristobal AGuilar.


Publicado por cristobalaguilar @ 3:55  | Los Demonios
Comentarios (0)  | Enviar
Image Hosted by ImageShack.us
By cristobalaguilar at 2011-02-03
Comentarios
 
¡Recomienda esta página a tus amigos!
Powered by miarroba.com Contador de visitas y estadísitcas
In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti