miércoles, 21 de julio de 2010

VIDA OCULTA DE JESÚS EN NAZARET

«Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,52; 2,39-40).


Una dimensión fundamental en la vida de todo ser humano es la vida privada, la vida interior, la vida a solas con uno mismo.
Jesús, el nombre público por excelencia, vivió treinta años de vida privada en la soledad del hogar de Nazaret fortaleciendo su vida interior con el trabajo, la oración y todas las virtudes que crecen al amparo de la soledad.
La vida realmente no se realiza por el hecho de hacer muchas cosas, sino viviéndola en la hondura del trabajo, del servicio y el amor incondicional. Antes que nada digamos que se puede hacer una vida oculta, cerrada al exterior, y sin embargo estar vacía de vida interior.
Vida interior en una vida oculta. Jesús dijo a sus padres: «¿No sabíais que yo debo ocuparme de las cosas de mi Padre celestial?» (Le 2,49). Estar con el Padre («vendremos a él y haremos morada en él»), tener nuestra vida «escondida con Cristo en Dios» y hacer girar toda nuestra vida alrededor del dulce huésped del alma, Cristo, es lo que constituye la base de una auténtica vida «interior».
Son enemigos de la vida interior el tener los sentidos (que son las ventanas del alma) permanentemente «asomados» al mundo de la última noticia o novedad, de la propaganda y de las imágenes que hoy nos invaden tratando de atrapar nuestra afectividad en naderías y cosas superficiales. Para llevar una vida interior fecunda hay que ser señores de nuestros sentidos y tenerlos a raya: los ojos, en lo que ven o deben dejar de ver; la lengua, cuidando lo que se dice o no se debe decir; el oído, la imaginación, los afectos, en lo que se piensa, en lo que uno se ocupa; todo debe estar dispuesto para ayudar y no destruir la vida interior.
Una presa con fugas y filtraciones de agua no sirve ni para crear energía ni para beber agua.
La vida interior tiene también como enemigo el hacer de la vida retirada una pura comodidad, un inhibirse y hacerse insolidario con los problemas de los demás.
Líbrame, Señor, de todos los peligros que ahogan la vida interior y enséñame a vivir una vida oculta y sin relieve, como la mayoría de los humanos. Y enséñame también a ser el primero en el trabajo, en la humildad y en el amor y sacrificio por los demás desde la unión con Cristo.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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By cristobalaguilar at 2011-02-03
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In nomine Patris et fillii et Spiritus Sancti